Defendiéndonos de Impactos del Espacio

Compartir

La Tierra se encuentra en un campo de tiro. Hemos tenido grandes impactos en el pasado y tendremos grandes impactos en el futuro, estamos seguros de ello. Hasta antes de la carrera espacial, si una gigante roca espacial nos hubiera impactado no habríamos tenido la forma de defendernos, pero esto ya no es así. La duda ahora es ¿Estamos listos para defender nuestro planeta y sobrevivir? ¿Qué están haciendo los grandes gobiernos para mitigar el problema de impactos de cometas o asteroides?

En nuestro planeta no hay cráteres visibles por todos lados, es difícil encontrar las cicatrices de choques pasados, sin embargo, la Tierra ha sido golpeado igual de duro que los demás planetas del sistema solar. La erosión y el movimiento de las placas tectónicas borran los impactos de nuestra superficie. Dichos golpes son muy claros en la superficie lunar, que tiene cráteres por todos lados.  Se cree que la gran extinción masiva del periodo Cretácico-Terciario, hace más de 65 millones de años, pudo ser causada por un rápido y dramático cambio climático aunado al golpe de uno o varios asteroides en un periodo de varios miles de años. El impacto más grande de esa época lo encontramos en México, en la península de Yucatán donde  un grupo de científicos, en 1990, identificó un cráter de 180 km de diámetro correspondiente a un asteroide que pudo tener entre 10 y 15 km de largo.

 

Caribe

Mapa 1. Cráter Chicxulub

 

Un impacto más reciente con una cicatriz menos notoria fue la gigantesca explosión que sucedió en la región de Krasnoyarsk Krai, Rusia. La explosión conocida como el “Evento de Tungusca”, por su cercanía al río Podkemannaya Tungusca, sucedió en junio de 1908 y tuvo una fuerza de entre 15 y 30 Megatones (casi 1,000 veces más fuerte que las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki). Por la situación política y social de Rusia en ese momento, el interés científico fue mínimo y no fue sino hasta 1921 que una expedición rusa fue a encontrar el lugar de la explosión. En el lugar, se encontró que no existía cráter alguno y solo había miles de árboles tirados en un patrón circular. Por la falta de cráter se cree que el meteoro de no más de 100 metros explotó a 10 Km de la superficie.

 

Rusia

Img 1. Expedición al lugar del Evento Tunguska en 1921.

 

Los efectos de estos eventos tan singulares son catastróficos para la vida en la Tierra. Los resultados pueden ser daños a nivel local, continental y/o global. Para evaluar los riegos de impacto y destrucción de las rocas espaciales se han creado dos escalas, la de Palermo y la de Torino, siendo la segunda la más sencilla de entender. La escala de Torino define la probabilidad de impacto y que tan fuerte la explosión podría ser si golpeara la Tierra. El 0 nos dice que no existe probabilidad o bien se trata de pequeños meteoros que se destruirían en la atmósfera. El 1 tiene una probabilidad extremadamente baja y podría simplemente bajar a 0. Del 2 al 4 son objetos que pasarán cerca y tienen un 1% de poder entrar y podrían causar destrucciones locales y regionales menores. Del 5 al 7 tienen una amplia posibilidad de entrar y finalmente del 8 al 10 son impactos seguros que podrían causar destrucción de niveles catastróficos. Eventos del tipo 9 se consideran pueden ocurrir una vez cada 10,000 años. Eventos de extinción masiva tipo 10 se cree ocurren una vez cada 100,000 años.

¿Se esta haciendo algo para evaluar el riesgo y poder mitigar un impacto probable? ¡Claro! En 1992 NASA y la Agencia Especial Europea decidieron mapear el área cercana a la Tierra para encontrar asteroides y cometas que pudieran ser un problema en los siguientes 100 años, el programa se llamó Safeguard. No fue sino hasta 1998 que se comenzó a catalogar a aquellos asteroides que tuvieran más de 1 km de largo, para 2008 más de 90% de dichos asteroides ya habían sido catalogados. ¿Pero es eso suficiente? No, claro que no. Se necesita mantener una constante supervisión del cielo puesto que también existen cometas que cruzan nuestra orbita alrededor del Sol y otros objetos que quizá no hayamos detectado. Activamente los gobiernos de Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá y China trabajan para poder detectar todos estos objetos y tener un catálogo entero en 2028.

