“Ciencia Ausente”, Cartas del profesor Jorge Babul y Arturo Squella

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Señor director:

El doctor Arturo Squella está de acuerdo con mis quejas sobre el retroceso que significa para la ciencia el presupuesto 2016. Sin embargo, insiste en que las causas de la estrechez de financiamiento se deben a la crisis de institucionalidad. Aún más, indica que como parte de la solución a esta crisis se ha reflotado un añejo Consejo de Conicyt, lo que ve como un premio de consuelo a la fallida aspiración de contar con un ministerio para la ciencia.

Aún cuando exista por parte del gobierno la voluntad de crear un ministerio, situación que no se observa, tomaría años concretarlo. Así las cosas, se debería reformular y modernizar el Consejo de Conicyt para que cumpla con el propósito de desarrollar nuestra ciencia y tecnología hasta que tengamos el ansiado ministerio.

Jorge Babul C.
Fuente: La Tercera, 11 de octubre 2015.

Señor director:

En carta reciente el doctor Jorge Babul lamenta el retroceso en el financiamiento a la ciencia en el presupuesto 2016. Estoy de acuerdo con su queja, compartida por gran parte de la comunidad científica.

Muchos científicos creemos que la causa de la estrechez de financiamiento no es debida a las restricciones presupuestarias coyunturales, que periódicamente afectan a nuestro país, sino a la crisis de institucionalidad que no se condice con el desarrollo en la ciencia en el país, y que ha generado problemas como la diversificación de fondos en varios ministerios, la duplicación de programas similares y la falta de autoridad en ciencia con peso político, por nombrar algunos. Como parte de la solución se ha reflotado un añejo Consejo de Conicyt que fue pensado hace décadas para una comunidad científica totalmente diferente. Creo que la implementación del Consejo aparece como un premio de consuelo a la aspiración de contar con un ministerio y viene sólo a complicar la ya compleja burocracia científica.

El desarrollo de la ciencia en el país hace indispensable crear una institucionalidad albergada en un Ministerio de Ciencia y Tecnología, como tienen muchos países en los que la actividad ha alcanzado niveles comparables a los nuestros. Esta aspiración ya ha sido reconocida y tomada por instancias superiores, tanto que la Presidenta en su última cuenta pública en mayo, lo anunció (ya lo había definido en un proyecto el ex Presidente Piñera).

Espero que la recreación de este Consejo de Ciencias no sea un distractor para la necesidad de agrupar a la dispersa institucionalidad científica en un ministerio. Mientras no lo tengamos, la ciencia seguirá estando ausente.

Arturo Squella Serrano
Consejero
Consejo Nacional de Ciencias
Fondecyt

Fuente: La Tercera, 10 de octubre 2015.

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