Bienvenidos al Bio-boom

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Ni software ni puntocom. Ahora lo que manda en Silicon Valley es la biotecnología, con millonarias apuestas para combatir los males que atacan a la salud humana, desarrollar nuevos combustibles o mejorar la producción agroindustrial. Microscopio en mano, los científicos chilenos abren las puertas de sus laboratorios a potenciales socios inversionistas y lanzan al mercado nuevos y revolucionarios proyectos.

Por Sandra Burgos y Sophia Schneider.

En Silicon Valley las cosas están cambiando. La meca del emprendimiento, cuna de empresas como HP, Google y Yahoo!, se está reconvirtiendo hacia la biotecnología. Y rápido. ¿Un nuevo paradigma? Muy probable, si consideramos que desde 2007 se viene dando una dinámica increíble, con fondos de capital de riesgo o venture capital apostando al financiamiento de proyectos vinculados a la biotecnología, tecnologías no contaminantes y, principalmente, las denominadas life sciences o “ciencias de la vida”. Todo ello, por qué no decirlo, en desmedro del software y las puntocom.

Las cifras lo avalan. Según la National Venture Capital Association (NVCA) y PricewaterhouseCoopers, en el primer trimestre de 2010 el capital de riesgo destinado a ciencias de la vida se elevó respecto de igual periodo del año pasado. Los fondos de este tipo invertidos en todas las industrias en Estados Unidos ascendieron a 4.700 millones de dólares repartidos entre 681 operaciones. Las ciencias de la vida capturaron 1.300 millones de dólares en 160 deals. “Estas ciencias siguen siendo el número 1 del sector para la inversión de capital de riesgo, liderando la biotecnología, demostrando la confianza de los inversionistas”, señala Tracy T. Lefteroff, global managing partner of the venture capital practice de PricewaterhouseCoopers, en su reporte del último trimestre.

Así las cosas, se prevé que la biotecnología –una industria con no más de 30 años de desarrollo– asuma un rol protagónico en las economías en los próximos 10 años, provocando una verdadera revolución y terminando su confinamiento en los laboratorios, para seducir a los más destacados empresarios.

Todo pasando

Fue el propio presidente Obama quien ayudó a colocar a la biotecnología en el centro de la atención mundial. “Hoy, más que nunca, la ciencia tiene la llave para la supervivencia del planeta y para la seguridad y la prosperidad de nuestra nación”, dijo al asumir el cargo. Medidas como permitir el trabajo con células madre para impulsar la economía han demostrado que no eran meras palabras de buena crianza.

El impulso político catapultó a las acciones de las empresas de biotecnología agrupadas en el Nasdaq Biotechnology Index por sobre los crecimientos de otras industrias y gatilló una serie de transferencias de propiedad. La británica GlaxoSmithKline compró el año pasado la estadounidense Genelabs Technologies en cerca de 60 millones de dólares para reforzar su presencia en el desarrollo de tratamientos contra el virus de la hepatitis C. Esta operación se sumó a la compra efectuada por Roche de la también estadounidense Genentech y a la adquisición de ImClone Systems, firma especializada en desarrollo de medicamentos contra el cáncer, por parte de Eli Lilly.

La farmacéutica alemana Bayer también hizo su apuesta con la compra de la empresa de ingeniería de proteínas Direvo Biotech, en 210 millones de euros, mientras que la agroindustrial Syngenta, una de las líderes en producción de semillas transgénicas, pasaba a controlar Goldsmith Seed, empresa de investigación y biotecnología, productora de plantas florales. Otra farmacéutica, Pfizer, se embarcó en un ambicioso plan de inversión para la producción de células madre a partir de la piel, con la finalidad de construirse un nombre en este floreciente mercado de la biomedicina personalizada.

En el mes de julio, las especulaciones sobre la compra de Sanofi Aventis de Genzyme y los positivos resultados financieros del segundo trimestre de las compañías de del rubro listadas en bolsa alimentaron el auge de la biotecnología en los índices bursátiles. Así lo expone en su último informe el banco de inversión especializado en el sector biotecnológico Burrill & Company, cuyo indicador (el Burrill Select Index) cerró con un incremento de 7,8%, versus el Los bio-rubros que lideran en Chile Distribución de proyectos biotecnológicos por sector 7% del Dow Jones y el 6,9% del Nasdaq. El banco destacó los resultados de Celgene, con una utilidad neta en el segundo trimestre de 155,4 millones de dólares y un alza de 48% en las ventas de su medicamento contra el cáncer REVLIMID, mientras sus acciones cerraban el mes con un aumento de 9%.

