49 ideas para Chile

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¿Qué idea le ronda en la cabeza que podría servir para que Chile fuese un mejor país? 49 líderes de opinión contestaron este desafío.

Tren bala de cordillera a costa
Marcos Kulka. Gerente general Fundación Chile

Está demostrado que la traída de talento es uno de los principales activos que finalmente permiten el despegue de un país. Así ha ocurrido con EE.UU., Israel, Irlanda y muchos otros que, a través de una fuerte entrada de inmigrantes talentosos, han transformado a estos países en potencias mundiales o triplicado su ingreso per cápita en menos de cuarenta años.

Uno tendería a pensar que una ciudad, estable macroeconómicamente y segura como Santiago, es suficiente, sin embargo es fundamental contar con un atractivo que diferencie y posicione al país frente a competidores tan potentes como Nueva Zelanda, Australia o la misma Colombia, que lleva largo rato invitando a voces a su país, donde lo único que sorprenderá al visitante es querer quedarse. Una forma sería posicionar a Santiago como la única llave que une el turismo al aire libre de la cordillera con la costa. Y en menos de una hora. La forma: construir un tren bala de la cordillera de los Andes a Viña del Mar. Sería de los únicos lugares en el mundo en donde se podría esquiar de día y surfear en la tarde, sin perder la oportunidad de estar en uno de los polos de negocios más atractivos de la región.

Un Premio Nobel de Ciencias para Chile
Ignacio Sánchez. Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile

Así como hemos sido cuna de poetas, debemos proponernos tener un mayor número de científicos de nivel mundial -incluyendo un Premio Nobel-, junto a innovadores que generen empresas de relevancia. Para lograr esto, requerimos invertir fuertemente en la formación de doctores en Ciencias, y darles apoyo para que realicen investigación de alto impacto. Las innovaciones tecnológicas que se traducen en patentes de invención dan origen a nuevos emprendimientos, lo que debiera ser uno de los motores que permitan a Chile avanzar hacia el desarrollo.

Programa Chile-California 2.0
Pablo Valenzuela. Fundación Ciencia para la Vida, Premio Nacional de Ciencias 2002

Con creatividad y coraje, Chile toma un atajo y ¡va directo al hueso de la innovación mundial! Propongo la creación, con financiamiento semilla, de un Programa de Centros de Ciencia, Tecnología y Emprendimiento. Científicos, emprendedores e inversionistas chilenos captan información relevante (antenas tecnológicas) y logran participar -junto con fondos de capital de riesgo chilenos y californianos- en la capitalización inicial de los start-ups tecnológicos del futuro.

Inglés como segundo idioma
Nicolás Ibáñez S. Empresario

Que todos los jóvenes chilenos sean bilingües (castellano/inglés) y que Chile oficialice el idioma inglés como segundo idioma. Un país en desarrollo como el nuestro debe crear ventajas competitivas (basadas en algún beneficio desarrollado por el país), más allá de las puramente comparativas (basadas sólo en alguna ventaja natural). La facilidad para comunicarse, que reduce los costos de transacción, es una de las ventajas comparativas “primarias” que debiéramos adquirir. Implica traer a Chile a un contingente de profesores de inglés y darles facilidades para desarrollar su labor en todos los colegios públicos. Implica poner al idioma inglés al mismo nivel que el castellano y las matemáticas, como asignaturas esenciales.

Chile, país forestal
Mathias Klotz. Decano de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la UDP

Desde hace varias décadas, las forestales, de la mano de Conaf, han destruido prácticamente la totalidad del bosque nativo costero y parte importante del valle central, comprendido entre Osorno y Valparaíso, suplantándolo por monocultivos de pino insigne y eucaliptus.

El daño es total, y afecta tanto a la flora como a la fauna nativa, endosando un futuro literalmente estéril a las generaciones venideras.

Mi propuesta es que el Estado regule que tales empresas sigan el modelo impuesto a las empresas de generación eléctrica, las que deben producir un porcentaje creciente de su oferta con energías limpias y renovables.

