Haciendo ciencia con el vuelto del pan

Compartir

El costo combinado de los seis instrumentos científicos de arriba es un 15% de las ventas en un año de los productos de abajo.

Durante el último mes hemos sido testigos de lo lejos que la ciencia nos puede llevar. Ha sido un agrado ver cómo los medios de comunicación se han unido a la emoción de la comunidad científica ante logros tan monumentales en dos de mis disciplinas favoritas: física de partículas y exploración espacial. Hace algo más de un mes vivimos un evento histórico cuando CERN anunció el descubrimiento de una nueva partícula que parece ser el tan buscado bosón de Higgs, y hace casi una semana la NASA logró poner el robot Curiosity en la superficie de Marte. Ambos logros colosales de la ingeniería, la electrónica, la física y la astronáutica. En la búsqueda de Higgs han participado miles de científicos con ideas durante décadas, en la exploración espacial pasa algo similar. No hace falta señalar lo emocionante que fue seguir en vivo ambos eventos y en particular la llegada de imágenes cada vez más impresionantes que Curiosity ha enviado en su primera semana en el planeta rojo. Pensaba escribir un post acerca de detalles de Curiosity, pero la verdad ya han aparecido tantos artículos muy buenos al respecto (ver Proyecto40 y Cosmonoticias) que prefierí enfocarme en otro punto que ha surgido tanto después del anuncio del Higgs en julio pasado como durante esta semana.

Personalmente creo que las preguntas más odiosas que suelo escuchar son ¿para qué sirve? y ¿por qué mejor no gastan el dinero en algo más útil? Lo digo no porque no tengamos respuesta para ellas, sino que debido a que esas preguntas típicamente se hacen en un tono despectivo e implicando que el dinero gastando en ciencia fundamental o exploración espacial es en realidad botar dinero que podría usarse en mejorar viviendas de personas con necesidad, en purificar el agua en zonas donde la gente no tiene acceso al agua potable, o en medicinas tan necesitadas en muchos lugares del mundo. En otras palabras, con estas preguntas los científicos somos acusados de egoístas por estar tan encerrados en nosotros mismos con preguntas sobre el origen la vida y del universo que nos olvidamos de las verdaderas necesidades del mundo en el que vivimos.

¿Por qué gastar en explorar?

Uno de los motivos más simples para explorar el espacio y la estructura de la materia es curiosidad, esa necesidad de conocer el cómo y el por qué de las cosas, esa sed de conocimiento que ha llevado a muchos hombres y mujeres a dedicar su vida a la ciencia durante siglos. Sin embargo esa respuesta no deja contenta a la gente que suele hacer laspreguntas odiosas de más arriba, quienes están en su derecho ya que al final la ciencia se financia con sus impuestos. Tampoco deja contento a los políticos que tienen que decidir si saciar la sed de conocimiento vale el invertir algunos de los millones que sus ciudadanos pagan en impuestos cada año. Ante esto siempre se recurre a las aplicaciones de la ciencia. Uno de los argumentos más usados a la hora de responder las odiosas preguntas es que tanto la exploración espacial como el estudio de la naturaleza fundamental de nuestro universo nos ha llevado a desarrollar tecnología que hoy es de uso cotidiano: el manejo de datos en CERN produjo la invención de la web, la física de detectores y aceleradores de partículas generó la tecnología usada en radiografías con rayos X, laresonancia magnéticatomografía de emisión de positrones (PET), y la terapia con protones para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. La física de la materia condensada nos trajo transistores, semiconductores, almacenamiento de datos, discos duros, procesadores cada vez más rápidos y pequeños además de nuestras tan usadas pantallas táctiles; el anhelo de la exploración espacial no sólo nos llevó a la Luna, también obligó al desarrollo de la miniaturización y portabilidad de la tecnología, además de los satélites de los cuales depende nuestro pronóstico del tiempo y nuestras comunicaciones. Hoy en día desarrollos de la NASA están desde los materiales a prueba de fuego usado por bomberos hasta los sistemas de filtración de líquidos y las famosas camas y almohadas que usan la llamada memory foam.

Esta respuesta deja más contenta la gente y los políticos ya que a todos nos gusta usar nuestros computadores portátiles, navegar por la red, e incluso perder valioso tiempo buscando el techo de nuestra casa en Google Earth. En otras palabras, la idea del desarrollo tecnológico que acompaña la exploración del espacio y del átomo justifica el gasto fiscal. Sin embargo, a pesar de todo esto mucha gente se olvida que sus iPads y teléfonos celulares no crecen en los árboles y olvidan cómo serían sus vidas sin ellos hasta que se les agota la batería o se cae su red internet por lo que no pueden enviar correos electrónicos ni tweetear una foto de lo que acaban de desayunar. Para esta gente laspreguntas odiosas pueden quedar respondidas, pero siempre contraresponden con un sí, pero de todas formas no se debería gastar tanto dinero en fotos de Marte (ni mencionar a aquellos que se quejan que no hay “fotos del Higgs”!).

