Científico chileno refuta teoría del cambio climático

No es común escuchar a científicos que sustentan la tesis astronómica como causa del calentamiento global. ¿Cuál es esa tesis? Una que apunta a que el aumento sostenido de la temperatura obedece a un incremento en la radiación solar, y no a la desmesurada emisión de gases de efecto invernadero. Este es el argumento predilecto de políticos conservadores, países que basan su economía en la explotación de hidrocarburos y empresas petroleras que temen un fuerte deterioro económico por el impulso a las energías renovables no convencionales.

Por Roberto Bruna

Uno de los que apoya esta teoría es Cedomir Marangunic, ex director del Departamento de Geología de la Universidad de Chile, doctor (Phd) en Glaciología en la Ohio State University y socio de Geoestudios, empresa pionera y lúider en Chile en el estudio de glaciares, nieve y avalanchas.

“Claro que es importante la emisión de gases, pero existen pruebas suficientes para afirmar que el planeta se está calentando debido a su relación con el sol”, afirma el académico e investigador, acaso el mayor especialista chileno en la materia.

“Hay muchos estudios en los cascos polares, tanto en la Antártida como en Groenlandia, que demuestran que la Tierra ha pasado por períodos en los que se evidencia un fuerte aumento de las temperaturas, períodos en que la actividad industrial no existía”, agrega el académico e investigador, quien aclara que “la nieve obra como un registro histórico, como una torta milhojas, ya que, al ser porosa, tiene burbujas de aire contenidas en los cristales de hielo. Al analizar los isótopos de oxígeno existentes en esas burbujas, podemos estimar la temperatura del planeta en determinado periodo”, asegura Marangunic.

De esta manera, los glaciólogos han logrado precisar que “en los últimos trescientos mil años la Tierra ha experimentado cambios de temperatura que coinciden con algunas variaciones en la relación de nuestro planeta con el sol, una relación que varía según la inclinación en el eje del planeta y la oblicuidad elíptica de la órbita terrestre, lo que determina una mayor o menor distancia con la estrella”. Esta hipótesis es, precisamente, la que sustentan

“A esto le llamamos la ‘Teoría de Milankovic’, así que no es nada nuevo”, agrega el profesor, quien refuta la hipótesis del mundo conservacionista en orden a que la emisión de gases de efecto invernadero, producto de una creciente actividad industrial, es la causa primera del cambio climático.

“En esto hay que ser serios. No estoy diciendo que la emisión de gases no incida en el cambio climático, pues claro que contribuye a agravar el problema. Pero de ahí a decir que el hombre es el culpable del aumento en la temperatura…”, concluye el profesor, un escéptico de las investigaciones que responsabilizan a la humanidad como causante de un fenómeno que amenaza con provocar estragos en los equilibrios ecosistémicos. “En esto hay que ser serios”, remata Marangunic.

Los glaciares de Pascua Lama

Otra controversial opinión de este prominente glaciólogo tiene relación con el plan de la empresa Barrick Gold de trasladar un glaciar de unos 800 mil metros cúbicos, equivalente a 20 hectáreas de hielo. En palabras del académico, el plan de Barrick Gold falló no porque la maniobra esté destinada al fracaso o porque sea una idea descabellada, sino lisa y llanamente porque la empresa canadiense no presentó un estudio técnico ante la Conama.

De hecho, Marangunic avisa que su empresa Geoestudios realizó dicho procedimiento para la División Andina de Codelco en 2007. “Removimos 32 mil metros cúbicos de hielo a un lugar distante a unos dos kilómetros, precisamente para no afectarlo con la actividad extractiva”, afirma el profesor.

Marangunic cuenta que se extrajo “un glaciar de roca, que en el fondo es una masa de hielo recubierta por una roca de un metro de espesor. Hablamos de roca inerte, sin minerales, a fin de evitar o ralentizar su degradación”.

“De esa manera logramos que la tasa de fusión sea menor, es decir, de 6 centímetros al año, y no de 16 centímetros anuales, que es su tasa en estado natural. De esta manera la masa de hielo demoraría dos siglos y medio en desaparecer, y no un siglo, como seguramente habría sido si no hubiéramos hecho nada al respecto”, sostiene Marangunic.
“Procedimientos similares se han realizado en varios países de Europa, como Suiza, Francia, Austria… claro que allá lo hicieron recubriendo las masas de hielo con un plástico especial, un material muy caro, pues reduce la radiación solar. En Estados Unidos y China se ha optado por proteger los glaciares provocando lluvias con yoruro de plata. Pero eso es aún más caro todavía”, subraya.

Asimismo, Cedomir Marangunic dice que Chile no cuenta con una política de gestión de glaciares orientada a preservarlos como una importantísima fuente de agua dulce. “Acá, por lo general, se cree que lo mejor es no tocarlos, no intervenirlos, pero todos sabemos que el destino natural de un glaciar es extinguirse, o sea, convertirse en líquido. Lo ideal sería trabajar sobre dos alternativas: una es la instalación de vallas para acumular nieve, creando así un miniglaciar. Nosotros ya estamos trabajando en este plan con la División Andina de Codelco. La otra alternativa es canalizar las avalanchas”, concluye.

Fuente:
Terra.cl – 20 Mayo 2010

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