Expertos de la UCV desarrollan mapa de la corrosión en Chile

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Condiciones ambientales y la contaminación influyen en el fenómeno. Instalaciones portuarias, industriales, obras de arte y edificaciones sufren el llamado cáncer de los metales. Una red de 30 estaciones a lo largo del país ayudará a focalizar el fenómeno.

Por Richard García

No es igual la corrosión de los metales en Putre que en Concepción o Isla de Pascua. Influyen la humedad, el viento, la lluvia, la radiación solar, incluso los contaminantes presentes en el aire. Reacciones químicas y electroquímicas dañan los materiales e incluso pueden alterar sus propiedades naturales.

Un antecedente nada de tranquilizador para actividades productivas con alta presencia de metales como las faenas portuarias, la construcción o la minería.

Conscientes de esta realidad, un equipo de investigadores de la Universidad Católica de Valparaíso (UCV), encabezado por Rosa Vera, del Instituto de Química, comenzó a trabajar en la recopilación de antecedentes de distintos puntos del país para elaborar un mapa de la corrosión en Chile. “Estudiaremos metales y aleaciones como el cobre, aluminio y acero galvanizado, que son los de mayor uso en el país”.


Placas metálicas

La idea la había acariciado por mucho tiempo. Cuenta que ya en 1985 un grupo de investigadores españoles promovió el proyecto de un mapa iberoamericano de la corrosión en el que le tocó participar con una estación en Valparaíso, como parte de una red chilena de seis estaciones. “Nosotros entregamos los datos, pero eso nunca se materializó ni en un mapa o en un libro, como hicieron los otros países”.

Intentó presentar la idea a Fondecyt, pero la descartaron por muy técnica, así que siguió con sus proyectos. Pero hace algunos meses la universidad le pidió una idea para Innova Corfo y decidió insistir con el mapa.

La idea esta vez sí prendió.

Acaban de terminar la instalación de una red de 30 estaciones que va desde Putre y Arica hasta Punta Arenas y también incluye Rapa Nui.

Se trata de bastidores de aluminio sobre los cuales se montan placas metálicas de 10 x 10 centímetros de cuatro tipos de metales: acero al carbono, acero galvanizado, cobre y aluminio, que se exponen al ambiente. Las primeras mediciones comenzaron en abril y esperan contar ya con resultados para fines de 2012 o principios de 2013.

Si bien se trata de reportes preliminares, Vera indica que la zona que aparece como la más agresiva en términos de corrosión es Quintero y también la zona cercana a Coronel. En Santiago, en cambio, si bien hay alta contaminación, el deterioro de los metales no es tan acelerado como en las zonas mencionadas. “Pero no son valores definitivos. Puede que en los primeros tres meses la corrosión sea muy activa, pero después se apacigua”, señala la investigadora. Al contrario, lugares que muestran un bajo nivel de corrosión en el tiempo podrían mostrar una aceleración del fenómeno.

Un interés transversal

El proyecto cuenta con el apoyo de la Dirección Nacional de Obras Portuarias, que es la mandante principal. La información le servirá para conocer el comportamiento de instalaciones, como las grúas, contenedores y bodegas de almacenaje. También participan la Conama, la Asociación Chilena de Corrosión, la Corporación de Desarrollo Tecnológico de la Cámara Chilena de la Construcción, la Galvanizadora Buenaventura Bbosch y Puerto Ventas S.A.

Fuente: El Mercurio – 6 Septiembre 2010

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