Envenenamiento por arsénico gatilló la momificación en el norte

Cultura Chinchorro desarrolló las primeras técnicas del mundo. Hace 6 mil años, los pobladores de la actual Arica tenían en sus cuerpos concentraciones del elemento de hasta 260 veces el máximo tolerable. Esto habría causado muertes tempranas.

Por Mauricio Silva

La contaminación ambiental no es exclusiva de las sociedades modernas. Las milenarias culturas también sufrieron sus efectos. El 89% de los primitivos habitantes de Arica -la cultura Chinchorro- tenía en su organismo niveles de arsénico que hoy se considerarían como intoxicación crónica. Este elemento químico fue descubierto en mechones de pelo de 45 momias de este pueblo.

Los chinchorros habitaron las zonas de Arica e Iquique entre 9 mil y 4 mil años atrás. Ellos tienen el récord mundial de haber desarrollado las técnicas de momificación por primera vez; incluso, antes que los egipcios. Cómo llegaron a tan sofisticado arte, ha sido una incógnita para los científicos hasta ahora.

Actualmente, las jóvenes de la población Los Industriales, en Arica, sufren abortos por anormalidades genéticas debido a la exposición que han tenido al arsénico. La empresa Promel sería la responsable de dicha contaminación. Los abortos que tenían las mujeres chinchorros habrían tenido la misma causa, pero por un factor natural. Para consolarse ante la pérdida, la familia conservaba el bebé con ellos por más tiempo, razón que habría gatillado el origen de la momificación en esa cultura.

Los resultados arrojaron que la mayoría de las personas que vivieron hace 6 mil años superaba el nivel mínimo de envenenamiento de 1 microgramo de arsénico por gramo de cabello. En promedio, las momias estudiadas tienen 50 microgramos, pero hay casos en que superan 260 veces el nivel límite.

“Las enfermedades asociadas a esta intoxicación -como lesiones dérmicas y gástricas, cánceres en órganos internos, malformaciones- debían ser parte de la rutina y asumidas como tal”, explica Bernardo Arriaza, antropólogo de la U. de Tarapacá.

El científico argumenta que la contaminación natural de arsénico en fuentes de agua y algunos alimentos consumidos por los chinchorros causaban abortos masivos y muertes de neonatos, los que eran contaminados por sus madres inadvertidamente a través de la placenta.

A juicio de Arriaza, la reacción emocional ante estas muertes pudo haber originado la momificación. Pequeñas momias-estatuillas revelan, al someterse al escáner, que en realidad son bebés, e incluso fetos, cuyos cuerpos fueron complejamente manipulados.

Al analizar 199 esqueletos de momias chinchorros y otras más tardías de Azapa, Lluta y Camarones, Arriaza y otros investigadores hallaron 10 casos de espina bífida, una malformación del tubo neural de la columna vertebral causada por el arsénico. Aunque el hallazgo es impresionante, la técnica momificadora de los chinchorros, que extraían los órganos internos y pintaban y cubrían la piel del difunto, dificultó pesquisar más patologías.

Hace algunos años, el químico de la misma universidad Leonardo Figueroa y el paleopatólogo Marvin Allison dieron con estas mismas evidencias. En 31 momias del 1300 DC hallaron arsénico hasta 44 veces sobre lo normal. El 84% tenía lesiones en piel, pulmón, hígado, corazón, riñón, diafragma e intestino.


El contaminante sigue siendo un problema ambiental en Arica

Tal como sus antepasados precolombinos, los habitantes de sector alto del valle de Camarones, a 100 kilómetros al sur de Arica, siguen en riesgo por contaminación ambiental por arsénico. Ello se debe a que sus fuentes de agua más accesibles son el río -que presenta niveles del elemento químico que supera 125 veces lo admitido por la Organización Mundial de la Salud- y vertientes que también están contaminadas.

Camiones aljibe y una planta purificadora alcanzan a cubrir los sectores bajos del valle; pero en poblados como Camarones, Illapata y Esquiña, los pobladores tienen niveles de arsénico en su organismo que superan 56 veces la norma. También se han observado la aparición de alteraciones en la piel compatibles con el hidroarsenicismo, el que genera melanoderma (oscurecimiento de zonas de la piel); vitíligo, queratosis (protuberancias blancas o rojas en los folículos pilosos) y carcinoma de Bowen. El servicio municipal reportó que más del 25% de las muertes en los caseríos se debe a cánceres gástricos o a la piel. Sin embargo, este porcentaje es sólo una estimación, ya que los enfermos terminales son llevados a Arica, lo que los saca del registro.

Para revertir esto, la química Lorena Cornejo, de la U. de Tarapacá, ha llevado a los caseríos aislados un sistema de purificación de agua inventado por ella. El método ocupa hierro, jugo de limón y radiación solar.

Fuente: El Mercurio – 10 Mayo 2010

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