¿Qué opciones tenemos para defendernos de estos objetos del espacio? Actualmente existen 7 planes moderadamente factibles para atacar dichas rocas una vez detectadas.

  1. Armas Nucleares. Desde 1967 se tomó como opción detonar armas nucleares en la superficie o cerca de un asteroide para cambiar su posición. Si fuera en la superficie, el impulso creado por la explosión aunado a la pérdida de material crearía un impulso positivo cambiando la dirección del objeto. Explosiones cercanas al objeto también podría lentamente cambiar la orbita de impacto del objeto. Esta se considera como la última opción dados los riesgos que genera el uso de armas atómicas.
  2. Impacto cinético.  Esta solución sería como jugar billar, usar una astronave pesada u otra roca dirigida directamente al objeto principal para desviar su orbita. La Agencia Espacial Europea designo la nave Don Quijote para que durante esta década se pruebe de manera efectiva si es posible cambiar de manera efectiva un asteroide. Si fuera así, la AEE lanzaría una nave de poco más de una tonelada en dirección al objeto 99942 Aphophis si se descubriera que su orbita podría ser de impacto terrestre.
  3. Tractor gravitatorio. Se estudia la posibilidad de crear una nave con suficiente masa para que orbite un asteroide problemático de menos de 100 metros. Por la Ley de la conservación de momento angular, la orbita de dicho objeto cambiaría, sin embargo tardaría un periodo de varios años para poder lograr un movimiento mínimo.
  4. Cañón de Iones. Un estudio similar propone una nave que se acercaría al objeto y usaría su propulsión de iones para cambiar la orbita debido a la Ley de la conservación de momento angular. De igual forma, esta opción sería solamente para cambios a largo plazo.
  5. Enfocar energía solar. Un gigantesco panel solar sería localizado en una orbita cercana a dicho objeto. Este usaría la fuerza del Sol para generar un rayo que impactaría permanentemente el objeto y haría que lentamente perdiera masa y por lo tanto cambiara su orbita.
  6. Catapulta electromagnética. Esta idea propone usar una máquina que extrajera material del objeto y lo expulsara, eliminando masa en pequeñas proporciones y así lentamente cambiar su trayectoria.
  7. Cohetes. Esta es otra idea factible y supone colocar uno o varios motores de iones en la superficie del objeto que sean lo suficientemente grandes para cambiar de manera lenta y paulatina la trayectoria de dicho objeto.

Actualmente tanto China como la Unión Europea tienen planes de estudios y pruebas factibles de mitigación de asteroides. China desea atraer a la Tierra un pequeño asteroide y desde orbita baja ver como es afectado por eliminación de material. La Agencia Espacial Europea, liderada por la Agencia Espacial Alemana la semana pasada comenzó con su estudio llamado NEOShield que durara 3.5 años y que buscará la forma más eficiente de cambiar la trayectoria de un objeto peligroso. La intención de NEOShield es probar su efectividad en 2016.

Finalmente, hay que mencionarles que no se ha encontrado ningún objeto que pudiera ser potencialmente peligroso para los siguientes 100 años, aunque ciertamente los esfuerzos para encontrar objetos peligrosos continuarán permanentemente. Finalmente, he de mencionarles que existen 2 asteroides (2011 AG5 y 2007 VK184) que son considerados como nivel 1 en la escala de Torino y tienen la posibilidad de 1 a 625 en entrar a la Tierra. Estos objetos tienen un diámetro menor a 140 metros. Durante los siguientes años se continuará estudiándolos y se analizará si debemos actuar responsablemente en 2030 para cambiar su trayectoria. Finalmente, es de interés mencionar el asteroide 1950 AD de 1.2 Km de largo. Dicho asteroide podría impactar la Tierra en 2880 y se encuentra en el número 7 de la escala de Torino puesto que las posibilidades de impacto son 1 en 300.

Con lo que respecta a nuestro cielo, creo que estamos seguros por los siguientes 860 años.

 

Acerca del Autor

Estudiante de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Texas en Arlington; 26 años. Desde muy joven me he interesado en temas de ciencia y tecnología, especialmente en Física y Astronomía; sus aplicaciones y los spinoffs tecnológicos que obtenemos de las diversas investigaciones del pasado. Me agrada compartir la ciencia de manera comprensible y quitar el término ficción a la ciencia ficción.

Contacto: Twitter

________________________________________________________

Artículo original en: http://www.proyecto40.com/?p=221

Comentarios de Facebook