Conicyt en el ojo del huracán

Compartir

La Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) nuevamente está en el ojo del huracán.

No sólo porque el ingeniero -y Premio Nacional de Ciencias 2008- José Miguel Aguilera renunció a la presidencia del organismo a sólo semanas de discutirse el Presupuesto 2014, sino porque lo hizo sin lograr sacar a esa institución de los históricos déficits de gestión que la han perseguido por años.

Emblemática fue la protesta que hace 5 años protagonizó la comunidad científica en las afueras del edificio de Conicyt, producto de la reducción del presupuesto 2008 para becas de doctorado y para programas de investigación Fondecyt.

Ahora, es el programa Becas Chile (administrado por Conicyt) el que verá reducido su presupuesto 2014 en 5%.

La decisión generó sorpresa y molestia entre investigadores y científicos. Sobre todo porque se trata de uno de los programas estatales más emblemáticos para perfeccionar capital humano, ya que financia estudios de postgrado, pedagogía y técnicos de nivel superior en el extranjero.

Becados al extranjero con dos meses de retraso

Los casos de postulantes a las distintos tipos de programas de perfeccionamiento que se sienten defraudados del sistema han sido los reclamos más constantes durante el último tiempo.

Por ejemplo, a fines del año pasado quienes querían postular a una beca de magíster -cuyo proceso cerraba en octubre- no pudieron hacerlo porque entre los requisitos estaba adjuntar el certificado de aprobación del pregrado que estaban cursando, documento que es entregado en diciembre por las universidades.

En aras del derecho a pataleo, los profesionales afectados crearon una página en Facebook llamada «Inhabilitados Conicyt».

Este año, en abril pasado, 288 beneficiados del programa de becas Técnicos para Chile (quienes se van a perfeccionar al extranjero) quedaron en una precaria situación luego de que el proceso en el que estaban seleccionados se atrasara en dos meses, por lo que no pudieron partir en la fecha programada.

Consultado el director (s) de la entidad, Mateo Budinich, declinó referirse al tema.

Las falencias, explican quienes conocen el funcionamiento de la institución, son producto de múltiples factores que van desde metas desproporcionadas hasta desconfiar de los propios becarios. Pero si hay algo en que hay consenso, en que se requiere una reforma radical al sistema porque el nombre de Conicyt cada vez pierde más credibilidad pública.

¿Cuál es la salida?

Para muchos, las respuestas están en las conclusiones de la “Comisión Philippi”, grupo de 12 expertos convocado por el Presidente Piñera en enero para diseñar una propuesta de modernización de la institucionalidad de la Ciencia, Tecnología e Innovación (ver recuadro).

Hace más de un año esperan reunión de nuevo consejo

Pero el escepticismo reina… incluso entre los propios actores del sistema.

En febrero del año pasado Conicyt creó -por resolución exenta- el “Consejo de la Sociedad Civil”, con el objetivo de plantear directamente a las autoridades los problemas que fueran surgiendo en la implementación de los programas.

El grupo está formado por el Consejo de Sociedades Científicas, el Instituto de Chile, el Consejo de Rectores, la Asociación Nacional de Investigadores de Postgrado (ANIP); representantes de universidades privadas, de las comisiones de Ciencia y Tecnología (del Senado y la Cámara) y de periodistas científicos.

“El problema es que ese Consejo nunca ha sido convocado”, asegura Jorge Babul, presidente del Consejo de Sociedades Científicas. Y agrega: “Falta una institucionalidad en Conicyt para que las cosas funcionen”.

Babul recuerda que el organismo contaba con un grupo que participaba de las decisiones del director ejecutivo de Conicyt, pero fue eliminado por el gobierno militar. “Y Fondecyt, que es un programa hecho a imagen y semejanza de Conicyt, aún mantiene ese consejo. Ello explica por qué funciona mucho mejor”, dice.

-En un momento todas las becas pasaron a ser gestionadas por Conicyt, pero no hay continuidad ni capacidad de coordinar. Una persona hace las bases, otra sigue el proceso, otro grupo establece los puntajes de corte cuando todo debiera ser hecho por un solo conjunto.

Y aunque el académico de la U. de Chile reconoce que los proyectos avanzados han crecido de 412 a 631 en el último año, dice que al presidente saliente le faltó voluntad para implementar cambios.

Llegó más dinero, pero…

Hasta ahora (al menos en el papel), Conicyt venía con un aumento presupuestario sostenido.

