Carta a El Mercurio: Ciencia e innovación

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Señor Director.

Las medidas en materia de investigación científica y desarrollo (I+D) que serían contempladas en el “Gran Acuerdo Nacional para Educación”, como las señaladas por “El Mercurio” el día miércoles, deben ser recibidas con entusiasmo por parte de la comunidad científica. Sin embargo, si estas medidas no van acompañadas de cambios profundos en materia de institucionalidad científica, nos arriesgamos a que se caiga en un camino de “continuismo”.

Chile enfrenta hoy el desafío de convertirse en un país desarrollado, y difícilmente se logrará si no incrementamos nuestras capacidades en I+D: lo demuestran los bajos niveles de inversión pública en I+D, el bajo número de investigadores o los índices de innovación, sólo algunos de los parámetros en los que Chile aún se encuentra a gran distancia de los países desarrollados. Para mejorar en esta materia, se vislumbra como esencial una reforma a la actual institucionalidad científica nacional.

Los países más exitosos en materia de I+D poseen un Ministerio de Ciencia y Tecnología (o un Ministerio de Educación Superior y Ciencia), encargado de la gestión y definición de políticas en materia científica. Y, mientras hoy se debate sobre la necesidad de contar con una Subsecretaría de Educación Superior, no hemos iniciado un debate amplio sobre la necesidad igual de imperiosa de contar con una institucionalidad científica acorde a los desafíos de un país que busca alcanzar el desarrollo.

Sin duda, considerando los enormes desafíos que el país enfrenta en materia de Educación, en todos sus niveles, es evidente la conveniencia de que Chile cuente con un Ministerio de Ciencia y Tecnología, siguiendo el ejemplo de la gran mayoría de los países desarrollados (según la OCDE y el PNUD) e incluso de países vecinos como Argentina y Brasil. Chile no necesita sólo más proyectos Fondecyt o más Becas de Doctorado; necesita que la ciencia y la innovación sean un verdadero eje del desarrollo nacional, y eso requiere de una mejor y más fuerte institucionalidad, y de convocar a este debate a todos los actores, incluyendo al mundo empresarial y a los estudiantes de posgrado nacional.

Pablo Astudillo Besnier

Estudiante Doctorado en Ciencias Biológicas UC

FUENTE: El Mercurio – Domingo 17 de Julio 2011

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