Chile reserva cielos para la astronomía por 50 años

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Sólo el Presidente de la República tiene la facultad de autorizar en el área actividad minera. El Gobierno prolongó la exclusividad de una amplia zona en la cordillera de Antofagasta para el Parque Astronómico.

Por Nicolás Luco Rojas

Este mes el país aseguró su título mundial: ser la Meca de la observación astronómica.

El gobierno regional de Antofagasta accedió a una solicitud de Conicyt, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica. Es así como 36.347 hectáreas (ver mapa) quedarán reservadas exclusivamente para la ciencia hasta 2060. La concesión original, por un lustro y por un área menor, expirará en octubre.

Las inversiones astronómicas en ciernes son tan grandes que resulta imprescindible asegurarles a los científicos la operatividad en este lugar: cero exploración minera o de aguas, cero proyectos geoenergéticos, silencio radioeléctrico.

El Parque Astronómico rodea el área entregada al proyecto ALMA, en el llano de Chajnantor -“lugar de partida” en kunza-, el mayor proyecto astronómico del mundo donde colaboran Europa, Norteamérica, Asia Oriental… y Chile.

“Es el mejor lugar del planeta”, dice el profesor Yuzuru Yoshii, de la Universidad de Tokio. Lleva diez años trabajando en el proyecto TAO (Tokyo Atacama Observatory), el telescopio más alto del mundo en la cima del cerro Chajnantor (5.640 m). Su espejo es de 1 m de diámetro. “Arriba se obtiene la luz en el infrarrojo; son imágenes tan buenas como si el telescopio estuviera en el espacio y a un costo mucho menor”.

Pronto TAO inaugurará otro telescopio de 6,5 metros, en el mismo lugar, coronando Chajnantor.

La semana pasada, Wataru Hayashi, embajador de Japón; el presidente de Conicyt, profesor José Miguel Aguilera, y autoridades de ese país venidas especialmente celebraron la primera imagen captada por el telescopio TAO.

Aguilera aplaudió la integración y colaboración multinacional, el aporte chileno y las perspectivas tecnológicas y turísticas que se abren para el país.

El embajador alabó la iniciativa de la Universidad de Tokyo y las empresas, como Mitsubishi, que apoyaron TAO. Y agradeció la colaboración de Chile.

La astrónoma Mónica Rubio, de Conicyt, aclara: “Chile tiene hoy el 35% de la capacidad de observación mundial; con los proyectos nuevos, alcanzaremos el 70%. Nuestros doctorados en astronomía debieran ser los mejores del planeta”.

Lo más sugerente vino del doctor Hiroshi Fujiwara, presidente de Nano Optics, que construyó el telescopio TAO. “Nos interesa también ofrecer allí la transmisión de energía por superconductividad, sin pérdida de electricidad, porque la sequedad del lugar es ideal. Además, ¡toda esa energía solar!; aquí, con 350 km2 de paneles se podría producir toda la energía que consume el mundo”, dice. Nuestro desierto mide 105 mil km2.

Fuente: El Mercurio – 13 Julio 2010

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