En el segundo trimestre de este año se firmaron varios M&A biotecnológicos: Gilead Sciences anunció la compra de Farmacéutica CGI, que ha estado trabajando en aplicaciones para el tratamiento de enfermedades inflamatorias, como la artritis reumatoide. Celgene, a su vez, comunicó la compra de Abraxis Biociencias en 2.900 millones de dólares. Esta compañía tiene aprobada la única droga para el tratamiento de cáncer de mama (Abraxane).

Nuevo estallido biotecnológico

¿Qué está provocando este boom de la biotecnología? Aunque son varios los factores en juego, uno que definitivamente llama la atención de los inversionistas es la posibilidad de acceder a un campo de desarrollo continuo y exponencial, enfocado en buscar soluciones a necesidades primordiales del futuro, como son la salud, la energía y la alimentación.

Felipe Camposano, socio y gerente de Austral Capital Partners, fondo de capital de riesgo que ha hecho una apuesta significativa en empresas de biotecnología en Chile y Estados Unidos, explica que si bien buena parte de la biotecnología ha girado en torno a la salud humana –de hecho, casi todas las firmas presentes en bolsa a nivel mundial corresponden a esta área, superando muchas de ellas en valor a las farmacéuticas–, lo que está pasando ahora es que hay nuevos temas que están moviendo al mundo y los que la biotecnología será clave. “Debemos alimentar al doble de la población, cada vez hay más problemas con el uso del agua y más necesidades en torno a ella; los costos de energía están subiendo brutalmente y la población cada vez demanda una salud más personalizada, con drogas y test de diagnóstico más específicos”, señala.

Desde el rubro más tradicional, las farmacéuticas juegan sus cartas en esta movida, mediante asociaciones o spin off de empresas de biotecnología. Entre las explicaciones, cabe mencionar que los blockbuster (medicamentos cuyas ventas superan el billón de dólares anuales) se están acabando y en los próximos dos o tres años comenzarán a expirar las patentes de algunas de sus drogas de mayor rentabilidad.

Además de estos movimientos empresariales, la biotecnología toma fuerza porque los países se han dado cuenta que de deben aplicar cambios revolucionarios a sus sistemas de salud, exigidos por el aumento en la población, la proliferación de nuevas enfermedades y virus y los altos costos de tratamiento.

Después de todo, la constante investigación biotecnológica también trae asociada una baja de costos brutal. Un botón de muestra: en 2006 costaba 20 millones de dólares secuenciar el ADN, mientras hoy vale menos de mil dólares.

La oportunidad para Chile

Si bien en Chile se están haciendo investigaciones y hay empresas de biotecnología que se dedican a las ciencias de la salud, los entendidos vislumbran un potencial relevante en áreas como las energías limpias, biocombustibles y agroindustrial. “La gracia de todo esto es que esas tecnologías van a tener un impacto en industrias que no están en Massachussets ni en California. Las empresas de biocombustibles, por ejemplo, necesitan la materia prima para poder producir, por lo que tendrán que venir a estos mercados”, anticipa Felipe Camposano.

Esto en ningún caso significará una migración, sino el desarrollo de trabajo en conjunto, con operaciones afuera y compras de empresas locales. Por ejemplo, en Brasil gran cantidad de compañías americanas han adquirido firmas de biocombustible por su acceso a la caña de azúcar.

El último informe de Burrill & Company, reconoce que “aunque la industria de biotecnología estadounidense siga siendo el jugador dominante –por capitalización de mercado, productos e influencia–, el resto del mundo también abrazará la biotecnología”. En otras palabras, súbase a este carro, porque, definitivamente, la lleva.

La biotecnología made in .cl

En el contexto global del boom biotecnológico, Chile aparece como una plaza emergente, constituida principalmente por pymes de especialistas vinculados a la investigación en centros tecnológicos o en universidades.

Entre los consolidados, un caso reconocido es el Grupo Bios, liderado por Pablo Valenzuela, que se ha transformado en un verdadero consorcio de empresas dedicadas a diversos rubros de la investigación y generación de productos para su comercialización en Chile y en el exterior.

En términos de cifras, en los últimos tres años se han invertido en Chile unos 200 millones de dólares por parte de empresas extranjeras, mientras que otros 125 millones corresponden a aporte público-privado local, de los cuales 70 millones de dólares fueron entregados por InnovaChile.

