En el norte de Chile vivió el ave prehistórica voladora más grande del mundo

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En el futuro se exhibirá en el Museo Nacional de Historia Natural. Su esqueleto fosilizado, intacto en un 70%, acaba de ser repatriado desde Alemania. Allí había llegado a las manos de un coleccionista, luego de ser sustraído ilegalmente desde un yacimiento paleontológico en Bahía Inglesa hace al menos una década.

Por Richard García

Sobre una improvisada configuración de mesones en forma de cruz en una sala del segundo piso del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) reposa un espécimen que marca un hito en la historia de la paleontología chilena.

Se trata del esqueleto del Pelagornis chilensis, un enorme ave prehistórica que hace 7 millones de años planeó sobre las aguas del Pacífico y que se alimentaba probablemente de calamares y peces del norte de Chile.

Este invaluable fósil fue sacado ilegalmente del país hace unos diez años, pero ahora retorna para transformarse en la estrella del recinto de la Quinta Normal.

La envergadura alar de estos animales podría haber llegado hasta los 6,5 metros, lo que según David Rubilar, jefe del área de paleontología del MNHN, lo transforma probablemente en el ave voladora más grande que haya surcado los cielos del planeta. Al menos de lo que se sabe hasta hoy.

Hueso más largo

El título del ave voladora más grande del mundo hoy lo ostenta el Argentavis, una especie de buitre prehistórico, encontrado en Argentina. Se especula que habría tenido envergadura cercana a los siete metros, pero Rubilar aclara que “de ese fósil sólo se conocen unos pocos huesos, en cambio la pieza que acaban de recuperar está completa en un 70 por ciento”.

Además, uno de los huesos clave del Argentavis , el húmero, sólo mide 57 centímetros frente a los 82 del Pelagornis . Por un tema de escalas, el chileno ganaría la pelea, sostiene.

Su pariente actual más cercano sería el pato, aunque al observar las réplicas construidas parece más un pelícano. De hecho así los conocen en la jerga de los huaqueros o saqueadores de especies paleontológicas que hicieron su agosto por muchos años con un valioso yacimiento fósil de Bahía Inglesa, origen también de esta singular pieza.

Pero su largo pico dentado intriga a los expertos. “No se trata precisamente de dientes sino que de proyecciones de hueso, en cambio un diente está inserto en una cavidad”. Futuros estudios de la mecánica mandibular ayudarán a saber si tenían alguna utilidad para desgarrar o morder.

Tampoco se sabe si es hembra o macho o cómo eran sus plumas, ya que no quedó ninguna impresión de ellas en la piedra. Al menos su configuración ósea permite determinar que planeaba.

Estos “pelagornítidos”, como se conoce a las distintas especies del extinto animal, también vivieron en África, Nueva Zelandia, México, Japón, Estados Unidos y Perú, pero sólo se habían encontrado fragmentos menores, al igual que en Chile.

Rubilar cuenta que supo por primera vez del fósil a través de un llamado de un colega del Museo Senckenberg de Frankfurt, Alemania, quien le informó de su existencia.

A su vez, el científico alemán previamente había recibido la visita de un coleccionista quien le había ofrecido el fósil. Pero la política del museo germano es adquirir piezas en el mercado y, luego de estudiarlas, las devuelven al país de origen. “Ellos igual ganan porque ponen su nombre en una investigación conjunta de un espécimen excepcional, lo que les da mayor prestigio entre sus pares”, señala Rubilar.

Al conocer la existencia de la pieza, en el museo chileno rastrearon su origen. Afortunadamente lo lograron porque, cuando fue extraída hace más de diez años, su hallazgo causó mucha conmoción entre los saqueadores en la costa de Atacama.

En cuanto a cómo salió de Chile, Rubilar dice que lo más probable es que lo hizo por partes, en un paquete que fue rotulado como artesanía o hasta juguetes.

Por fortuna la fiscalización ha mejorado y hoy las autoridades están atentas a que una pieza similar no se les escape. Sería una pérdida irreparable para el patrimonio. Saben que milagros como el retorno del Pelagornis no se repiten dos veces.



El fósil del Bicentenario

Justo en el mes que Chile cumple 200 años, la revista Journal of Vertebrates Paleontology, la más prestigiosa del área, publica el estudio conjunto de Rubilar y el museo alemán, que además consiguió la portada. “Sin duda en el proyecto de nuevo museo ocupará un lugar privilegiado”, dice Claudio Gómez, Director del MNHN. No descartó que este singular fósil pueda exhibirse en alguna muestra previa.

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Fuente: El Mercurio – 16 Septiembre 2010

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