Científicos chilenos identifican célula cerebral clave para formar recuerdos.

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El entendimiento de la memoria sigue siendo uno de los mayores desafíos de la ciencia. Hasta hace unos años, nadie dudaba del papel que en ella jugaban las neuronas, que forman la red cerebral.

Sin embargo, hace unos años el mundo científico se ha volcado al estudio de los astrocitos. Estas células representan el 85% de las que existen en el cerebro y hasta hace un tiempo eran consideradas las “asistentes” de las neuronas, ya que se encargan de recoger los desechos producidos por las sinapsis para agilizar su reutilización por parte de las neuronas.

Pero estos “ayudantes” tendrían un rol mucho más importante. Un estudio colaborativo de expertos de la U. Andrés Bello, U. Católica de Valparaíso, U. del Desarrollo e Instituto Milenio, además de dos instituciones belgas, demostró que estas células jugarían un papel crucial en la formación de la memoria y podrían ser blanco de nuevos fármacos para luchar contra enfermedades neurológicas, como el alzheimer, o regular el estrés postraumático. Ya en febrero de este año, un estudio publicado en PLoS Biology llegó a similar conclusión.

No sólo neuronas

A pesar de que los astrocitos se encuentran en abundancia, su estudio siempre fue complicado, por la falta de herramientas para aislar su función en las conexiones neuronales sin inhabilitar por completo la célula.

Jimmy Stehberg, jefe de Laboratorio de Neurobiología de la U. Andrés Bello, explica que en conjunto con los otros investigadores lograron crear un compuesto que bloquea un canal de transmisión específico del astrocito y que los expertos presumían, tendría que ver con el proceso de la formación de la memoria.

Para probar su tesis, sometieron a un grupo de ratones a golpes eléctricos, los cuales iban siempre asociados a un sonido. Luego inyectaron en el cerebro de las ratas el compuesto .

¿El resultado? No mostraron ninguna reacción física ni cerebral tras escuchar el sonido vinculado a los golpes eléctricos. Los animales que no recibieron la dosis, en cambio, se estresaban al escuchar el sonido.

Con esto, los científicos demostraron que bloqueando este canal del astrocito también se bloquea el proceso de consolidación de la memoria, es decir, el proceso que hace que un dato pueda recordarse en el tiempo. Lo anterior implica que la memoria no depende sólo de las neuronas, sino que necesita, además, del astrocito para poder consolidar los recuerdos de la memoria de corto plazo. “Las actuales terapias se enfocan en la relación entre neuronas, que a la larga puede producir efectos adversos y la pérdida a largo plazo de la efectividad del fármaco”, dice.

El hallazgo busca posicionar al astrocito como un foco de investigación para la ciencia neurológica y siquiátrica, y aunque no promete ser la explicación total sobre los problemas de memoria, todo apunta a que se convertirá en un complemento para los actuales tratamientos postraumáticos y de males neurodegenerativos.

Fuente: La Tercera 11 de Junio, 2012

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