Ejercicio con pesas reduce síndrome metabólico en niños con sobrepeso

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Estudio del Inta muestra que bajan niveles de azúcar y grasa y aumenta colesterol bueno.

De la cama al colegio en transporte escolar, largas horas de clases, luego de vuelta al hogar en el furgón amarillo con pasaje directo al sofá para ver televisión o jugar videojuegos. De ahí, a la cama. Esta es, a grandes rasgos la rutina de la mayoría de los niños en Chile, cuyo estilo de vida los expone a sufrir sobrepeso y síndrome metabólico, que afecta a uno de cuatro niños que consultan por este problema y que es un cuadro de factores que predisponen a enfermedades cardiovasculares.

Una dieta saludable y hacer ejercicios es la solución. Sin embargo en niños con sobrepeso el ejercicio aeróbico puede tener riesgos para su corazón, por lo que debe ser moderado. De ahí la importancia de una nueva investigación realizada por el Instituto de Tecnología de los Alimentos de la U. de Chile (Inta) que mostró cómo la realización de una rutina de ejercicio muscular redujo en sólo tres meses la prevalencia de síndrome metabólico en niños con sobrepeso de 62% a un 48,3%.

En el trabajo -q ue será presentado en el II Congreso Chileno de Salud Pública- los investigadores seleccionaron 120 alumnos de dos escuelas de Santiago, de entre 8 y 13 años. Todos tenían sobrepeso y más del 50% sufría síndrome metabólico. A una mitad de los voluntarios se les enroló en una intervención de tres meses que incluyó educación alimentaria, apoyo sicológico y tres sesiones semanales de ejercicio muscular que consistían en el levantar peso con brazos y piernas. El otro grupo recibió educación alimentaria y apoyo sicológico.

Con esto, los científicos buscaban testear cómo el ejercicio lograba reestablecer los mecanismos metabólicos naturales que son interrumpidos por el sedentarismo. “Una de las caracte- rísticas de las personas sedentarias es que empiezan a acumular la grasa al interior del músculo, porque como ese músculo está atrofiado no puede procesarla”, explica Raquel Burrows, coautora del estudio, quien agrega que esto impide que el azúcar que las personas consumen con el alimento pase a los músculos como ocurre habitualmente y se acumula en el torrente sanguíneo en forma de glucosa. Esta condición aumenta el peligro de sufrir enfermedades como diabetes, ateroesclerosis e hígado graso.

Al cabo de los tres meses, los investigadores constataron que en los niños que realizaron ejercicio físico la concentración de azúcar en su sangre bajó desde 94 mg/dl a 86 mg/dl, se redujo la presión arterial, los triglicéridos cayeron 138 a 112 y el colesterol HDL o bueno subió de 39 a 40. El grupo que sólo recibió consejería aumentó la medida de su cintura, la presión arterial y el porcentaje de grasa en su cuerpo. Entre ellos, la prevalencia de síndrome metabólico no se redujo.

Según Burrows, estos resultados demuestran que la realización de este tipo de ejercicio permite reactivar las funciones metabólicas de los músculos. Eso sí, la especialista destaca que debe ser un ejercicio vigoroso, que produzca impacto sobre la musculatura: “Lo que hace este tipo de ejercicio es producir un estrés, una fatiga sobre el músculo que enciende ciertas señales que permiten que comiencen a entrar los azúcares al músculo y que las grasas que están dentro de él se empiecen a movilizar”. Con tres sesiones de pesas de 30 a 45 minutos se pueden alcanzar estos beneficios.

Los autores del estudio creen que esta rutina debiera ser incorporada en las clases de educación física, pues “los niños flacos también tienen sus mecanismos metabólicos bloqueados”, dice.

Fuente: La Tercera – 7 Noviembre 2010

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