Advierten impactos hídricos por aumento de plantaciones de pino

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Estudio de Eula revela que estos árboles reducen en hasta 10% la cantidad de agua. La misma investigación, aplicada en la cuenca del Río Vergara, sugiere reducir la densidad de estos bosques y modificar métodos de cosecha, pues la proyección es negativa con los actuales niveles de plantación sumados a la reducción natural del agua debido al cambio climático.

Por Alejandro Baño Oyarce

Antigua es la discusión entre quienes señalan los beneficios ambientales de las plantaciones de pinos y eucaliptos y los que afirman que son más los impactos negativos los generados. Y una de las áreas más sensibles al respecto es acerca de la disponibilidad de agua, es decir, del cambio que en este ámbito podría ocasionar la plantación forestal.

En ese marco, un reciente estudio del Centro Eula de la Universidad de Concepción comprobó que las plantaciones de pinos en la Región del Bio Bío generan un 4%, en promedio, y hasta un 10% de disminución del caudal de agua, lo que se ve agravado si se considera que las precipitaciones están disminuyendo en la zona, al punto de que se reducirían en hasta 70% de aquí a 2070-2100 producto del cambio climático.

La investigación fue realizada, entre otros, por Mauricio Aguayo, ingeniero forestal y doctor en Ciencias Ambientales, en el estudio “Expansión forestal y disponibilidad de agua: un análisis crítico de la situación actual y tendencia futura”. Allí se hace un análisis del cambio en el uso del suelo de la Región del Bio Bio, tendencia creciente en el mundo, pero que intenta cuantificarse a nivel local. Específicamente se trata de una investigación del suelo de la cuenca del río Vergara, afluente del BioBio a la altura de Nacimiento.

Según antecedentes generales, desde la era industrial se ha intervenido un 10% del suelo, pero a la fecha actual se ha modificado su uso en la mitad de él, especialmente con uso para ganadería, agricultura, plantación forestal y centros urbanos.

En Bio Bio, de 1979 a 2001 se apreció una importante transformación en el uso del suelo, con un aumento importante de las plantaciones forestales, en detrimentos del terreno agrícola y de matorrales y bosque nativos. Pero lo que se requería saber era el impacto de ese cambio en la utilización del suelo en la capacidad natural de renovación del agua, en la que el suelo interviene con captación, transpiración y correntia.

Para casi la misma época que se apreció el cambio en el uso del suelo por parte del área forestal, se pudo comprobar que no había cambios importantes en el régimen de precipitaciones, con lo que ese factor permanecía invariable, por lo que cualquier cambio en el cauce del río Vergara correspondería a un efecto por esta transformación en el uso del suelo. De hecho, ya en 2001 el terreno estaba casi completamente ocupado por plantaciones, a excepción de la zona precordillerana de esta cuenca.

Una vez obtenidos los resultados acerca del aumento y disminución de los caudales según los escenarios posibles, según se anotó arriba, se comprobó que los resultados del estudio coincidían con investigaciones de 1981 y 2005, que concluyen lo mismo: las plantaciones forestales extraen una mayor cantidad de agua de la que el medio puede devolver al suelo, es decir, consume más agua de lo que el ambiente puede generar en una misma cuenca. Y esto se produce porque hasta el 95% del agua es captada o evapotranspirada por estas plantaciones.

La misma investigación propone que, ante estos escenarios, esa posible respuesta es reducir la densidad de plantaciones, modificar los métodos de cosecha y las edades de rotación, ya que mientras más joven es el árbol más agua consume.

Los incentivos a la actividad forestal

En 1931 se aprobó la Ley de Bosques para incentivar las plantaciones por parte de empresas privadas mediante exenciones impositivas. En l965 el Estado se hizo cargo de viveros y plantaciones y de la construcción de plantas de celulosa. En 1974 el gobierno militar dictó el decreto 101, que estableció estímulos -75% de bonificación de los gastos de plantación- que produjeron un crecimiento explosivo del área plantada. Asimismo, se privatizaron activos forestales (plantaciones, industrias) del Estado. En 1998 se eliminaron los beneficios, que se reorientaron hacia los pequeños propietarios y a la plantación en terrenos degradados. Los datos son del estudio “La expansión forestal en el Cono Sur”, 2009, Raquel Alvarado, Uruguay.

Reducción de agua de hasta 60%

“Es un hecho ya probado por múltiples estudios (Bosch. 1990; Duncan, 1980; Huber, 1990; y Van Lil, 1980) que las plantaciones de pinos -debido a sus altos niveles de evapotranspiración- producen una reducción en las fuentes superficiales de agua que pueden llegar hasta 60% en los caudales en comparación con praderas y 30% comparado con bosques nativos. Lo cual hace que, especialmente en verano, se sequen algunas de estas fuentes. Y la napa subterránea disminuye hasta 3 metros más en verano”. Así lo indica el estudio “Desarrollo sostenible o ecoetnocidio: el proceso de expansión forestal en territorio mapuche-nalche de Chile”, de René Montalba y Noelia Carrasco, U. de la Frontera y Universidad Católica, ambas de Temuco.

Fuente: Diario de Concepción – 20 Noviembre 2010

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