“Arca de Noé” criolla preserva semillas para el Tricentenario

Chile y el mundo guardan sus tesoros vegetales. En las entrañas de un cerro en Vicuña se mantiene la mayoría de las 67 mil muestras de flora chilena. Son el respaldo por si una de ellas se extingue.

Por Lorena Guzmán H.

El pabellón de Inglaterra en la Expo Shanghai parece un gran erizo blanco. Pero, en vez de peligrosas espinas, las varas conservan tesoros invaluables: miles de semillas de plantas y árboles.

Además de su hermosura, el pabellón es una fiel muestra de una tendencia que casi no deja fuera a ningún país: guardar para las futuras generaciones el patrimonio vegetal del mundo. Y Chile está entre ellos.

En un cerro de la seca Vicuña, aparece un apéndice de cemento, el Banco Base de Semillas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).

A 18 grados bajo cero y a no más de 15% de humedad relativa, descansa un quinto del total de semillas de la flora chilena. “Ellas pueden durar guardadas por sobre 100 años y aún conservar la capacidad de germinar”, explica Pedro León, encargado del Banco Base. Eso significa que para cuando Chile celebre tres siglos de vida, plantas y árboles conservados ahora podrían enverdecer el territorio.

El objetivo de esta caja fuerte, cuenta el botánico, es construir un respaldo en caso de que alguna especie “esté amenazada por una plaga o por el cambio climático, o finalmente se extinga. Si tenemos las semillas, podremos reintroducir dichas especies y no perderlas para siempre”.

León habla de patrimonio genético. Se trata de conservar la biodiversidad de Chile y del planeta. El Jardín Botánico Real de Kew del Reino Unido, el mismo que se encargó de proveer las semillas del pabellón en Shanghai, trabaja hace diez años con el banco de Vicuña.

Casi la mitad en 2020

El convenio de cooperación entre ambas instituciones, sumados a fondos británicos, ha recolectado en Chile 1.600 muestras de semillas. De ellas, 51% son endémicas y 17% que sólo se encuentran en una zona determinada, como la garra de león oriunda de la Región de Atacama. Mientras que entre las especies nativas conservadas están el alerce, el ciprés de las guaitecas, el quillay, el boldo, las alstroemerias y añañucas, la frutilla silvestre y varias cactáceas en peligro de extinción.

León cuenta que la meta para 2020 es tener el 45% de las especies de Chile en el banco. ¿Cómo la escogen? “Priorizamos las muestras empezando por las nativas, luego por las que sólo se encuentran en una zona definida y por las que están en peligro o aquellas que son únicas en su familia”, explica el científico.

Luego de recoger las semillas, éstas se deben secar porque si se meten a la cámara de frío con agua en su interior, ésta se congelaría y destruiría las semillas. Esto es vital para asegurarse de que las muestras se mantengan intactas en el tiempo y que cuando se necesiten sirvan para producir más semillas.

Por ello es necesario monitorearlas en el tiempo. “Todo el proceso, desde la extracción hasta el monitoreo, supera los 2 millones de pesos por muestra”, dice León. “Recibimos fondos del Kew, pero no son suficientes. De esos recursos depende que ninguna especie se pierda y sea desconocida para nuestros nietos”.

La zona centro norte chilena es una de las 25 áreas de diversidad biológica más importantes del mundo.

5.617 especies y subespecies de plantas silvestres hay en Chile.

2.808 de esas especies se encuentran sólo en nuestro territorio.

80% de la flora mundial se puede preservar en bancos de semillas.

50 mil muestras puede albergar el banco de semillas de Vicuña.

Cajas fuertes en el Ártico y en Londres

Si bien el INIA conserva semillas desde 1984 y tiene el tercer banco en importancia de Latinoamérica, luego de Brasil y Argentina, hay dos arcas que llevan la delantera, ambas en el hemisferio norte.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard o Bóveda del Fin del Mundo, ubicada en el Ártico noruego, está a 130 metros de profundidad en una helada montaña. Fue inaugurada en febrero de 2008 con 100 millones de semillas de vegetales de todo el mundo utilizados como alimento. Su capacidad máxima es de 2 mil millones de semillas, las que se conservan a 18 grados bajo cero en cajas de aluminio herméticas.

Un poco más al sur, en las afueras de Londres, está el Jardín Botánico Real de Kew, de más de 250 años de antigüedad y que se dedica a la conservación vegetal en Inglaterra y en el resto del mundo. Dentro de sus programas está el Banco de Semillas del Milenio. A través de sus acuerdos con 50 países, Chile incluido, ha logrado almacenar muestras del 10% del total de las especies silvestres del mundo. Para 2020 quiere aumentar ese porcentaje a 25. Actualmente, tiene más de 1.654 millones de semillas almacenadas que representan a 27.651 especies. De ellas, doce han desaparecido del medio silvestre.

Fuente: El Mercurio – 9 Septiembre 2010

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