Hongo estaría acabando con la ranita de Darwin

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Una especie se habría extinguido y la otra está a punto de hacerlo. Una rana africana que ha invadido los campos de Chile es la principal transmisora de la enfermedad que aniquila a los anfibios del planeta.

Por Richard García

Hasta los años 60, la forma más común de detectar el embarazo consistía en inyectar la orina de la mujer en la hembra de una fea rana gris de origen africano, la Xenopus laevis . “Si el animal ovulaba, el test resultaba positivo”, cuenta el veterinario de la U. Andrés Bello, Claudio Soto.

La popular técnica se divulgó por todo el mundo e implicó la importación de millones de toneladas de esta singular especie. Pero con los tests de embarazo modernos los laboratorios prescindieron de ellas. Liberadas intencional o inadvertidamente, terminaron conquistando todos los continentes.

En 1986 el biólogo Jürgen Rottman advertía en un artículo que habían sido vistas sueltas en el tranque Carén en Pudahuel y que se estaban comiendo las larvas de las ranas locales.

El problema no fue sólo su voracidad, sino que en su piel portaban una bomba de tiempo: el hongo Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), que fue recién descubierto en 1998 y que es el principal sospechoso de la mortandad global de anfibios.

En Chile, estaría detrás de la casi extinción de la singular ranita de Darwin. Una de sus especies, la ranita de Darwin del Norte ( Rhinoderma rufum ), que vivía entre San Fernando y la provincia de Arauco, fue vista por última vez en Paredones el año 1978.

Todavía subsiste su pariente del sur (Rhinoderma darwinii), que vivía de Concepción a Aisén, pero hoy sólo se encuentra desde Valdivia.

Amenaza invisible

Hasta mediados de los años 90, era común encontrarla en el Parque Nacional Nahuelbuta, pero en los últimos 10 años no se ha vuelto a ver. “Nuestra hipótesis es que la enfermedad debería estar jugando algún rol porque en un área como esa no hay contaminación ni restricciones de hábitat, las otras dos razones por las que desaparecen los anfibios”, explica Soto, quien dirige el primer laboratorio de detección del hongo Bd en el país. “Hemos tomado muestras de 600 animales (tanto anfibios locales como las ranas invasoras) y en las que ya hemos analizado encontramos una amplia presencia del hongo en todo Chile y en las ranas africanas tiene una altísima prevalencia”.
Esto, dice, “calzaría con que la rana debería jugar un rol importante en la transmisión de la enfermedad, porque se infecta pero es resistente”.

El hongo sólo se detecta al microscopio. “Parasita la piel de los anfibios. Ellos respiran e intercambian agua a través de ella ya que es muy delgada. Cuando tienen el hongo, como respuesta, su organismo engrosa la piel. Al final el animal se deshidrata, le da un paro cardíaco y muere.

Soto asegura que para fines de 2011 podrá confirmar más allá de toda duda el vínculo del hongo con la extinción o disminución de la ranita de Darwin y otras especies locales.

¿Y qué se puede hacer para revertir la situación?

“El hongo es muy sensible a tratamientos por lo que, si tengo un individuo aislado, lo puedo curar. El problema es cuando esto ocurre a nivel silvestre, en un parque nacional que abarca muchas hectáreas. Si la enfermedad está en el ambiente no saco nada con liberar al animal curado, porque se contagiará otra vez”.

De todas formas, algunas iniciativas contemplan retirar animales y mantenerlos en cautiverio para evitar el contagio.
También se ha detectado una bacteria que destruye al hongo y ahora se analiza si se puede reproducir en grandes cantidades para usarla como antídoto.

Única de su tipo

El macho de la ranita de Darwin es la única especie de anfibio que protege a los huevos conservándolos dentro de la boca durante su gestación. Pasadas dos semanas tras la fertilización, los ingiere y deposita dentro de un saco especial, llamado vocal o gutural. Ahí pasan seis semanas más hasta que eclosionan y salen las larvas o guarisapos. Las crías se mantienen en el interior un mes y medio más, mientras dura su desarrollo hasta que completan su estado juvenil. Ahí su padre las regurgita, ya con la forma de pequeñas ranitas.

Fuente: El Mercurio – 9 Agosto 2010

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Un comentario sobre «Hongo estaría acabando con la ranita de Darwin»

  1. Los laboratorios son otros criminales avalados por el dinero. Transportar especies entre países es una misión imposible para todos los mortales, incluso cuando es para causas tan justificadas como la investigación o llevar de vuelta las especies sacadas ilegalmente… Pero estos se pasan cualquier burocracia, ley o normativa… y todos salimos perdiendo…

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