Escasa inversión en ciencia y tecnología: “talón de aquiles” en políticas de innovación

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Una verdadera radiografía de la ciencia en el mundo, es el informe desarrollado por la Unesco. Si bien hay antecedentes alentadores para Latinoamérica, su realidad está muy lejos de los más desarrollados.

Por Paz Moraga Sabaj

Revelador. Así es el informe de Ciencia 2010, dado a conocer ayer por la Unesco, en el marco del “Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo”, establecido por la entidad en 2001. Los éxitos y fracasos de las políticas para el desarrollo científico en el mundo, están ampliamente abordados, tal como la desigualdad social que aún impera en decenas de países.

La respuesta para superar parte de esa desigualdad, la entregó la directora general de la Unesco, Irina Bokova, quien señaló que “la utilización del poder de la ciencia para aproximar a los pueblos y las culturas, para aprovechar al máximo la gran diversidad humana y fomentar el desarrollo pacífico, es un cometido”, que está presente en la Unesco.

El informe de la organización de las Naciones Unidas es claro respecto al panorama científico actual y las abismales diferencias entre los países. De hecho, en éste se determina que el escaso nivel de las inversiones en I+D, “sigue siendo el talón de Aquiles de las políticas de innovación en ciencia y tecnología en los países de América Latina, excepto en Brasil, que representa por sí solo el 60% del gasto en I+D del conjunto de la región”.

Panorama general

De acuerdo al panorama descrito por el estudio, en 2007, el gasto bruto en investigación y desarrollo (Gbid) de América Latina y el Caribe alcanzó un 0,67% del PIB, “esto es, un 3% del gasto mundial en I+D, si se convierte en dólares a paridad de poder adquisitivo. En los países de la Ocde, el promedio del Gbid con respecto al PIB asciende a un 2,28%”.

A pesar de las desalentadoras cifras, hay intensiones que permiten ver la luz al final del túnel. Lo anterior, según el extenso texto, porque existen gobiernos de países de la región interesados en aplicar políticas que propicien la innovación, “sobre todo Argentina, Brasil, Chile y México, cuatro naciones que concentran el 90% de las inversiones en I+D de la región”.

Otro de los aspectos destacados, dentro de las falencias que aún persisten, es que en el informe se estima que el desarrollo de su capital humano es mejor en la región, “habida cuenta de que el número de investigadores especializados en ciencias e ingeniería se multiplicó por dos entre 2002 y 2007. Una vez más, tan sólo en cuatro países: Argentina, Brasil, Chile y México, se concentran más del 90% de esos investigadores”. El problema a enfrentar, la masiva fuga de “cerebros” provocada por los bajos sueldos.

Realidad aterrizada

En el informe se destaca la creación en 2005, durante el gobierno de Ricardo Lagos, del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad en Chile. Además se consigna el trabajo que han realizado distintas entidades gubernamentales para el financiamiento de proyectos, investigaciones y centros de excelencia. Pero, ¿cuál es el panorama que ven los investigadores y científicos del país?.

En la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado (Anip), www.anip.cl, precisaron que Chile posee una arraigada y vasta tradición en materia de investigación científica, lo (cual) está plasmado en diversos indicadores que demuestran que el país posee una posición privilegiada en América Latina.

En este contexto, “si bien nuestra comunidad quiere participar de manera entusiasta en el desafío de llevar a Chile en la senda del progreso y del desarrollo, esta misión requiere también del compromiso del Estado Chileno. Como miembros de la Ocde, urge que nuestro país asuma un compromiso real por mejorar en materia de capital humano, inversión e institucionalidad para la ciencia, tecnología e innovación, en las cuales nos encontramos a una enorme distancia de los demás países miembros”.

Al respecto, según la asociación, hay cuatro frentes que se deben enfrentar: nueva institucionalidad para las ciencias; fortalecer su inversión en investigación y desarrollo; aumentar el número de investigadores y crear mecanismos de inserción y adoptar políticas de difusión de la investigación científica nacional. “Nuestro país presenta un estancamiento en los cuatro puntos señalados. Mientras no se tome a la ciencia chilena en serio y se avance en estas materias no alcanzaremos las metas propuestas por el gobierno de alcanzar el desarrollo el año 2018”.

Por su parte, el director del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción, Jaime Rodríguez, fue categórico y sentenció que la única forma que Chile retome su crecimiento y que éste sea permanente, es a través del desarrollo de la ciencia y tecnología. “En este sentido, el Informe de la Unesco es muy oportuno y espero que éste reafirme lo que nuestras autoridades se han comprometido: duplicar la inversión en ciencia y tecnología de los actuales 0,7 % del PIB a al menos 1, 4 %”.

Rodríguez agregó que si bien existe conciencia respecto a que la investigación tiene que ser contextualizadas a las necesidades de progreso del país, “aplicar la lógica del mercado en todas sus etapas ha sido perjudicial. Creo que las actuales autoridades comprenden bien la dinámica de progreso científico, en el cual no se pueden saltar etapas, ó hacer programas sin conexión. El desafío es integrar Universidades, empresas y sector público en la formulación estratégica y no pensar que el científico es solo útil en el laboratorio”.

Para el Dr. en Química Wilson Cardona, de la Facultad de Ecología y Recursos Naturales de la Universidad Andrés Bello, ya hay un compromiso de parte de las universidad, al que se han sumado las casas de estudios privadas, para formar recursos humanos de excelencia. Sin embargo, acotó que aún falta que el sector empresarial se vincule más activamente con el apoyo financiero y logístico de muchos proyectos de investigación, “se requiere que el estado promueva rebajas en el cobro de impuestos o bien del IVA, a aquellas empresas que se vinculen con la investigación”.

La anhelada triada: universidad, sector público y privado, pareciera ser, junto con una mayor inversión, la tarea pendiente en Chile. Las intenciones están, ahora falta “creerse el cuento” y entrar a jugar a las grandes ligas.

Fuente:
El Sur de Concepción – 11 Noviembre 2010

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