El camino al desarrollo pasa por proteger la propiedad intelectual

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El abogado Claudio Ossa, jefe del Departamento de Derechos Intelectuales de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, informó de grandes avances en la protección del derecho de autoría en Chile. Destacó que gracias a ello, el número de registros de propiedad intelectual aumentó en un 10% el año pasado y, por primera vez, fue posible dimensionar su aporte al Producto Interno Bruto. Y el resultado fue sorprendente.

Por Pedro Escobar Arriagada

Andrés es un joven estudiante de Medicina. Nos cuenta que está trabajando en una investigación de alto vuelo y amplias repercusiones. Tras extasiarnos escuchándolo hablar de las bases de su trabajo y sus interesantes conclusiones, pasa a la fase más oscura de todo esto. Cómo proteger la idea. “Ha sido difícil. Tienes que cuidarte de mucha gente y trabajar callado. Si no, te la quitan y otros se aprovechan”.

Y es que en Chile el respeto por la creación intelectual ha sido, tradicionalmente, cercano a cero. “Aquí siempre ha habido muchas precariedades. No hay mucho espacio para la ensoñación de un liceo socrático junto al Mediterráneo”, dice Marcos Delucchi, gerente de Cidere Bio Bio.

Claudio Ossa, jefe del Departamento de Derechos Intelectuales de la Dibam, y quien el martes fue invitado por la Unidad de Propiedad Intelectual de la Universidad de Concepción, admite que en nuestro país “lo que prima es la inmediatez y muchas buenas ideas se pierden por eso. Porque alguien se apropia de ellas y lo utiliza para lo inmediato y se pierde la posibilidad de proyectarlas a largo plazo”.

Pero eso está cambiando, dice, y mucho. Por ello está visitando las regiones para enfatizar que en el país hay una capacidad de creación importante, “y que Chile hoy cuenta con todos los requisitos necesarios para que esta capacidad sea estimulada y protegida”,expresó.

El año pasado, luego de 5 años de estancamiento, el número de registros de propiedad intelectual en la Dibam creció de 11 mil 500 registros al año, a 12 mil 584. Más aún, por primera vez fue posible calcular el aporte que esta actividad representó para la economía nacional. El resultado fue sorprendente: 1,3% del PIB, “bastante más que la agricultura que representa algo más del 0,6% del PIB y, sin embargo, exige mucha más atención de parte de las autoridades”, declaró.

-Pero en las clasificaciones internacionales seguimos en los peores lugares del ranking.
-Pero depende de quien nos mida. A nivel de vecindario, estamos indudablemente mejor que todo el resto del continente latinoamericano. Pero si nos mide Estados Unidos, un país cuya industria y gran parte de su crecimiento depende de este tema, por supuesto que nos colocan clasificaciones de los peores colores.

Sin embargo, Ossa llama a tomar con cautela estas clasificaciones y recuerda que, incluso, entre naciones industrializadas hay diferencias de criterio dependiendo de sus intereses. “Europa nos ha clasificado mejor que Estados Unidos”,expresó.

Ossa va más allá y sostiene que, en gran parte, el camino al desarrollo pasa por una adecuada protección a la propiedad intelectual.

“Muchos países han logrado su desarrollo, precisamente, a través de este camino”, dice.

Como ejemplo cita a Japón. “Ellos lograron cimentar gran parte de su desarrollo no sólo al conseguir grandes avances tecnológicos en las industrias automovilística, electrónica y del sonido”, sino sobre todo, enfatizó, al hacer valer los derechos que esos avances representaban para sus creadores, la industria y el país en su conjunto.

Recordó que existe un circuito denominado I+D+I, Investigación, Desarrollo e Innovación. “La mayoría de los países, se queda en la pura investigación, pero lo que se requiere es que exista desarrollo y, finalmente, eso se materialice en una innovación. Eso es lo que falta”.

Protegiendo la idea

Ossa admite que la gestión en esta materia se había quedado claramente anticuada, por lo que el organismo procedió a actualizarla. “Hoy día por tan sólo tres mil 690 pesos, es posible registrar no sólo una innovación, sino también la idea en que una persona está trabajando. Y ese registro tiene protección a nivel internacional. Es más eficaz, incluso, que una patente que tiene una validez local y debe ser validada en cada país”.

El mayor inconveniente de una patente, declaró, es que se puede gastar hasta 400 mil dólares en la inscripción en todo el mundo “y si eso no se plasma, finalmente, en una innovación que se pueda implementar, entonces te vas a quedar con una tremenda inversión para nada”, expresó.

“En este caso, en cambio la persona puede proteger su idea cambiarla y trabajar en ella todo el tiempo que sea necesario”.

Entre los cambios introducidos, figura un cambio de políticas de gestión, de sede, la forma como se realizan los depósitos de los registros y un largo etcétera.

Sobre nuestra Región (Bio Bio), apunta que es muy importante desarrollar clusters tecnológicos “donde en forma asociativa se pueda generar un circulo virtuoso de innovación y creación de productos con valor agregado para la industria”, justo lo que nos falta.

Fuente: El Diario de Concepción – 29 Mayo 2010

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