Debemos convencernos de que la ciencia nos cambia la vida

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Entrevista exclusiva. El presidente de la Comisión de Investigación Científica y Tecnológica, José Miguel Aguilera, propone el futuro de este organismo.

Por Nicolás Luco Rojas

Después de meses llenos de rumores, el Presidente Piñera encargó presidir Conicyt a José Miguel Aguilera, profesor de ingeniería, Universidad Católica, con 62 años, casado, tres hijos.

Trabaja la ingeniería de alimentos, su estructura íntima, para llegar alguna vez a diseñarlos, incluso a partir de los genes de quienes los consumen.

El profesor recibió el Premio Nacional de Ciencias 2008, ha sido recién nombrado miembro de la Academia Estadounidense de Ingeniería (el primer chileno) y en agronomía es el científico más citado del país.

No quiere ser una autoridad de borrón y cuenta nueva. Aprecia la labor de Conicyt. A su predecesora, María Elena Boisier, la dejó a cargo de la principal tarea: el Fondo Nacional de Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología, Fondecyt.

Habla a “El Mercurio” recién, al enterar ocho días en su cargo.

Al aceptarlo hizo una encuesta y se sorprendió: algunos ignoraban qué era Conicyt.

“No hemos sido capaces de contar cuál es la importancia de la ciencia y la tecnología”, se queja. Quiere convencer a la gente de que la ciencia les cambia la vida a todos.


-Hay quienes califican a los investigadores de llorones, piden y piden sin resultados.

“Es porque Conicyt cambia la vida. Si no tuviéramos ciencia y tecnología en Chile, viviríamos peor. Por ejemplo, no habríamos podido explicar qué ocurrió con el terremoto, ni sabido cómo responder a la tragedia, las normas de construcción serían diferentes… Hay que decírselo a la gente, para que no nos cueste tanto estar justificando a cada momento por qué debemos gastar tanto en ciencia y tecnología”.

Los archivos de su oficina guardan los proyectos para controlar la contaminación ambiental, diseñar modelos para mejorar la educación, rescatar nuestra memoria histórica, analizar las tendencias de género en la sociedad, detectar la marea roja, preparar vacunas de salmones, vacunas contra la hepatitis, atacar el Alzheimer, fortificar la leche, exportar mejores duraznos, analizar la circulación del transporte, medir las reservas de agua, biolixiviar cobre, mejorar la mediación de los matrimonios en problemas… Saber.

-¿Cómo se llega a invertir el 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia?

“Lo que se invierte no es poco. Sólo el presupuesto anual de Conicyt son unos 368 millones de dólares. Da como un 0,25% del PIB. El gran desafío es cómo atraer a la empresa. Porque para llegar al 1,5% del PIB, la empresa tendrá que aportar el 1% y 0,5% el gobierno. El sistema de innovación estatal aporta 1.607 millones de dólares. Eso bordea el 1% del PIB”.

-¿Qué quiere cambiar?

“Ha habido un gran crecimiento de los fondos Conicyt del 2005 al 2010. Pero el Fondecyt, base de la investigación, no crece. Seguimos financiando unos 400 proyectos al año, para una masa de investigadores en expansión que supera ya los 3 mil. Proponemos para el 2011, con una visión muy realista, alcanzar los 600 proyectos. Nos parece fundamental”.

-¿Qué harán los científicos afectados por el terremoto?

“Mi primera actividad fue visitar las universidades de Concepción y Talca”.

Alaba la reacción inmediata de María Elena Boisier, la presidenta entonces, de buscar con los profesores de química en Concepción los lugares del mundo y Chile donde los becarios Conicyt pudieran seguir su trabajo.

-Los rectores piden fondos.

“Eso excede a nuestras capacidades, es excepcional. Nuestros recursos están todos marcados para cosas específicas, podemos apoyar para obtenerlos”.

-¿Y sobre Becas Chile?

“El concepto es interesante, pero necesita modificaciones. Estamos de cabeza en eso. Becas Chile fue muy rápido, masivo e involucra a personas y centros de estudio cuya calidad debe ser evaluada. Además, involucra a los jóvenes más favorecidos de la sociedad. Debe ser revisado”.

-Usted preside una Comisión sin comisión.

“Hay un tema urgente que es la institucionalidad de Conicyt, que necesita de una instancia más allá de lo administrativo que mire la ciencia y tecnología en el largo plazo y diseñe estrategias con el resto del sistema. Espero que esto se resuelva a lo más en un par de meses”.

Hijo del MIT

El profesor Aguilera es ingeniero civil industrial, mención química, de la Pontificia Universidad Católica, donde enseña actualmente; MBA de Texas A&M University, Magíster en Tecnología de Alimentos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y Doctorado en Ciencia de los Alimentos de Cornell University. Ha sido incorporado a la National Academy of Engineering (EE.UU.), gran honor, el primer chileno.

En 2008 recibió el Premio Nacional de Ciencias.

Fuente: El Mercurio – 21 Junio 2010

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