Chilenos podrían saber que viene un terremoto segundos antes de que ocurra

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Advertencia llegaría al celular o aparecería en la pantalla de la TV o el computador. Autoridades de la ONEMI y la Subtel observan con interés el sistema de alerta temprana japonés. Éste advierte instantáneamente a toda la población cuando se aproxima un sismo o un maremoto.

Por Paula Leighton N.

Si 10 segundos antes del terremoto de febrero pasado hubiera sabido lo que venía, ¿qué habría hecho? Tal vez ponerse inmediatamente a resguardo o abrir la puerta de salida para evitar que se trabara. O quizás habría corrido a la pieza de los niños antes de que empezaran a caer las cosas.

Diez segundos no es mucho, pero hay cosas que se alcanzan a hacer. Más aún si la alerta llega directamente a su celular o irrumpe en la pantalla mientras ve su programa favorito.

¿Ciencia ficción? No. Este sistema ya funciona en Japón. Y dio muestras de su efectividad en el terremoto magnitud 7,2 de Miyagi ken Oki, en 2005. En la ciudad de Sendai, la población tuvo 13 segundos para actuar antes de que llegara el sismo, y en la de Kawasaki-machi transcurrieron 18 segundos. En esos lapsos, los trenes logran bajar su velocidad o detenerse, las centrales eléctricas y nucleares cortan operaciones críticas y los clientes de supermercados alcanzan a protegerse de la caída de mercadería.

Expertos de la ONEMI y de la Subsecretaría de Telecomunicaciones llegaron esta semana a Japón para ver cómo funciona este sistema de alerta temprana masiva. Quizás a futuro los chilenos nos enteremos de que viene el próximo gran terremoto a través de un mensaje en el celular.

En el lecho marino

El punto de partida del sistema son avanzados observatorios sísmicos instalados en áreas sísmicas del lecho marino. Ahí, una densa red de sismógrafos, sensores y micrófonos interconectados por un cable de fibra óptica detectan las casi imperceptibles ondas sísmicas P, que preceden a un terremoto (ver infografía).
“Es un sistema de monitoreo en tiempo real que detecta terremotos y maremotos antes que las redes terrestres, lo que implicaría una gran ventaja para Chile si se desplegara en su zona sísmica”, dijo a “El Mercurio” Yoshiyuki Kaneda, a cargo de Investigación de Terremotos y Tsunamis en la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre (JAMSTEC).

“La información que captan los sensores se transmite a un centro de acopio en tierra, donde automáticamente se calcula el epicentro, la intensidad, cuántos segundos tardará en producirse el temblor y qué zonas serán afectadas”, explica José Miguel Montecinos, gerente de negocios de NEC Chile. Esta empresa nipona diseñó e instaló los ocho observatorios submarinos de alerta temprana con que hoy cuenta Japón. El próximo año también Taiwán incorporará el sistema.

Si el sismo que viene es de dimensiones importantes, la población recibe la alerta casi al instante. Mientras más lejos se encuentre el epicentro, más segundos transcurrirán entre la llegada de la advertencia y el inicio del terremoto, destaca Sergio Barrientos, sismólogo de la U. de Chile. Por ejemplo, “en el sismo de febrero pasado, que se originó a 300 km de Santiago, la alerta temprana para la capital habría llegado unos 30 segundos antes del terremoto. En Concepción, en cambio, casi no habría habido tiempo de reacción”, agrega.

En caso de un maremoto hay más tiempo. Si el epicentro está a 300 km de la costa, la alerta puede sonar hasta 20 minutos antes de que las olas lleguen a tierra.

¿Podría Chile contar con un sistema como éste? Instalar la fibra óptica submarina y adquirir los sensores es caro, sobre todo para un país con 4 mil km de costa, advierten los expertos. “Además, en Chile sólo somos 10 sismólogos. En Japón hay más de 2 mil”, se lamenta Barrientos.

Pese a ello, el gobierno se ha puesto como meta implementar un sistema de alerta temprana masiva, aprovechando las aplicaciones de la norma japonesa para la TV digital y la masificación de la banda ancha. “Ya se está trabajando intensamente junto a la Subtel en ello. En una primera etapa se avisarán las catástrofes directamente a través de los celulares y la TV. En una segunda fase se incorporarían medios como radios, páginas web (redes sociales), sirenas y equipos portátiles especializados, entre otros”, dice desde Japón Stephanie Castro, asesora de Gestión Estratégica de ONEMI.

Fuente: El Mercurio – 10 Octubre 2010

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