Deseos de una nueva Generación de Doctores

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Hace algunas semanas se realizaron a lo largo del país numerosas ceremonias de graduación de nuevos Doctores y Doctoras que se incorporan al desafío de contribuir desde sus diversas especialidades al desarrollo del país.

Es así como los investigadores de la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile quisieron contribuir y compartir con ustedes los discursos que prepararon para sus ceremonias de graduación.

A solo días de comenzar un nuevo año lectivo y que se incorporen cientos de nuevos profesionales al desafío Doctoral, los invitamos a leer y comentar los deseos e inquietudes de aquellos investigadores que han culminado esta importante etapa, y que representan en gran medida el espíritu de la ANIP.

DISCURSO CEREMONIA ENTREGA MEDALLA DOCTORAL UNIVERSIDAD DE CHILE

Cuando postulamos a un programa de doctorado nos vimos enfrentados a tomar la decisión  de en qué universidad desarrollarlo. La primera pregunta fue cuál de todas las instituciones contaba con los valores y el sello que nos identificaba.

¿Y cuál es el sello de la Universidad de Chile? Las primeras palabras que se nos vienen a la mente son excelencia académica y diversidad.

La Universidad de Chile cuya tradición de excelencia la posiciona como una de las más importantes de Latinoamérica, ha contado siempre  con un cuerpo académico de primer nivel, con amplio reconocimiento en el ámbito nacional e internacional  Sus alumnos, tanto de  pregrado como de postgrado, han ingresado a esta casa de estudios también por la excelencia de su desempeño académico, excelencia que se les sigue exigiendo en nuestras aulas.

Sin embargo,  cuando elegimos la Universidad donde desarrollarnos, no buscamos solamente un lugar de excelencia, también buscamos un lugar donde se expresara  la diversidad de nuestra sociedad, fuente de estímulo  de nuestra curiosidad y  creatividad. A este respecto, en la Universidad de Chile siempre encontramos múltiples enfoques, independiente de la disciplina que desarrolláramos. Generalmente no se nos presentó  una sola perspectiva para enfrentar los problemas, sino que diversas alternativas dentro de las cuales pudimos elegir libremente. Diversidad, pluralidad, variedad son principios que como graduados de la Universidad de Chile, no tendrán sólo una expresión científica, sino especialmente social.

Entrar a un doctorado no significa sólo sentarse a pensar o a “jugar” en un laboratorio. Para todos significó un  gran esfuerzo  que nos obligó a   dejar de lado muchas cosas que consideramos  importantes. Entonces, ¿Qué nos motivó a ingresar a un programa de Doctorado?

Creo que interpreto a todos los presentes si digo que somos personas con un afán de búsqueda permanente. Creemos que la curiosidad es un motor importante en nuestra actividad y en nuestra vida. Esa capacidad de sorprendernos con las cosas y la necesidad de comunicarles a los demás nuestros hallazgos. En este sentido nos sentimos invitados a educar, a traspasar nuestros conocimientos, nuestras habilidades y la  visión del mundo que hemos descubierto o construido no sólo con la idea de transmitir conceptos teóricos, sino que con el objetivo de llevarlos a la práctica y mejorar nuestro entorno. La capacidad de innovación es algo que necesariamente se ejercita en los programas de doctorado de la Universidad de Chile y es lo que nos permite, desde  nuestros diversos ámbitos, no sólo generar nuevo conocimiento, sino que emplear nuevas herramientas y traspasarlas a los demás.

Durante estos años de estudio  nuestros profesores fueron capaces de transmitirnos ese entusiasmo por hacernos preguntas y adquirir nuevas herramientas. Queremos aprovechar esta oportunidad para expresarles nuestro profundo agradecimiento,  asegurándoles que, desde  nuestros distintos ámbitos de desarrollo, seguiremos adelante con la labor de traspasar a otros ese bichito de la curiosidad que es inherente al investigador.

Este año, somos 152 graduados de 31 programas de doctorado, todos preparados para llevar adelante en forma autónoma el desarrollo de la investigación y la innovación que nuestro país necesita. Nos queda entonces hacernos la pregunta:

¿Cuál es nuestra misión?

