Geotermia y Genómica, ejes de los dos nuevos centros Fondap

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Investigación científica con financiamiento estatal. Apuntan a crear grupos de excelencia en dos áreas clave para el país.

Por Richard García

Más de 8 mil millones de pesos recibirán en conjunto por cinco años los dos nuevos centros de excelencia científica Fondap. Fueron creados a partir de las recomendaciones de un grupo de evaluadores y un panel de expertos internacionales.

El más novedoso es el Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Según su director, Diego Morata, la idea es generar modelos geotérmicos para que podamos en Chile desarrollar esta energía con un mejor conocimiento científico de los reservorios. “Nuestro propósito será aumentar el conocimiento científico y tecnológico, aunque también la formación de estudiantes de pre y posgrado será un aspecto importante”, explica.

El centro funcionará en el Departamento de Geología de la U. de Chile, pero aglutinará a investigadores de ciencias de la Tierra de todas las instituciones del país incluyendo universidades como la UCN, la U. de Concepción, Geociencias de la PUC, U. de Atacama. También están asociados el grupo de geotermia de Sernageomin, empresas estatales como Enap, privados como Energía Andina, y recibirá el apoyo de Nueva Zelandia, Italia e Islandia.
En tanto, el Centro de Regulación del Genoma de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile buscará convertirse en un eje de referencia a nivel nacional en el área.

“La idea es juntar a la gente que está trabajando en diferentes áreas relacionadas con la genómica en un solo centro. Al tratarse de un esfuerzo multiinstitucional, suma gente de las Ues. Católica, de Chile y Andrés Bello”, cuenta su director, el biólogo Miguel Allende.

Cuenta que su tarea apunta al análisis global de los genes y sus funciones y también a tocar temas que no han sido abordados por los otros grupos y que tienen que ver con problemas nacionales que dicen también relación con el sector productivo. “Nos interesa mucho mirar plantas y animales endémicos de Chile y que tengan hábitats extremos, normalmente desfavorables para la vida, como el extremo norte o la región antártica. La pregunta es qué han hecho para sobrevivir hoy ahí. Con la información genómica que se puede obtener de ellos y de ver cómo se regulan los genes uno puede comenzar a elaborar hipótesis respecto de qué cosa tendríamos que hacer con determinado organismo para que tolerara condiciones más complejas”.

Fuente: El Mercurio – 6 Diciembre 2010

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