El loco se ha consumido en Chile en forma permanente desde hace al menos 10 mil años

Restos más antiguos se detectaron en Los Vilos. Estudio en conchales encabezado por el arqueólogo de la U. de Chile Donald Jackson revela que este molusco ha estado presente en la dieta de los pueblos costeros del país.

Por Richard García

El loco (Concholepas concholepas) es el molusco con más carne consumible de los que viven en Chile. Por eso no es raro que desde tiempos pretéritos haya estado en la dieta de los pueblos costeros, e incluso del interior.

El arqueólogo de la U. de Chile Donald Jackson y el jefe del área invertebrados del museo Nacional de Historia Natural, Pedro Báez, sumaron sus fuerzas para seguirle la pista a este molusco hasta lo más profundo de la historia, a través de la información rescatada de los conchales de la costa chilena.

Los resultados se conocieron durante el reciente simposio sobre el Censo de Vida Marina y la Contribución de Chile. Ambos investigadores presentaron un estudio que revela que el consumo de loco ha tenido lugar en Chile en forma permanente, pero con mayor o menor intensidad en los últimos 10 mil 400 años. “Es uno de los pocos alimentos de los que tenemos un registro de consumo que se puede constatar fehacientemente”, explica Jackson. El sitio más antiguo donde han encontrado evidencia está ubicado en las inmediaciones de Los Vilos.

Cuenta que en uno de los conchales llegaron a encontrar 145 mil conchas de locos. “Corresponden a un período de varios cientos de años”, detalla.

El arqueólogo explica que es muy probable que lo consumieran crudo habitualmente, pero también han encontrado evidencia de locos con huellas de que fueron quemados, lo que prueba que los cocinaron en su propia concha. Además, ésta se utilizó como recipiente para los pigmentos con los cuales se adornaban y ocasionalmente como instrumento para raspar. “El borde es filoso, y hemos encontrado pruebas de que habría servido para raspar cuero”.

También tuvieron un valor ritual. Destaca que durante el período Holoceno algunos grupos enterraban a sus muertos en los conchales y los cubrían con conchas de este molusco.

Los conchales revelan información valiosa respecto de la sobrevivencia de la especie. Según Báez, los primeros pueblos costeros consumían ejemplares jóvenes, y como su población nunca fue muy grande, nunca representaron una amenaza para el molusco.

De acuerdo con la evidencia obtenida, siempre hubo abundancia de este recurso marino, independiente de si disminuían las lluvias o había sequía, en la costa nadie se moría de hambre.
Sin regodeos

El tamaño reducido de la mayoría de los locos encontrados en los conchales más antiguos revela que los antiguos pobladores costeros no eran buceadores muy diestros y se conformaban con lo que podían sacar con mayor facilidad.

En el tiempo

Los primeros grupos humanos que explotaron el loco fueron cazadores, recolectores y pescadores conocidos arqueológicamente como Complejo Huentelauquén (Holoceno Temprano, entre los 10 mil y 8 mil años antes del presente), que corresponde a los primeros grupos humanos que ocuparon y se adaptaron a la costa pacífica americana.

Posteriormente, durante el Holoceno Medio (8 mil a 4 mil años antes del presente) grupos cazadores-recolectores conocidos como Complejo Papudo bajaron frecuentemente a la costa para aprovechar los recursos litorales, como una forma de amortiguar el déficit de recursos provocados por las condiciones climáticas áridas imperantes en esa época. El aprovechamiento del recurso se mantuvo en el tiempo, incluyendo grupos del período alfarero como los diaguitas y los incas.

Fuente: El Mercurio – 20 Diciembre 2010

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