Explorar no es caro.

Cuando se habla de dinero lo mejor es ir a los números concretos y la clásica respuesta es comparar el gasto de una misión espacial con lo que EEUU ha gastado en las guerras de Irak y Afganistán (más de un millón de millones de dólares a la fecha). Sin embargo, quiero evitar esa clásica comparación y para ello quise investigar cuánto gasta esta sociedad en cosas más triviales e infantiles como videojuegos o cigarrillos. Porque a los científicos se nos trata de egoístas cada vez que hay un gran evento como la llegada de Curiosity a Marte pero nadie se cuestiona cuánto se gastó en la Euro Copa. No estoy en contra de los deportes, pero esa gente que critica el gasto en ciencia es la misma que jamás se cuestionaría el gasto en organizar los Juegos Olímpicos o el Mundial de Fútbol. Nunca he escuchado el comentario no se debería gastar tanto dinero en el Mundial, sería mejor usarlo en construir viviendas o mejorar la educación. Como decía, la sed por conocimiento es motivo suficiente para construir colisionadores y naves espaciales; si a eso le agregamos el desarrollo tecnológico usado en cada hospital de este mundo, entonces mucho mejor. Pero quise poner todo eso a un lado y comparar la inversión en ciencia con el gasto anual en ciertos productos y lujos de esta sociedad para mostrar que naves espaciales, colisionadores y telescopios espaciales corresponden sólo a las migajas de lo que se consume.

Como es de conocimiento público, enviar a Curiosity hasta Marte tuvo un costo de 2.500 millones de dólares [1] (usaremos la unidad $bn por cada mil millones de dólares de aquí en adelante), mientras que la construcción del LHC costó $6 bn (acelerador+detectores+red computacional) [2].

Como primer ejemplo tomemos la organización de eventos deportivos: los Juegos Olímpicos en Londres costaron $15bn, mientras que Polonia y Ucrania gastaron $25bn en la Euro Copa de este año, y el Mundial de Fútbol en Sudáfrica costó $40bn. Caso extremo es lo que promete Qatar para el mundial de 2022 con un presupuesto de $69bn [3]. Como puede verse, el disfrute de eventos deportivos cuesta mucho más que el gasto en ciencia por lo cual la próxima vez que usted critique el dinero requerido para ver una imagen de alta resolución de la superficie marciana recuerde que con lo gastado para llegar a esa emocionante final entre Italia y España en la Euro Copa se podrían haber construído 4 LHCs y haber enviado 10 misiones a Marte (acá hay que tener cuidado porque los eventos deportivos también generan muchos ingresos, sin embargo acá sólo comparé con lo gastado).

Pero sigamos, si usted cree que el gasto en esos eventos deportivos está bien invertido (no he dicho lo contrario), sería bueno mencionarle que durante 2008 el mundo gastó más de $19bn sólo en cigarrillos Marlboro, mientras que en 2011 se gastaron casi $47bn en Coca-Cola y $12bn en Starbucks [4]. No estoy haciendo un llamado a dejar de consumir estos productos, pero por favor, no diga que el dinero que los científicos usan está malgastado si no ha mirado las cifras de gasto en productos totalmente innecesarios, algunos incluso dañinos para la salud.

Aunque si se trata de botar dinero no se puede dejar de mencionar el gasto de $745 bn en la llamada industria del entretenimiento sólo durante 2010 [5], lo que incluye un total de $82bn en películas, $200bn en servicios de TV y $70bn en videojuegos. El gasto en consolas (PlayStations, Xbox, etc.) y los accesorios de su Guitar Pro habrían enviado 28 misiones a Marte o construído 12 LHCs. ¿Sabía usted que con las ganancias de Call of Duty sólo en sus primeras dos semanas se paga la mitad de Curiosity? Así que ya sabe, por favor antes de criticar lo costoso que es el futuro telescopio espacial piense que las ganancias de Nintendo durante 2009 superan en varios miles de millones todo el presupuesto de la NASA [6].

En tiempos de crisis económica los científicos somos muy criticados por solicitar dinero para develar los misterios de la naturaleza, ya sea porque el gasto en el telescopio espacial James Webb (JWST), el sucesor de Hubble, ha superado las espectativas o porque hay gente que no comprende para qué se gastan millones en instalar antenas en el desierto del norte de Chile (ALMA) o enviar naves espaciales para orbitar Saturno (Cassini) y Marte (MRO), por citar algunos ejemplos. No son sólo fotos lindas de las lunas de Saturno y espectaculares panorámicas de Marte, son una muestra del ingenio humano y hasta dónde nos puede llevar nuestra curiosidad por entender el mundo que nos rodea. Ante esto mucha gente también critica que Curiosity es sólo una de las muchas misiones espaciales o que el LHC es sólo uno de los tantos gastos en ciencia, para lo cual elaboré un gráfico que incluye el presupuesto para el año 2013 que el Departamento de Energía de EEUU (DoE) dispone para gastar en física de partículas (DoE HEP), física nuclear (DoE NP) y ciencias biológicas y medioambientales (DoE BERP) [6]. Incluso el proyecto más ambicioso y costoso que podría pavimentar el camino hacia la generación de energía limpia y casi inagotable usando fusión nuclear (ITER) es una fracción de lo recolectado en la venta sólo en un año de cosas algunos consideran importantes y nadie cuestiona como Halo o StarCraft.

