El sur del país se convierte en verdadero laboratorio natural

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160 instalaciones sismológicas. Están trabajando expertos de Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña y Chile que estudian el post terremoto de 8,8 grados Richter, buscando datos concretos que permitan mejorar las construcciones y las normas de todo tipo.

El terremoto que devastó el centro-sur de Chile el 27 de febrero convirtió al sur del país en un “laboratorio natural de lujo” donde se instalaron 160 estaciones sismológicas que estudian cientos de réplicas que desde entonces se repiten a diario en la región.

En esas estaciones trabajan expertos de Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña y Chile que estudian en terreno el post terremoto de 8,8 grados Richter, con epicentro en Cobquecura, buscando datos concretos que permitan mejorar las construcciones y las normas de todo tipo.

“Estamos en un país altamente sísmico y tenemos que reevaluar las normas de diseño y construcción en función de los datos que tenemos ahora. Habrá que modificar las normas para edificios en altura no desde el punto de vista de la seguridad de la gente que vive adentro sino de la seguridad de la estructura. Hay que ir un paso más adelante y tomar en cuenta estos datos para mejorar la seguridad en las estructuras y el confort de la gente que vive en los edificios de altura”, dijo a ANSA el sismólogo Mario Pardo.

El experto de la Universidad de Chile indicó que en las estaciones hay acelerógrafos, sismógrafos y equipos GPS geodésicos “que están midiendo toda la actividad de réplicas en la zona para entender muy bien el fenómeno que está ocurriendo con datos concretos”.

Se apunta a determinar qué aceleraciones se pueden esperar en determinados lugares.

Las estaciones funcionarán hasta fines de septiembre, como promedio, y se instalaron con apoyo internacional gracias al interés científico que despertó el megasismo.

“Tenemos un laboratorio natural de lujo. Cualquier país del mundo que tenga estos datos puede diseñar mejor, construir mejor y mejorar sus normas de todo tipo”, subrayó Pardo.

La base de datos que se está construyendo va a estar abierta a la comunidad internacional para nutrir “muchas investigaciones científicas en beneficio directo de Chile que va a tener mucha información con buenos datos sobre estos procesos”.

El doctor en sismología explicó que entre Valparaíso y Lebu continuarán las réplicas perceptibles por el ser humano durante el menos tres meses, pero los sismos que se registran instrumentalmente se prolongarán durante años.

“Hay un reacomodo de una zona de 600 kilómetros de largo (desde San Antonio a Lebu) por 150 kilómetros de ancho que se movió como 8 metros en promedio para el terremoto de febrero. Del bordemar hacia afuera se movió cero y en el interior hay zonas que se pueden haber movido 15 metros y otras que no se movieron nada”, explicó.

“Todo tiene que avanzar 8 metros en promedio. Las zonas que no avanzaron se tienen que mover y cada vez que se muevan van a dar origen a una réplica. Mientras la zona no vuelva al equilibrio vamos a seguir sintiendo réplicas que son producto de que las partes que quedaron atrás de esta placa se van a mover. Ese es el proceso que esta ocurriendo y todavía nos queda mucho tiempo para volver al equilibrio”, detalló.

Según Pardo, en la zona desde Pichilemu a Concepción “las probabilidades de que ocurra un terremoto más grande que el del 27 de febrero pasado son mínimas”.

“No va a ocurrir ningún terremoto más grande que el del 27 de febrero en la misma región antes de 80 a 120 años más. Tendría que pasar un período de tiempo largo para que se vuelva a cargar la zona y vuelva a moverse”, sostuvo.

Muy diferente es el pronóstico para la zona norte chilena donde un terremoto “tiene que ocurrir sí o sí, no podemos decir otra cosa. Ahora cuándo, no tenemos idea, tal como no teníamos idea cuando podía ocurrir el terremoto del 27 de febrero, pero sí sabíamos dónde y de qué tamaño”.

“Lo mismo podemos decir en el norte: sabemos dónde, de qué tamaño, pero no sabemos cuándo. La placa se está moviendo y se tiene que seguir moviendo, No se ha movido (fuerte) desde 1877 y tiene que avanzar”, dijo.

“La placa de Nazca esta atrás y tiene que avanzar hacia la Sudamericana. Se movió en la zona sur de Antofagasta el año 1995, un poquito el 2007 en Tocopilla, se movió el 2001 en el sur de Perú, pero desde Ilo (Perú) hasta Tocopilla (Chile) no se ha movido desde 1877”, advirtió.

“Si se mueve toda esa zona de una sola vez va a ser más grande que el terremoto recién pasado. Ese es el escenario más catastrófico. El escenario más benigno es que (la placa) se va a mover a pedacitos y entonces tendríamos sismos de menor magnitud pero más numerosos”, indicó.

Fuente: El Sur de Concepción – 8 Mayo 2010

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