Gloria Maldonado, subdirectora de Biotecnología, Energía y Medioambiente de InnovaChile, explica que en los últimos 4 años se ha observado un crecimiento importante de la industria biotecnológica en Chile. “En 2003 existían 32 empresas dedicadas a este rubro y hoy son más de 100, de las cuales el 60% está orientado a recursos naturales”, señala.

Según un catastro efectuado por InnovaChile, en 2009 se aprobaron 17,2 millones de dólares en 75 proyectos de este sector, de los cuales 42 correspondieron a biotecnología (12,5 millones de dólares) y 33, a biomedicina (4,7 millones de dólares).

Del laboratorio a la empresa

Cierto, no seremos la meca de la biotecnología, pero de a poco afloran los proyectos con innovaciones de categoría mundial. Ejemplo de lo anterior es la empresa Andes Bioscience (vinculada a Pablo Valenzuela, del Grupo Bios) que está desarrollando una investigación para enfrentar el cáncer. O Bal (Bio Architecture Lab), que investiga en torno a la creación de biocombustible a partir de algas marinas.

En la misma área trabaja Green Pacific Biologicals (GPB ), desarrollando tecnología con microalgas para la elaboración de biocombustibles bajo el clásico esquema de evolución de una firma de esta naturaleza, ya que la prueba de concepto partió en una universidad de Estados Unidos y después se creó una empresa que hoy está investigando allá y en Chile. También dará que hablar a nivel internacional el trabajo de Nibaldo Inestroza, que explora las bases biológicas de la enfermedad de Alzheimer, desarrollando un par de drogas únicas y probadas ya en ratones. A través de una oficina consultora en Dinamarca, negocia licenciar la droga a dos empresas que se encargarán de los estudios generales.

A su vez, el Centro de Ingeniería y Bioquímica de la Universidad de Chile, liderado por el doctor Juan Asenjo, cuenta ya con tres patentes en Estados Unidos: por una enzima encontrada en el estómago del krill antártico con aplicaciones para medicina y limpieza de heridas; por una bacteria antártica del tipo bacilus, que ayudaría a mejorar detergentes que funcionen en agua fría; y por una xilanasa muy importante para la obtención de biocombustibles. Como tienen claro que la investigación debe ir de la mano con los negocios, el centro se está estudiando con la escuela de Ingeniería Industrial y una universidad norteamericana la creación de una empresa que comercialice estas patentes.

El bioemprendedor y su mundo

Hay dos zonas en Estados Unidos donde la conexión entre emprendedores y capitales para desarrollar empresas biotecnológicas es toda una cultura: California y Massachussets. En la primera sólo el año pasado los fondos de capital de riesgo invirtieron cerca de 2.880 millones de dólares en biotecnología, seguida por Massachussets, con 1.500 millones de dólares.

En California los focos están en Silicon Valley y en San Diego, que se han convertido en los grandes polos de desarrollo de esta nueva industria. Ahí se respira una cultura de innovación que se arrastra desde los años 50, cuando comenzaron los primeros desarrollos computacionales.

Hoy las cosas están cambiando: mucha gente del mundo de los computer science ha migrado a la biotecnología, motivada por las características de esta nueva industria: investigación de punta e inversionistas ávidos de nuevos descubrimientos.

En Silicon Valley y Massachusetts se concentran, pero tampoco son muchos los que han logrado configurar un perfil de acorde con la industria: poseer un background biotecnológico, pero con un claro interés en hacer negocios y de manejar una empresa. Y si en Estados Unidos no es fácil encontrar a estos personajes, en Chile lo es menos aún. Por eso, a la hora de buscar perfiles de bioemprendedores los nombres que salen a la palestra se repiten. Lideran la lista local Pablo Valenzuela (Grupo Bios); Patricio Araneda (Ecotecnos) en temas ambientales y Ricardo Bobadilla (Biosigma) en recursos mineros.

Bio-Glosario

1. Biotecnologia: es la tecnología basada en la biología, especialmente usada en agricultura, farmacia, ciencia de los alimentos, medioambiente y medicina. Se desarrolla en un enfoque multidisciplinario (que involucra varias disciplinas y ciencias) y tiene gran repercusión en la farmacia, la medicina, la minería y la agricultura, entre otros.

2. Bioemprendedor: nueva mezcla entre emprendedor y científico.

3. Blockbuster: en el mundo de la industria farmacéutica se denomina así a un medicamento cuyas ventas superan los mil millones de dólares anuales.