Gasto en varias actividades humanas comparado con la inversión en algunos instrumentos científicos.

Como puede verse en el gráfico, el gasto en los más caros instrumentos científicos y el presupuesto para mantener a los miles de científicos investigando en cientos de instituciones representa un gasto marginal comparado con otras cosas en las que se gasta dinero y no son cuestionadas. El gráfico también incluye las ganancias de Disney, que no sólo se trata de parques temáticos y películas animadas, a las ganancias de la compañía contribuyen sus canales de televisión incluyendo ESPN, History Channel y ABC (Grey’s Anatomy, LOST, Modern Family), así como los famosos estudios Pixar y Marvel que los fanáticos de cómics conocen por personajes como Spider-Man, Iron Man y X-men [7]. Si el gráfico no es suficiente, la tabla más abajo muestra el número de “Curiositys”, “LHCs”, etc. que podrían haberse construído con el gasto en las otras cosas en el gráfico, donde se aprecia que 100 radio observatorios como ALMA podrían construírse con el gasto en videojuegos durante 2010 y 16 telescopios espaciales como el Hubble podrían estar en órbita con el gasto en la Euro Copa de este año, penoso ¿no cree?

Por todos los beneficios como sociedad que la investigación científica tanto pura como aplicada nos trae, el dinero usado en financiar ciencia no es un gasto sino que una inversión. Y ya sabe, cada vez que escuche a alguien quejarse por el dinero “gastado” en ciencia muéstrele este gráfico o la tabla, donde claramente revela que los científicos nos gastamos las migajas. Es por eso que impresiona y emociona ver hasta dónde hemos llegado gastando lo que algunas empresas ganan en un par de días. Eso sumado a las décadas de trabajo de muchas personas explica la tremenda emoción vivida el pasado lunes cuando Curiosity llegó a Marte, si eso no le impresiona piénselo de esta manera: años construyendo un robot del tamaño de un Mini Cooper que funciona gracias a un generador nuclear, ponerlo en un cohete, lanzarlo a viajar por el espacio, y ocho meses más tarde su computador a bordo es capaz de controlar de manera autónoma su entrada en la atmósfera marciana mientras otro robot en órbita fotografía el desenso y luego de un aterrizaje perfecto envía una foto de su sombra en Marte para avisar que llegó bien.

Decir que es un desperdicio gastar millones en naves espaciales y laboratorios no sólo es un error por olvidarse del impacto de la ciencia en nuestras vidas, también es ignorancia pura. Lamentablemente a pesar de tener un costo marginal, el financiamiento de la ciencia es siempre un problema y los políticos se quejan de que los científicos están pidiendo mucho. Mire el gráfico una vez más y saque sus conclusiones. A pesar de todos los beneficios y desarrollos tecnológicos, esta ingrata sociedad nos critica por hacer ciencia con el vuelto del pan.
__________________________________________________________________
Fuentes: [1] NASA, [2] CERN, [3] TradingFloor [4] For Traders, [5] Business Insider, [6] Science. [7] Disney Annual Report.

 

Acerca del autor

Jorge Díaz es candidato a Doctor en Física Teórica en Indiana University, Estados Unidos, donde obtuvo su Master of Science en 2009. Actualmente se encuentra terminando su doctorado investigando posibles violaciones de las simetrías fundamentales del espaciotiempo y sus consecuencias en física de partículas. Específicamente estudia cómo pequeñas partículas llamadas neutrinos podrían darnos pistas de que la relatividad de Einstein no es exacta y cómo debería modificarse. Desarrollando modelos y planteando tests experimentales, su investigación ha sido usada por importantes colaboraciones internacionales en experimentos de neutrinos. Considera que escribir sobre ciencia en un blog para todo público más que un pasatiempo es un deber ya que el financiamiento de su investigación proviene de los impuestos de todos los ciudadanos, quienes merecen conocer en qué consiste el trabajo de los científicos, cómo puede afectar nuestra vida cotidiana y cómo se invierten sus impuestos. Aficionado a la astronomía, uno de sus pasatiempos es fotografiar fenómenos naturales, en particular tormentas eléctricas.

Contacto: web personalTwitter.

________________________

Artículo original en: http://conexioncausal.wordpress.com/2012/08/11/haciendo-ciencia-con-el-vuelto-del-pan/

Comentarios de Facebook