Hallan los restos más antiguos de milodón en Puerto Natales

Tienen 14 mil años, al menos mil más que los encontrados previamente en Chile. Investigadores del Centro de Estudios del Hombre Austral también encontraron restos de una pantera y de una llama prehistórica en área próxima a la famosa Cueva del Milodón.

Rolando Martínez

Una caverna a 14 kilómetros de Puerto Natales guardaba los restos más antiguos de milodón descubiertos hasta ahora, incluso más viejos que los que aparecieron a principios del siglo XX en las cercanas cuevas del Milodón y del Medio.

Se trata de fragmentos de huesos de vértebras y del brazo de un ejemplar juvenil, que datan de hace 14 mil años.

Hasta ahora, los restos más antiguos de este pariente del perezoso, pero de casi 2,5 metros de altura y 3 toneladas de peso, estaban datados entre los 13 mil y 10 mil años de antigüedad.

Además, apareció un hueso de la extremidad posterior de una pantera patagónica (Panthera onca-mesembrina), un felino que pesaba unos 62 kilos, que data de hace 12.800 años, y los probables restos de un camélido (Lama gracilis) de apariencia semejante a la de un guanaco actual, pero de tamaño corporal más pequeño.

Los arqueólogos encontraron los restos tras dos campañas realizadas en julio y la semana pasada en la Cueva Chica, situada en el cerro Benítez de la provincia de Última Esperanza.

Los hallazgos forman parte de un proyecto Fondecyt que busca determinar hasta qué punto los primeros pobladores humanos, que llegaron a la región hace once mil años, ocuparon estas cavernas y alcanzaron a compartir con fauna local hoy extinta. Esto incluye a especies como las encontradas y también al caballo americano y el tigre dientes de sable.

La investigación es un proyecto Fondecyt del Centro de Estudios del Hombre Austral, patrocinado por la U. de Magallanes.

Presencia humana

La investigadora Fabiana Martin, quien encabeza la investigación, confía en que las futuras prospecciones y reexcavaciones, que también incluirán la Cueva del Medio y la Cueva del Milodón, arrojarán más novedades desde el plano arqueológico, pero también paleontológico.

“Hicimos una extensa excavación de 10 metros cuadrados. En los primeros 60 centímetros hallamos fragmentos de huesos de milodón muy mal conservados, afectados, probablemente, por un ambiente de depositación húmedo”, dijo al referirse a los trabajos y materiales obtenidos en la cueva Chica este mes.

Hay conocimiento de que la Cueva del Medio fue escenario del paso de humanos hace 11.000 años, porque en campañas arqueológicas previas se hallaron restos de fogones y abundantes artefactos líticos. Las dudas surgen respecto de si también habitaron en la Cueva del Milodón y en la Cueva Chica.

Fabiana Martin dice que para el caso de la Cueva Chica, donde hoy se centra la investigación, no hay evidencia suficiente para sustentar que fue usada por los humanos durante el Pleistoceno final. De allí la trascendencia de seguir excavando en los próximos meses y establecer alguna relación más fidedigna.

Admite que a pesar del tiempo transcurrido y de la intensidad de trabajos que se han realizado en las cuevas del Milodón y en la del Medio, el potencial informativo de estos sitios no se ha agotado.

“Los nuevas fechas obtenidas en la Cueva Chica plantean un desafío, ya que sugieren un nuevo escenario paleoecológico que habrá que explorar para entender cuál fue el entorno que encontraron los primeros colonizadores humanos que llegaron a Última Esperanza hace once mil años… o quizás antes”, reflexiona Fabiana Martin.

Fama mundial

La primera excavación arqueológica en la cueva del Milodón ocurrió en 1899 y fue efectuada por el arqueólogo y antropólogo sueco Erland Nordenskjold. La cantidad y calidad de los hallazgos, que incluían huesos del animal muy bien preservados -algunos con tejidos blandos-, inmediatamente dieron fama mundial al sitio y desde allí hasta comienzos del siglo XX, la zona fue visitada y saqueada por muchos curiosos que extrajeron restos que luego comercializaron.

A mediados de la década del 50, comenzaron a efectuarse campañas arqueológicas sistemáticas y todos los investigadores plantearon no hallar evidencias de actividad humana en la cueva del Milodón, excepto el geólogo argentino Rodolfo Hauthal, quien postuló que una pila de excrementos de este herbívoro era el resultado del uso de un corral por milodones que eran domesticados por humanos. “Hoy sabemos que esto no es así. Simplemente la cueva fue usada por los milodones como madriguera”, dice la arqueóloga Fabiana Martin.

Sin embargo, el reestudio que la investigadora efectuó sobre los huesos de fauna extinta recuperados por Hauthal indican que algunos fueron procesados efectivamente por humanos, por lo que es necesario reevaluar las antiguas colecciones y hacer nuevas excavaciones.

Fuente: El Mercurio – 9 Noviembre 2010

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