La política consistiría en que las forestales estuvieran obligadas por ley a reforestar un porcentaje razonable y creciente de su habitual reforestación con especies nativas, propias de las zonas afectadas, de modo de recuperar paulatinamente la biodiversidad dañada, en un horizonte de no más de 50 años.

Esto haría que el eslogan de “Chile, país forestal” se asociara a una nación civilizada, que cuida y explota responsablemente sus recursos naturales, en lugar de seguir depredando y empobreciendo nuestra tierra.

Además, estoy cierto que el valor por pulgada maderera de alta calidad se valorizará en el futuro infinitamente más que la pulpa de celulosa, cuya producción no deja otra cosa que residuos tóxicos.


Un vuelo directo de Santiago a Silicon Valley

Wenceslao Casares.

Una salvedad: el problema más importante de Chile es la educación. No quiero hacer sugerencias al respecto, dado que hay gente mucho más inteligente y capacitada abocada a este tema (como Educación 2020) y porque el enfoque debe ser coordinado, consensuado, profundo y sistémico. Los jóvenes tienen que aprender a leer y escribir, deben tener muy buen nivel de matemática y ciencias. Hoy, menos de 10 mil estudiantes -de un total de 220 mil que terminan el colegio anualmente-, poseen competencias de nivel internacional. Cualquier idea que ayude a mejorar la educación básica me parece inmensamente más importante que ideas que ayudan a mejorar el desarrollo tecnológico o la innovación, como la siguiente:

Conectar a Chile con Silicon Valley, el ombligo mundial de la tecnología y la innovación, genera enormes externalidades para la economía e impulsa el esfuerzo de convertir al país en el centro de tecnología e innovación de la región. Aumenta el tráfico de empresarios, ejecutivos, pasantes, estudiantes, académicos y científicos. Hace más fácil que empresas de Silicon Valley se establezcan en Chile, que aumente la I+D y que las empresas tecnológicas e innovadoras locales tengan acceso al mercado americano. Si bien a primera vista puede parecer un tema de logística menor o una comodidad innecesaria, la experiencia ha demostrado que es un paso sustancial en la comunicación directa, real y profunda entre dos puntos del orbe. Los países que mejor lo hacen -Israel, Singapur e Irlanda- han establecido vuelos directos a Silicon Valley, los que se han convertido en el vínculo con la innovación en esas regiones. Hoy no existe ningún vuelo directo de Silicon Valley a Brasil, Argentina, Perú o Colombia. El primer país de Sudamérica que lo tenga se convertirá en un nodo de innovación, diseño y tecnología.

Programa “Científicos locos”

Victoria Hurtado. Directora ejecutiva Foro Innovación

En el Chile de hoy, debiera ser prioritario desarrollar un programa nacional para que los niños en edad preescolar (y eventualmente escolar para después de la jornada) aprendan y jueguen con la ciencia, como un proceso natural que les permita formular preguntas, hacer observaciones y experimentos, sacar conclusiones y compartir los descubrimientos. Así, no sólo fomentaríamos la ciencia y tecnología (nuestro talón de Aquiles), sino además desarrollaríamos la creatividad y el pensamiento crítico, dos temas claves que harán que nuestros niños lleguen “sueltos de mente” a la educación formal.

Creación de un parque tecnológico
Arnoldo C. Hax. Profesor emérito MIT

Chile necesita mejorar sus capacidades de innovación y emprendimiento. En EE.UU., donde yo trabajo, esto se logra fundamentalmente a través de la creación de parques tecnológicos, como el Silicon Valley en California, la Ruta 128 y Kendall Square en Massachusetts. Esto promueve la acción conjunta de la universidad, la empresa y el gobierno, en un esfuerzo de enorme impacto para la economía del país.

Expandiendo los escenarios tecnológicos

Álvaro Fischer A. Ingeniero matemático y empresario

Propongo becar cada año a los mil alumnos universitarios más destacados de las carreras tecnológicas (ciencia, ingeniería, tecnologías de información o ciencias de la vida) que no tengan los recursos económicos (establecido mediante una cuidadosa selección) para que intercambien un semestre de su carrera, a nivel de pregrado, en una universidad, instituto tecnológico extranjero o empresa de primer nivel. Esto para expandir el escenario mental de sus propias capacidades tecnológicas y emprendedoras, viviendo en el lugar donde éstas actualmente brotan. Costo estimado: US$ 5 millones anuales.