4. Clon: grupo de células u organismos, obtenido a partir de una única célula (u organismo) individual.

5. Genoma: es la totalidad de la información genética que posee un organismo en particular. Su estudio es la referencia de la industria de biotecnología.

6. GM: abreviación de genéticamente modificado.

7. Ingenieria genetica: conjunto de técnicas utilizadas para introducir un gen extraño en un organismo con el fin de modificar su material genético y los productos de expresión.

8. Life sciences: traducido al español, sería ciencias de la vida, un sector de la biotecnología que se dedica a la búsqueda de fármacos, test y tratamientos de enfermedades.

9. Manipulacion genetica: formación de nuevas combinaciones de material hereditario por inserción artificial de moléculas de ácido nucleico ADN, obtenidas fuera de la célula.

10. Nasdaq Biotechnology Index: indicador bursátil que incluye los valores de las compañías clasificadas de acuerdo al índice de referencia de clasificación industrial de la biotecnología.

11. Patente: derecho exclusivo otorgado a la propiedad de un invento como contrapartida social a la innovación.

12. Transgenico: organismo en el cual uno o más genes foráneos han sido incorporados a su genoma durante su desarrollo inicial.

Casos de éxito


Ricardo San Martín
Natural Response, el extracto de la naturaleza

Al poco tiempo de terminar un doctorado en Biotecnología, Ricardo San Martín volvió a Chile y se dio cuenta de que lo suyo era la investigación… y los negocios. Quería armar su propia empresa.

Así creó, en 1986 y de la mano inicial de la Universidad Católica, Natural Response S.A., que tiene su base tecnológica en investigaciones centradas en la producción de extractos naturales a partir de recursos renovables chilenos.

Su atención se fijó en el quillay, considerando la amplia gama de usos que florecían a partir de sus cualidades: desde la salud hasta la fotografía, cosméticos, bebidas y minería. En 1996 estableció una alianza estratégica con la empresa Desert King, de San Diego, que contaba con 15 años de experiencia en la producción y ventas de extractos de plantas. ¿El objetivo? Ni más ni menos que producir el extracto para la espuma de la Coca-Cola y la Pepsi en Estados Unidos.

Cuatro años después, a la oferta se añadieron pesticidas biológicos, alimentación para animales, elementos mineros y una vacuna mundial contra la malaria. Todo, a partir del quillay. Ahora su facturación anual ronda los 8 millones de dólares.

Gloria Montenegro
BeeLab, el nuevo oro natural

Fundado en 2008, BeeLab es un spin off liderado por la profesora Gloria Montenegro que, sobre la base de sus investigaciones de las propiedades bactericidas y fungicidas de la miel de ulmo, desarrolla productos que inhiben el crecimiento de bacterias y hongos agrícolas, así como también patógenos humanos. El ingrediente activo del producto permite eliminar las bacterias responsables de la pudrición de los alimentos que crecen bajo tierra, como la papa, los espárragos y el brócoli y, a la vez, descartar gérmenes causantes de neumonías, enfermedades digestivas, septicemias o infecciones urinarias. Su uso puede ser periódico, ya que es 100% natural y no presenta ningún tipo de efectos adversos para la salud.

Firmas como Anasac, MiPagro, Kramer, Veterquímica y Agrotecnología han mostrado interés en proseguir el desarrollo de estos productos, ya que tienen la ventaja de ser menos tóxicos que los pesticidas convencionales de origen químico, disminuyen el riesgo de intoxicación por mal uso o administración y son competitivos en términos de precio-calidad.

A su vez, Montenegro siguió en búsqueda de la “miel perfecta” y agregó a la misma miel de ulmo, diferenciada y certificada, su propio extracto reforzado. Así nació un producto premium con distintos grados de fortificación, según la cantidad de extracto que se le añada.

Dicen que esta última creación es grito y plata, incursionando incluso en el mercado británico, donde integra la vitrina de la muy reconocida Marc & Spencer.

Arturo Yudelevich
Grupo Bios, conquistando fronteras

“Es un aporte dentro y fuera de nuestro país”. Así califica Arturo Yudelevich, vicepresidente de GrupoBios, su producto estrella: el test Elisa III para la detección del mal de Chagas en los bancos de sangre.

Al comienzo, comercializaban el test de Chagas diseñado en Estados Unidos, pero con el tiempo se propusieron mejorarlo y montar su propia producción.

La principal diferencia en comparación con el test elaborado en otros países es que ellos eligieron un par de cepas representativas de las distintas especies de Chagas existentes y desarrollaron un buen proceso de extracción de los antígenos que reaccionan al anticuerpo.