Muchos de nosotros pretendemos continuar en la senda de la academia y la generación de nuevo conocimiento, que es en definitiva el camino tradicional para un doctor en nuestro país. Sin embargo, sabemos que el sistema universitario chileno no será capaz por mucho tiempo de integrar a 152 nuevos doctores cada año. Por ello, muchos de nosotros también nos dedicaremos a áreas más alejadas de la academia. Aportaremos con nuestra capacidad de innovación en todo tipo de actividades que se desarrollan en la sociedad. Este camino requerirá de todo nuestro  esfuerzo y  capacidad creativa. Sin embargo, entendemos que también se necesita  de un esfuerzo del Estado y de todas las instituciones que imparten programas de doctorado. Un esfuerzo por crear políticas claras que construyan una sociedad más abierta a la innovación, a la creatividad y a la diversidad de visiones. Para esto, debemos ser capaces de medir el impacto de nuestro quehacer en la sociedad y definir cuales serán nuestros ámbitos de competencia, que deberán trascender el escenario de los laboratorios, las aulas y la universidad.  Debemos pensar en los doctores como entes integrados a la sociedad, que aporten con sus capacidades en áreas diversas, entendiendo que su misión es llevar la búsqueda y la innovación dondequiera que se desenvuelvan.

Finalmente, quisiéramos agradecer a nuestra Universidad, a nuestros profesores,  a nuestras familias y a nuestros amigos por habernos acompañado durante este largo proceso que culmina el día de hoy. Haremos nuestro mejor esfuerzo por contribuir a nuestra sociedad, manteniendo las motivaciones, principios y valores que nos guiaron desde que iniciamos este camino.

Paulina Zamorano, Doctora en Historia.

Natalia Cisterna, Doctora en Literatura.

Assaf Katz, Doctor en  Ciencias Biomédicas.

Nicolás Crisosto, Doctor en  Ciencias Médicas.

Daniela Iragüen, Doctora en Ciencias Silvoagropecuarias

DISCURSO CEREMONIA GRADUACIÓN DOCTORAL PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DE CHILE

Espero poder representar a todos, o a la gran mayoría de los que aquí nos titulamos, a través de la forma personal en que viví y veo el doctorado y el egreso. Creo hablar por todos al agradecerles a nuestras familias por su apoyo incondicional, a nuestras parejas por su amor a toda prueba y sobre todo por la comprensión que requiere este período y por supuesto, a nuestros tutores por acogernos en sus grupos de investigación y por entregarnos las herramientas para ser investigadores independientes y rigurosos.

Siento que fue hace mucho tiempo que decidí postular al doctorado. Tenía muchas dudas y un mundo de ilusiones, las cuales se cumplieron con creces. Recuerdo cuando me hicieron la entrevista y me preguntaron: “por qué quieres hacer el doctorado”, mi respuesta fue bastante sincera: porque me gusta estudiar y porque le quiero demostrar a la industria que un doctor es útil y necesario en muchas de las áreas prioritarias del país.

Cuando me aceptaron, fue una gran emoción… pero también una gran responsabilidad. Continuaría por lo menos por 4 años más en la Católica, en la misma facultad de química. Sin embargo, debía cambiarme de edificio, de compañeros de laboratorio y de ambiente de trabajo. No fue fácil acostumbrarse a estos cambios, me imagino que para la gente que se cambió de universidad, esto debe haber sido más difícil aún. Me alegro de haber seguido adelante con esa decisión, fueron años de estrés, pero también de grandes alegrías, de crecimiento personal y profesional. Me encontré con un grupo humano fantástico, pasamos más tiempo en nuestros laboratorios que en nuestras casas, vemos más a nuestros tutores que a nuestros papás y parejas, por eso la importancia de lograr un ambiente armónico y sentirnos como en nuestra casa, que sea “nuestra segunda casa”.

