Científicos chilenos refutan tesis inglesa sobre caminos ceremoniales en Rapa Nui

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Todos los moáis de la Isla de Pascua fueron fabricados en una misma cantera: el volcán Rano Raraku. Ahí los artesanos hicieron más de 1.000 estatuas que representaron a antepasados de las tribus frente a las que fueron dispuestos sobre altares (ahu). Aún así, varias decenas de los moáis existentes están a los costados de los caminos que salen de dicha cantera, muchos muy cerca de ella, otros más lejanos, parados, de bruces ó de espalda.

Según arqueólogos de las universidades de Manchester y Londres, estos moáis que bordean el camino no están ahí por accidente, sino que formaron parte de una avenida ceremonial.

La teoría, publicada en distintos medios ingleses como el diario The Independent y el sitio del canal de noticias CBC, “amenaza con derrocar un consenso de 50 años, sobre el papel del sistema de caminos de la isla”, según el periódico. La tesis está basada en las ideas de Katherine Routledge, una arqueóloga británica que estudió Rapa Nui en 1914, y sugiere que, en vez de servir sólo como una ruta de transporte para las estatuas, el sistema de vías que cruza la isla tenía un papel ceremonial y sagrado.

Con equipamiento de alta tecnología, los arqueólogos británicos “descubrieron que, lejos de ser provocados por errores de quienes las trasladaron, cada una de las estatuas cayó de una plataforma de piedra y tenía un lugar privilegiado en los caminos, enmarcando una vía religiosa”, dice The Independent.

Sin embargo, los arqueólogos y antropólogos del Centro de Estudios Isla de Pascua de la Universidad de Chile, Patricia Vargas y Claudio Cristino, no sólo reclaman el hecho de que no hay evidencia científica que respalde la hipótesis, sino que dijeron a La Tercera, fueron ellos quienes mostraron a los ingleses unos moáis, ubicados al costado de un camino al sudeste de la isla, que efectivamente tienen un soporte. “Pero ese soporte no tiene por qué entenderse como un altar. Pudo ser utilizado para transportar el moáis”, dice Cristino.

Por su parte, Patricia Vargas explica que los moáis “sólo una vez instalados en el altar (ahu) y con los ojos puestos adquieren el espíritu del antepasado, muchas veces un guerrero o sacerdote de la tribu para que la protegiera”. Es decir, sin esas dos condiciones no encarnaban el espíritu y por lo tanto no puede tener un carácter sagrado, explica.

Fuente: La Tercera – 25 Mayo 2010

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