Chile debe buscar un equilibrio sano entre hacer ciencia básica y aplicada

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Presidente del Consejo de Innovación de Canadá. Para Howard Alper no es bueno concentrar todos los aportes del Estado en investigación destinada a áreas prioritarias de la economía.

Por Richard García

La discusión en Chile está en pleno desarrollo. Desde el Gobierno pasado el mensaje ha sido que la investigación básica sin un objetivo no debe ser una prioridad. Que se estarían derrochando muchos recursos, y que se deben poner los huevos en la canasta de la innovación, dirigida especialmente a áreas prioritarias como la acuicultura, minería, turismo de intereses especiales o biotecnología.

La idea es lograr que así la empresa se entusiasme y entre en alianza con la academia con el objetivo de aumentar la inversión en ciencia y tecnología del país.

Para Howard Alper, presidente del Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Canadá, la clave está en buscar sanos equilibrios. “Creo que un balance razonable es que un tercio de los fondos destinados a investigación científica sea destinado a áreas prioritarias para el avance de la sociedad, la economía, etcétera. Los otros dos tercios deben ir para los que proponen ideas buenas que podrían no estar dentro de las prioridades, pero que son excelentes y respetables. Esto porque al hacer nuevos descubrimientos, éstos pueden abrir nuevas e insospechadas industrias para un país como Chile”.

Alpert, quien intervino ayer en el V Encuentro de Investigación, desafíos del Bicentenario, organizado por la U. de Chile, dice que el mayor reto para el país es aumentar la investigación vinculada con la industria, pero debe haber espacios para que las universidades mantengan una sólida investigación básica en cualquier área.

Invita a mirar a India. “En los años 50, Nehru fue un líder muy sabio. Pese a otras prioridades que debía enfrentar, como la hambruna de una parte de la población, se atrevió a crear los Institutos Indios de Ciencia y el de Tecnología para hacer investigación básica y también otra orientada al interés nacional. Y así se mantuvo un saludable balance hasta hoy, logrando un país totalmente diferente. Lo que se necesita es un equilibrio sano, no destinar todo a investigación básica o poner el máximo de los fondos en unas pocas áreas”.

Destaca que, en el caso de su país, la estrategia de innovación se ha construido sobre tres pilares clave: conocimiento, capital humano y emprendimiento.

Alper tiene amplia experiencia en el tema de la política científica. Este químico canadiense, miembro de la Royal Society de su país, ha asesorado a los gobiernos de Canadá y Australia en el tema.

Enfatiza que es fundamental la investigación y educación interdisciplinaria. También defiende la internacionalización de las universidades, lo que no sólo pasa por traer estudiantes del exterior o enviarlos para allá, sino que incluir la dimensión internacional en cada currículum formativo. Recomienda, también, formar alianzas, pero no con todo el mundo, sino con los grupos de investigadores que desarrollen investigaciones realmente beneficiosas para el país.

Fuente: El Mercurio – 14 Abril 2010

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