Chilenos revelan por qué el estrés potencia consumo de alcohol y drogas

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Científicos de la UC dicen que ansiedad y placer se mezclan en nuestro cerebro ante situaciones de estrés, lo que perjudica a los adictos.

¿Qué hace que una persona que ha dejado por muchos años de consumir alcohol, drogas o cigarrillos piense inmediatamente en volver a hacerlo tras vivir una situación emocionalmente estresante?

Científicos del Núcleo Milenio Estrés y Adicción (Neda) de la U. Católica creen haber encontrado el mecanismo que explica por qué el éstres potencia las recaídas en los adictos. En experimentos en ratas, descubrieron que el cortisol u hormona del estrés -sustancia que el organismo fabrica ante situaciones de emergencia para ayudarnos a enfrentar los problemas- también es capaz de activar en el cerebro el mecanismo que se trastorna por efecto de las drogas o el alcohol y que hace que las personas las deseen de manera excesiva.


Esto ocurre, explican los expertos, porque el cortisol no solo activa, sino también regula la producción de las neuronas dopaminérgicas y, por lo tanto, la dopamina en el cerebro: un neurotransmisor encargado, entre otras cosas, del placer. En personas sin adicciones este mecanismo ayuda a compensar las emociones en momentos críticos. En personas adictas, sin embargo, es un problema, pues ante el hecho estresante, en lo primero que piensan las personas es en lo que alguna vez les generó placer (la droga, alcohol o tabaco) y sienten la necesidad de recurrir a ellos. De hecho, en el experimento realizado por los científicos de la UC, un 80% de las ratas a las que se les había generado algún tipo de adicción recayó tras ser sometida a situaciones estresantes.

“Cuando uno está sometido a situaciones de estrés por períodos largos, que para muchos es la vida que tenemos a diario, se está más dispuesto a exacerbar estas respuestas. De hecho, la gente tiende a consumir drogas y a recaer en el uso de éstas ante eventos de este tipo, como un asalto, un choque o cosas que las amenazan física o emocionalmente”, afirma María Inés Forray, una de las investigadoras de la UC. Y agrega: “Estas situaciones, aumentan el estado emocional, son las que hacen sentir la necesidad de consumir la droga, un deseo incontrolable. Por eso el problema de la adicción es cómo hacer que las personas no vuelvan a recaer”.

La clave, según la experta, estaría en las estructuras del cerebro, las cortezas cerebrales, que están involucradas en las emociones negativas como el miedo y la ansiedad- y en las emociones positivas, que son las que nos dan placer. Es que los cambios químicos que allí se producen hacen emerger lo que conocemos como las emociones, “que son la manifestación sicológica de lo que ocurre en el cerebro”, dice Forray, quien agrega que conocer más sobre este proceso químico en nuestro cerebro permite abrir nuevas alternativas clínicas y farmacológicas para tratar las adicciones.

FUENTE: La Tercera – 16 Noviembre 2010

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