Red pública de innovación
Daniel Hojman. Académico de Harvard Kennedy School of Government

El conocimiento será cada vez más importante para aumentar la productividad. Quiero un país que produzca más conocimiento y lo haga accesible a cualquiera. En paralelo a las reformas educacionales y a aumentar el acceso a la cultura, debemos perfeccionar las instituciones para la innovación. En Alemania, Fraunhofer Society es una red estatal de institutos que alberga a cientos de científicos y produce investigación aplicada para empresas pequeñas y grandes, que aportan 2/3 de su financiamiento en proyectos por encargo. Inventaron desde el MP3 hasta un robot que separa diferentes plantas para un productor de té. Una red pública de innovación a la Fraunhofer permitiría innovar a gran escala, compartir riesgos y explotar externalidades de conocimiento entre disciplinas e industrias, y avanzar en democratizar la innovación.

La Revolución Azul
Mario Montanari. Presidente Invertec

Hace diez mil años, el hombre empezó a cultivar la tierra. En el último par de décadas empezó a cultivar el mar.

El cultivo de los océanos hoy crece a nivel mundial alrededor de 8% anual, tres veces más que el sector agropecuario. Y será el protagonista de la producción de proteínas en el siglo XXI.

Esta propuesta se refiere a la ruptura de conciencia sobre los océanos y la Anunciación de la Revolución Azul. Ante las limitaciones de las fronteras agrícolas y medioambientales, como las restricciones del uso de agua dulce, que se perciben en la producción de carne en tierra, la acuacultura marina será fundamental para alimentar a la humanidad. Como siempre, estos procesos alimentarios se inician con la domesticación de las especies y su sustentabilidad ambiental y la ocupación de nuevas áreas de cultivo en el mar. La acuacultura oceánica lo está haciendo con rapidez en todo el planeta. Ésta es la Revolución Azul.

Chile está en la avanzada de esta revolución.

No dejaremos pasar esta buena ola. La “proeza” de los acuicultores, científicos e instituciones chilenas -que el mundo reconoce como tal-, nos permite legítimamente convocar al Primer Congreso Mundial de la Revolución Azul, con sus reuniones regionales previas y utilizando la capacidad de desarrollo tecnológico world class que hemos construido.

Esta propuesta nos permitirá erigir, junto a otros países, la red de innovación mundial de la Revolución Azul.

Habilidades para la vida
Andrea Repetto. Académica de la Escuela de Gobierno de la UAI

El capital humano es mucho más que el CI. Todos sabemos de personas inteligentes que no han sido todo lo exitosas que se esperaba y de personas que han logrado mucho gracias a la persistencia y el esfuerzo. Propongo programas que tempranamente desarrollen en los niños estas habilidades y evaluarlos con un Simce que vaya más allá de lo cognitivo. Trabajos científicos muestran que estas habilidades son costo-efectivas de modificar, aun durante la adolescencia, y que generan efectos relevantes para toda la vida.

Un paso obligado para empresas intelectuales
Andrés Gomberoff. Vicerrector de Investigación y Doctorado de la UNAB

El presupuesto de Investigación y Desarrollo de todo Chile es similar al de la Universidad de Berkeley. Aspiremos entonces a tener el impacto cultural y tecnológico de esta universidad. Para esto es importante fortalecer los programas de doctorado chilenos, entregando abundantes becas para que estudiantes de toda latinoamérica elijan estudiar en nuestro país. Privilegiemos la salida de nuestras tropas pensantes a nivel de posdoctorado, de modo de incentivar la creación de redes internacionales de nuestros científicos jóvenes. Así podremos poner a Chile en un lugar de paso obligado para cualquier empresa intelectual que nazca en el planeta.

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Fuente: Revista Qué Pasa – 27 Agosto 2010

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