Científicos de la UdeC publican estudio sobre el 27-F en revista Science

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La revista Science Express publicó un artículo elaborado por un equipo interuniversitario -en el que se cuentan los docentes de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Concepción (UdeC) y Universidad de Chile- que describe los desplazamientos verticales (levantamientos y subsidencias) experimentados por la tierra como consecuencia del terremoto del 27 de febrero.

El paper “Land-Level Changes Produced by the Mw 8.8 2010 Chilean Earthquake” tiene como autor principal al académico de la Universidad de Chile, Marcelo Farías, y en él participaron, además, científicos franceses.

El trabajo describe los resultados de una serie de observaciones in situ realizadas por los investigadores en los días que siguieron al terremoto, a través de las cuales pudieron determinar los cambios en la elevación de la tierra respecto del nivel del mar, por efecto del movimiento.

Los investigadores realizaron mediciones en 36 puntos diferentes a lo largo de la zona de fractura: 27 sitios en sectores costeros  y  9 en áreas estuarinas.

Para medir los alzamientos en la costa se usó como marcador un alga calcárea del género Lithothamnium que comúnmente habita en la zona intermareal baja y que  tiene un característico color rosado. Al quedar expuesta la zona en que vive, el alga muere y se seca rápidamente, formando una franja blanca cuyo espesor corresponde al alzamiento registrado (ver foto). En el caso de las áreas de subsidencias (hundimiento), las mediciones tomaron como referencias construcciones y vegetación inundadas.

Además de confirmar, con información de primera mano,  la gran extensión del área de ruptura –unos 500 kilómetros, desde Navidad/Matanza en el norte hasta Tirúa en el sur- el estudio estableció un patrón de la deformación del terreno cubierto por el sismo, que señala que los mayores alzamientos ocurrieron en la costa, mientras que los hundimientos más significativos se registraron tierra adentro.

Los puntos extremos están situados en Isla Santa María (con una elevación de 2.5 metros) y el área del río Bío Bío (con un hundimiento de un metro).

Los datos colectados en terreno fueron llevados a un modelo elástico simple –que muestra cómo se acumula energía en una falla y cómo se relaja en los terremotos-  considerando como supuestos un ancho de aproximadamente 140 kilómetros y una profundidad máxima de 43 kilómetros para el área de ruptura.

El modelo predice que el desplazamiento promedio entre las placas habría sido de 8 a 12 metros durante el terremoto, valor que coincide con la distancia que las placas de Nazca y Sudamericana se han acercado la una a la otra desde el último gran terremoto en la zona (1835).  Esto, según  los científicos, sugiere que prácticamente toda la energía acumulada en los últimos 175 años fue liberada el 27 de febrero.

El doctor Andrés Tassara explica que el tipo de análisis usado en terreno es algo muy sencillo –“en la práctica significó medir con una huincha el espesor de la franja blanca formada por el alga alzada y muerta”– pero que al ser utilizado eficientemente permitió, entre otras cosas, ajustar un modelo elástico. De este modo, indicó, ha sido posible “deducir algunos parámetros fundamentales del megaterremoto que son de interés para toda la comunidad internacional y que, por tanto, han merecido su publicación en la revista más importante del planeta”.

El investigador señala que probablemente en la evaluación del artículo, los editores de Science consideraron el hecho de que “este grupo de jóvenes chilenos, que vivieron el terremoto,  reaccionaron muy rápidamente, obtuvieron datos de muy fácil adquisición – prácticamente a costo cero- a lo largo de toda el área afectada y los supieron interpretar adecuadamente para entregar información fundamental sobre uno de los terremotos más grandes registrados en la historia”.

Funete: REUNA – 30 Julio 2010

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