Científicos examinan el permafrost en los Andes chilenos

Compartir

El permafrost es una capa de suelo que al estar siempre expuesta a temperaturas bajo cero se congela, acumulando altos porcentajes de hielo.

El calentamiento global y las faenas mineras son las principales amenazas del permafrost. Esa capa de suelo que al estar expuesta permanentemente a temperaturas bajo cero se congela siendo una importante reserva de agua; sólo en la zona central ya se han perdido el equivalente a 30 millones de metros cúbicos de agua.

Se encuentra en prácticamente todas las cadenas montañosas del mundo, la cordillera de Los Andes es rica en permafrost, especialmente en Chile, entre la zona que va desde el río Choapa en la Cuarta Región, hasta Rancagua, en la Sexta región, aunque poco se sabe de ellos.

Para conocer más de cerca las características del permafrost y comprender su dinámica, desde el año pasado el Instituto de Geografía UC, en conjunto con la Dirección General de Aguas, está desarrollando una investigación en Los Andes semi-áridos de la cuenca de Elqui, Limarí y Choapa. Gracias a este estudio se sabe que la mayoría de los glaciares rocosos se ubican debajo de laderas de talud o derrumbes, tienen forma de lengua o lóbulo, y en esta zona, gran parte se encuentra entre los 3 mil 900 y 4 mil 300 metros de altitud.

Como explica Xavier Bodin, doctor en Geografía de la Universidad Paris 7 y postdoctorado Conicyt – Instituto de Geografía UC, hay varios factores que afectan el permafrost. El calentamiento global se ha convertido en una amenaza, ya que no sólo influye en el derretimiento del permafrost, sino también en los cambios de su dinámica interna.

Sin embargo, el principal peligro en Chile es producto de la intervención humana, especialmente la actividad minera que ha afectado los glaciares de roca.

Como afirma el geógrafo UC Guillermo Azócar, cerca de 3,3 kilómetros cuadrados de glaciares rocosos han sido removidos en el área donde operan Codelco División Andina y Angloamerican Los Bronces, a tan sólo 2,5 km de Santiago.

Esto equivale a perder 30 millones de metros cúbicos de agua, cantidad mayor por ejemplo a todo el volumen que acumula el embalse El Yeso. Este hecho puede provocar el colapso de depósitos de lastres sobre los glaciares de roca y la generación de flujos detríticos o avalanchas, con los consecuentes daños en el medioambiente. Es un hecho que la protección y conservación de los glaciares rocosos en Chile es insuficiente. “Aunque se creó recientemente una política nacional de glaciares, no tiene el peso de la ley. Los instrumentos territoriales legales en la práctica no garantizan su conservación”, dice Azócar.

Fuente: La Tercera – 1 Octubre 2010

Comentarios de Facebook