Detrás del “oro verde”. El cofre de las microalgas

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El futuro está en las microalgas. No sólo se puede obtener biodiésel, sino que también suplemento alimenticio y son unas muy buenas consumidoras de CO2.

Por Paz Moraga Sabaj

Una de las inquietudes que atormente a decenas de naciones en el mundo es cómo prescindir de los combustibles fósiles. La respuesta en países como Chile ha sido volcar un número importante de la investigación al uso del biodiésel y determinar la mejor materia prima para obtenerlo. Es en esto que las “microalgas”, destacadas por su alta eficiencia fotosintética, rápido crecimiento y posibilidad de ser cultivadas a gran escala, tienen un rol protagónico.

Pero también tienen otros usos que por estos días se están desarrollando en Chile y donde la Región del Bío Bío tiene una presencia importante.

El biólogo Gabriel Omothogi Amahar, integrante de la empresa Aquasolar, está por estos meses en Concepción con el fin de estudiar las algas nativas, por ejemplo de Chome, y además estrechar lazos con la Universidad de Concepción, específicamente con el laboratorio de Botánica. “En Chile gozamos de todo lo necesario para cultivar microalgas: terrenos, agua y fuente lumínica”.

Alimento y salud

Actualmente, en la planta de cultivo que Aquasolar tiene en Maintencillo, al norte de Viña del Mar, están cultivando “Spirulina” y “Chlorella”, con el fin de obtener alternativas alimentarias, pero también están desarrollando líneas de investigación para productos farmacéuticos.

Por ejemplo, en el caso de la spirulina, contiene un 65% de proteínas, múltiples vitaminas y los ácidos esenciales Omega 3 y 6. Según Omothogi, es necesario comenzar a buscar nuevas fuentes interesantes para estudiar, “para lo cual estamos iniciando varias vías de investigación. Con la Universidad de Chile estamos desarrollando las etapas preliminares”. Agregó que hoy están en un proceso de pasantía en la UdeC, donde están intercambiando conocimientos y aprender como grupo.

Negocio y CO2

En Aquasolar están preocupados de cerrar el ciclo de negocio: plantar y cosechar. Gabriel Omothogi explicó que en el caso de la spirulina, la filtran, para luego transformarla en un barro y pasar al proceso de secado. Todo esto para terminar con un producto alimenticio animal, por ejemplo, un muy buen nutriente para los abalones.

Ya dejando atrás el tema del biodiésel y el alimento, las microalgas se han convertido en un eficiente sistema para el consumo de CO2, lo que ha permitido disminuir las emisiones, por ejemplo, de termoeléctricas.

Desde el año pasado que esta empresa está involucrada en el desarrollo de un sistema de captura de emisiones de CO2 de plantas termoeléctricas de pequeña y gran escala, para la producción de biodiésel y alimento a través del cultivo de microalgas. “Por un lado logramos que las algas tengan más alimento y a la vez, se disminuyen las emisiones”, acotó el biólogo.

El investigador aseveró que el dióxido de carbono se inyecta en el medio de cultivo de las algas, provocando un crecimiento acelerado. Como estos organismos generan aceite, éste se extrae y luego puede ser convertido en biodiésel.

Paralelamente, el resto de los productos generados pueden ser transformados en otras fuentes de energía como el etanol.

Spirulina

Esta microalga ha causado gran impacto a nivel nacional, y también internacional, por su contenido de nutrientes y la posibilidad de ser un excelente suplemento a la dieta.

Spirulina es una célula simple y presenta una fácil digestión y absorción por el cuerpo. “Es un reconocido inmuno estimulante y probiótico”, sentenció Omothogi.

¿Qué es la Spirulina?

Es una alga verde-azulada, primitiva, que constituye uno de los alimentos más completos de la naturaleza. Es reconocido nutracéutico, por sus propiedades nutricionales y terapéuticas. Su composición única con un 65% de proteína de gran calidad, con 18 aminoácidos, ácidos grasos esenciales, minerales como calcio, 4 tipos de antioxidantes y vitaminas.

Fuente: El Sur de Concepción – 23 Julio 2010

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