Actualmente exportan un millón y medio de dólares en este puro test. Desde hace doce años venden a 18 países de Latinoamérica, alcanzando el 40% del mercado brasilero; y hace dos, recibieron la aprobación de la Comunidad Europea para su distribución en el viejo continente.

Aunque allí no hay Chagas, ya que es una enfermedad originaria de América, la gran cantidad de inmigrantes latinos –muchos, donantes de sangre por razones económicas- elevan el riesgo en los bancos.

Fernando Prieto y Max Rutman
Acrimboldo, la enzima milagrosa

Con base en Suecia, la empresa Acrimboldo, dirigida por Max Rutman, Fernando Prieto (en la foto), Pablo Valenzuela y Ricardo Majluf, encontró en el krill la enzima necesaria para terminar con una serie de lesiones crónicas.

Acrimboldo está enfocada al área de la salud humana y dentro de los próximos seis meses pretende lanzar al mercado su producto estrella: Treozyme. Se trata de un remedio enzimático que permite curar, de manera mucho más rápida, heridas de difícil tratamiento, como las de pacientes diabéticos, y escaras. También sirve para combatir los herpes, la eliminación de la placa bacteriana, como antiviral e, incluso, con fines cosméticos.

La particularidad de esta enzima es que, al aplicarse sobre una lesión, digiere el tejido necrótico y, una vez en el tejido vivo, se detiene. Luego comienza el proceso de cicatrización de la herida y se forma el tejido celular.

Eso no es todo. Como la enzima del krill también cuenta con propiedades para destruir biofilms, como el sarro dental, la empresa está pronta a comercializar chicles destinados a curar la gingivitis y destruir los componentes de la placa bacteriana. Así, bastará sólo mascar el chicle para que las encías queden sanas y los dientes, libres de sarro.

Las propiedades de Treozyme tienen mucho que decir en lo que respecta a la definición del nombre de la empresa, porque la enzima tuvo la capacidad de destruir el biofilm que se había formado sobre una obra de Giuseppe Acrimboldo. La técnica ya se ha aplicado a 70 cuadros en el museo de Rotemburgo, obteniendo excelentes resultados y ayudando también a determinar la autenticidad de las pinturas.

Acrimboldo tiene todas las características de empresa globalizada y descentralizada. La compañía está localizada en Estocolmo, mientras los ensayos clínicos se hacen en Alemania Suecia e Inglaterra. Su administración se encuentra en Estados Unidos, mientras que su presidente, Max Rutman, reside en Chile.

María José Moreno
Skinfill, tras el elixir de la juventud

Cuando egresó de la facultad de Medicina de la Universidad de Chile, María José Moreno tenía claro lo que quería hacer: dedicarse a la medicina estética. Como la especialidad no se enseña en Chile, tomó sus maletas y partió rumbo a Buenos Aires a cursar un máster en esa disciplina en la Universidad John F. Kennedy. Tras ello vino una serie de diplomados en prestigiosos institutos, destacando el de la Unión Internacional de Medicina Estética, UIME, Francia.

Retornó a Chile y se dio cuenta durante la práctica de la profesión de que no existían alternativas para que sus pacientes continuaran con sus tratamientos en casa, por lo que decidió ahondar en el estudio de los activos que permitían, por ejemplo, acelerar la regeneración de tejidos y terminar en forma no invasiva con problemas como las arrugas.

La investigación tuvo éxito. En poco tiempo nació Skinfill, una línea de cremas para tratamiento dermacosmético del rostro, consistente en péptidos sintéticos que actúan como el botox, pero sin tener que inyectar a los pacientes.

Tras un año utilizando el producto entre sus pacientes, se le acercó la cadena Salcobrand, para ofrecerle un acuerdo de comercialización de las cremas, multiplicando su potencial de mercado.

Ahora los planes de la doctora Moreno son seguir creciendo con nuevas líneas de cremas, pero esta vez basadas en péptidos derivados de células madre, que modifican la manera en que las células se comunican entre sí. Es así como en septiembre espera lanzar una nueva línea intensiva de productos con estas características.

Su ojo para mezclar la ciencia y los negocios fue lo que llamó la atención de una empresa internacional que busca profundizar en el estudio de las células madre para estos fines médicoestéticos. Para ello, la doctora Moreno sigue investigando, y espera tener pronto la nueva receta para la juventud, que será exportada desde Chile al mundo.

Fuente: Revista Capital (Reportajes y Entrevistas) Artículo No.282 (13 al 26 de agosto de 2010)

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