Chile y Alemania buscan mayor intercambio académico

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Consejos de rectores de ambos países se reúnen en Talca. Existen más de 30 organizaciones y programas que promueven la relación entre ambos países. Ni el idioma ni los recursos deberían ser limitantes, afirman los especialistas.

Por Mónica Cuevas Urizar

Desde ayer, y hasta el 25 de mayo, el Consejo de Rectores de Universidades Chilenas se dará cita en Talca con su par alemán, la Hochschulrektorenkonferenz, con tres objetivos: consolidar proyectos chileno-alemanes de doctorado que se acordaron en 2009, fortalecer la cooperación académica y científica entre ambos países y sondear nuevos caminos de trabajo conjunto.

La semana pasada, durante las II Jornadas de Hispanismo de la Universidad de Heidelberg, todo un día estuvo dedicado a Chile, con un fuerte acento en su cooperación académica con Alemania. Este plantel -el más antiguo de ese país- abrirá en octubre un Centro de Excelencia en Chile.

De los 40 millones de euros que el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) destinó a América Latina en 2008, 4,1 millones se invirtieron en Chile, y se estima que las cifras de 2009 -aún no disponibles- serán mayores.

A todas luces, el intercambio académico entre ambos países está al alza: hoy existen 120 relaciones de cooperación entre universidades de Chile y Alemania, cifra relevante si se compara con las 147 que tiene con México y las 238 con Brasil.

Al país germano le interesa internacionalizar sus universidades, fomentar el conocimiento de elite y tomar una posición de mayor liderazgo frente a la competencia de las universidades anglosajonas.

“En Alemania se desarrolla investigación de punta, especialmente en las ciencias naturales e ingeniería, cuidado del medio ambiente, sustentabilidad económica, energías renovables, y otros; y además se hace investigación básica de nivel mundial y también aplicada en fuerte cooperación con la industria”, afirma Michael Eschweiler, encargado del DAAD para Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

Para Walter Eckel, director del Centro Heidelberg para América Latina, el potencial beneficio para ambos países es enorme. “El interés de Alemania no es promover una ‘fuga de cerebros’, sino una ‘circulación de cerebros’ que permita sumar conocimientos y establecer redes de investigación y docencia”.

Existen al menos 30 organizaciones y programas que promueven el intercambio entre Alemania y Chile, en áreas como medicina, arte o ingeniería. “No se puede decir que hay escasez de alternativas o de fondos; el punto es buscar las instituciones adecuadas y tener buenas ideas”, dice Gisela Janetzke, vicesecretaria general de la Fundación Alexander von Humboldt (AvH).

La AvH promueve el intercambio entre científicos de excelencia y ha becado a casi 200 chilenos, dos de los cuales han obtenido premios por sus investigaciones; además, ha entregado apoyo en infraestructura de investigación por unos dos millones de euros, y quiere seguir potenciando la relación.

La mayoría de los becarios es de Santiago, y el 8% son mujeres -muy inferior al 24% de argentinas y 21% de brasileñas que acceden al beneficio-. Las ciencias naturales son las favoritas de los chilenos (77%, mientras que el promedio mundial es 63%), y llama la atención el fuerte interés por las ciencias médicas (28%). El 6% opta por áreas de la ingeniería y el 18% por las ciencias sociales.

“Tenemos que dar más alas a las ciencias sociales, que están subrepresentadas; hay espacio para hacerlo, sólo se necesitan buenos proyectos de investigación”, agrega Janetzke. Para estimular este campo, el organismo desarrolló en 2007, en conjunto con la Fundación Fritz Thyssen, un programa de becas con estadías breves para cientistas sociales latinoamericanos, en el que participan tres chilenos.

Además, la AvH firmó en 2009 un convenio con Conicyt para entregar desde 2010 el premio de investigación “Abate Juan Ignacio Molina”. Hasta tres científicos “de punta” alemanes pueden, cada año, ganar el premio de 30 mil euros, asociado a una invitación para investigar en Chile.

Para los interesados en estudiar o investigar en Alemania, el consejo es dirigirse al DAAD en Santiago. ¿No habla alemán? No importa, el DAAD financia seis meses de curso intensivo, incluidos los gastos de alojamiento, previo al inicio de los estudios académicos de al menos un año.

Becas en riesgo

La preferencia por universidades norteamericanas preocupa en Alemania. Según Michael Eschweiler, del DAAD, el que las casas de estudios anglosajonas sean más buscadas se explica en gran medida porque las instituciones que otorgan becas en Chile suelen regirse por el ranking Times, favoreciendo a quienes postulan a las universidades mejor ranqueadas. El problema es que el ranking no daría cuenta objetiva de la calidad de las universidades: “Un criterio decisivo en el ranking es la cantidad de publicaciones anuales en inglés, lo que desfavorece a las universidades de países no angloparlantes. Asimismo, existen institutos alemanes -como el Max-Planck Institut, por ejemplo- que no son considerados en el ranking, aunque lideran la investigación.

Centro de excelencia

El 6 de octubre se inaugurará en Santiago el Centro de Excelencia de la Universidad de Heidelberg, con un presupuesto de US$3 millones para desarrollar programas de investigación y docencia en las áreas de física médica, informática médica, geociencias, astronomía, psicoterapia y ciencias jurídicas.

“El Centro de Excelencia en Santiago permitirá ampliar notablemente nuestra oferta de estudios y perfeccionamiento para alumnos chilenos, latinoamericanos y de otros continentes”, explica el director del Centro Heidelberg para América Latina, Walter Eckel.

Fuente:
El Mercurio – 24 Mayo 2010

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