En 2008 se le asignaron US$ 160 millones; en 2010 la cifra subió a US$ 390 millones y en 2013, a US$ 531 millones. Para 2014 se contemplan US$ 551 millones.

Gran parte de la expansión se explica porque Conicyt se hizo cargo del programa Becas Chile.

Lo mismo pasó con el personal: de menos de una decena de personas a mediados de la década pasada, se llegó a los 150 funcionarios que trabajan actualmente para Becas.

Según ellos mismos, el dinero se concentró en apoyar a los becarios y no a consolidar un equipo de trabajo que gestionara los beneficios. “Todos los trabajadores de Becas Chile están a honorarios porque la planta funcionaria no se amplió”, asegura el presidente de la Asociación de Funcionarios de Conicyt (Asfunco), Arturo Pino.

Agrega que “hoy si alguien se equivoca, se va; no hay responsabilidad administrativa. Y como es personal a honorarios, existe una alta rotación. Cada vez que llega una persona, hay que volver a capacitarla”.

Pero agrega que, junto con más dinero, también llegaron más cargos directivos. Al nombramiento de Aguilera en la presidencia en 2010, siguió la designación de Mateo Budinich (en la dirección ejecutiva) y Denise Saint-Jean (dirección del Programa de Capital Humano Avanzado).

Dinero y gestión, explican, condujeron a una mezcla nociva, ya que se comenzaron a establecer objetivos desproporcionados. “Las metas son muy altas. Cada ejecutivo tiene entre 500 y 700 estudiantes becarios y debe seguirlos por años. La gente se va al año porque no aguanta el ritmo”, dice Pino.

-Llegó una bibliotecaria a armar un archivo de cada becario, pero en una pieza de 2×2. Al poco tiempo tenía cerros de carpetas en el suelo y alguien sacó una sin avisarle. Cuando se dieron cuenta, la querían echar… Ahora hay dos personas con licencia por estrés y otras las han debido rotar por mal ambiente de trabajo.

El tesorero de la Asociación de Investigadores de Post Grado, Cristián Undurraga, dice que las dificultades que enfrentan los postulantes son cíclicas. Y ellos lo saben porque entre sus labores está detectar los problemas que viven los becarios y comunicarlos a Conicyt. “Lo que pasó este año con la beca de magíster se había producido hace 4 años en el mismo concurso”, cuenta.

Explica que existe desconfianza con los becarios, porque podrían no terminar el curso que el Estado les está pagando. “Pero los becarios tienen una de las tasas (de titulación) más elevadas del mundo. Se pueden demorar uno o dos años más, pero se gradúan”, dice.

En categoría “inhabilitada” y esperando estudiar en Londres… algún día

Kafkiano.

“Ya había entregado el departamento que arrendaba. Tenía todo listo para irme a Inglaterra y apareció esto. Tuve que posponerlo todo y no sé si valdrá la pena, porque ignoro si en un año Conicyt habrá solucionado el problema”.

De esta forma, Camila Muñoz, magíster en Ingeniería Eléctrica de la U. Católica, se refiere al dramático panorama que tiene que enfrentar debido a un problema que tuvo Conicyt con su postulación a un doctorado que haría en Inglaterra a partir de 2013.

“King’s College está entre las mejores universidades del mundo, y en eso cumple con las exigencias que coloca el mismo Conicyt para la postulación. Yo había sido aceptada y estas universidades son serias y esperan seriedad. Algunas no aceptan que uno posponga por un año el inicio del curso. Yo tenía que partir las clases ahora en octubre, pero tuve que hacerme a la idea de que no será así. Me quedé en Santiago. Por fortuna, el profesor con el que voy a trabajar allá me dijo que me va a esperar un año”, describe la joven ingeniera.

Cuenta que el 6 de junio pasado, al ver los resultados de las postulaciones, supo que la suya había sido declarada fuera de bases.

“En junio me comuniqué con ellos y me dijeron que mi estado es inhabilitado, porque entregué un certificado de notas que según ellos no correspondía y de motu proprio decidieron no enviarlo a la fiscalía de Conicyt, pensando que sería rechazado”, explica.

Dice que tomaron esa opción porque antes recibió una beca para un magíster, proceso que todavía no está declarado “cerrado” en Conicyt.

-Como no es de mi potestad solicitar una resolución de cumplimiento, estoy inhabilitada indefinidamente para participar de cualquier concurso. Estoy en un estado de incertidumbre, porque la fiscalía no ha emitido esa resolución, y, por lo tanto, no puedo apelar.

Fuente: La Segunda 4 de Octubre 2013

Comentarios de Facebook