La gran mayoría de nosotros, por lo menos en el área de ciencias, debió pasar varias veces por estos cambios de laboratorios o lugares de estudios. Cuando nos vamos de pasantía, todo es nuevo, país, ciudad, universidad, laboratorios, tutores y compañeros. Es aquí cuando parten las comparaciones, siempre odiosas, pero necesarias e inevitables.

Sabemos que Chile es un país en vías de desarrollo, sabemos que la inversión que se hace en Chile para proyectos de investigación es muy inferior a la que se hace en países desarrollados, no obstante, nuestras investigaciones y nuestros investigadores están muy bien posicionados a nivel internacional. En comparación a países desarrollados, superamos incluso a Japón en el índice de calidad científica. Así y todo, en una encuesta realizada en Santiago, hace dos años, un 83 % de los encuestados mencionó no conocer ninguna institución que se dedicara a realizar investigación científica y un 100 % dijo que la inversión en Ciencia y Tecnología para Chile NO es prioritaria.

Cuando la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado, ANIP, a la cual pertenezco, se enteró de esto, empezamos a analizar el por qué de esta situación. ¡¡Alguien debía hacer algo!! O el comentario debería ser:

¿Qué podemos hacer para revertir esto?

Es bien sabido que la televisión es el medio más masivo de información, sin embargo, los temas de ciencias, historia o artes, no venden bien. Muchos creerán que como doctores o investigadores no podemos hacer nada al respecto; no obstante, de vez en cuando sale a luz publica un articulo publicado que es de interés nacional, como el paper que “predecía” el terremoto de febrero de este año. Pero claro, casi nadie lo conocía, y por un breve instante se habló del rol de los investigadores con la sociedad y de acercar el mundo de la investigación a la población, para luego volver a las sombras. No quisiera dejar pasar la oportunidad de recordarles la importancia de ser protagonistas en nuestra sociedad.

Desde hoy, pasamos a ser el llamado “capital humano avanzado”. Muchos se creerán ese título, muchos creerán ser merecedores de un trato distinto y otros creerán que ese título los hace tener una responsabilidad hacia Chile.

Personalmente, creo es esta última la forma de servir al país. Creo que tenemos una responsabilidad de transmitir a la población la investigación que se hace en las universidades, debería dejar de ser conocimiento de una elite. Todos podemos aportar a esto. Muchos premios Nobel dicen que la mejor forma de hacer esto, es contarles a nuestras familias y amigos lo que hacemos o hicimos en investigación. Con palabras simples, de modo que la investigación salga de las universidades!!! Estamos llamados a ser parte de esto, de acercar nuestros descubrimientos, invenciones e investigaciones a la gente común y corriente, tal vez así se pueda cambiar la manera en que se piensa de nosotros, de mostrar que no somos sólo una elite de académicos encerrada en sí mismos, sino los generadores del conocimiento que puede hacer que Chile mejore desde varios frentes.

Si se nos considera el “capital humano avanzado”, los insto a que actuemos como  tal, en todos los ámbitos y disciplinas de los que aquí nos graduamos. Salgamos de las cuatro paredes de las bibliotecas, salas y laboratorios. Cada uno de nosotros tiene un deber y una obligación con este país y su población. Los animo a que se unan a este desafío de que Chile valore a sus científicos e investigadores, de modo que cambie el porcentaje de gente que cree que la investigación en Chile no es necesaria.

Ahora que ya terminé el doctorado y miro hacia atrás, todas las expectativas realizadas al entrar al doctorado, se cumplieron, trabajo en empresa de asesorías mineras, demostrando que un doctor se puede desempeñar en cualquier área, incluyendo el mundo que está afuera de las universidades.

Felicitaciones a todos los que aquí nos graduamos y como en alguna ocasión dijo el Dr. Juan Larraín: “nuestra tarea como universidad líder es contribuir a convencer a la sociedad chilena y a aquellos que ocupan cargos de nivel político, de la importancia de formar investigadores que permitan la generación de nuevo conocimiento y de esta forma contribuir al desarrollo de Chile”, sumo a estas palabras que ésta, también debería ser nuestra tarea como doctores de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Carolina Muñoz, Doctorado en Química.

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