Innovación y doctorados en Chile

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Numerosos estudiantes deciden realizar sus doctorados en universidades de otros países, a veces de menor prestigio que las nacionales. De mantenerse esta situación, corremos el riesgo de debilitar nuestra capacidad de I+D e impacto en innovación.

Por Dr. Juan Larraín

Vicerrector de Investigación, UC

En los últimos años, diversas instituciones han establecido la necesidad de promover e incentivar una cultura de la innovación para que Chile dé un salto al desarrollo. Según las recomendaciones de la Ocde, para convertir a nuestro país en una sociedad innovadora se requiere incrementar sus capacidades en investigación y desarrollo (I+D). Es un hecho de que en toda actividad humana el grado de éxito depende en gran medida de las características de las personas involucradas. Por lo tanto, el nivel de investigación que realicemos dependerá de la posibilidad de contar con los mejores cerebros. De lo contrario, nunca llegaremos a generar el conocimiento necesario para desarrollar innovación de impacto mundial.

Es aceptado mundialmente que los estudiantes de doctorado son los principales agentes promotores de la investigación. Es por esto que las universidades de países desarrollados han diseñado atractivas estrategias para atraer a los mejores alumnos del mundo. Y en Chile, ¿qué hemos hecho?

En los últimos 50 años, las universidades del país han creado programas de doctorado en las diversas áreas del saber. Para asegurar su calidad, éstos son sometidos a un exigente proceso de acreditación. Año a año son cientos los alumnos, chilenos y extranjeros, que ingresan a realizar sus doctorados en universidades nacionales para formarse como científicos y contribuir a la generación de conocimiento. Muchos de ellos ocupan hoy cargos académicos tanto en Chile como en el mundo, publican en las mejores revistas internacionales y han recibido distinciones nacionales e internacionales.

Desafortunadamente, esta estrategia está en peligro a raíz de la aparición del Programa de Becas Chile para el extranjero. Esto ha implicado que numerosos estudiantes decidan realizar sus doctorados en universidades de otros países, a veces de menor prestigio que las nacionales. De mantenerse esta situación, corremos el riesgo de no contar con los mejores cerebros para realizar investigación, debilitando nuestra capacidad de I+D e impacto en innovación.

En el caso del fútbol, equivaldría a participar en el Mundial con una selección sin los mejores jugadores. Así, toda posibilidad de éxito desaparecería. Si jugamos en el mundial de la investigación e innovación sin nuestros mejores investigadores jóvenes, las posibilidades de dar el salto al desarrollo se verán seriamente afectadas.

Afortunadamente, estamos a tiempo de enmendar el rumbo. Para ello es fundamental apoyar la realización de doctorados en universidades extranjeras en aquellas áreas de investigación no desarrolladas en Chile y diseñar fórmulas que aseguren que el becado irá a establecimientos de prestigio.

Es necesario, también, aumentar la cantidad y calidad de las becas nacionales, para que más y mejores estudiantes realicen sus doctorados en programas chilenos acreditados; destinar fondos para captar a los mejores estudiantes latinoamericanos y potenciarnos así como un referente internacional en investigación e innovación; apoyar la realización de pasantías en el extranjero durante el desarrollo del doctorado en Chile y promover los convenios de doble grado.

Además, es importante apoyar a los estudiantes que finalizan sus tesis para que puedan realizar estudios posdoctorales en centros de investigación especializados en el mundo. Contar con los mejores alumnos de doctorado nos permitirá ser líderes mundiales en investigación y así generar el conocimiento necesario para innovar y dar un salto definitivo al desarrollo.

Fuente: La Tercera – 19 Mayo 2010

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4 comentarios sobre «Innovación y doctorados en Chile»

  1. El hecho de realizar estudios de postgrado fuera de Chile no solo tiene que ver con la calidad de la educación, sino también con el enfrentarse a un sistema cultural distinto y muchas veces a un idioma distinto. También tiene que ver con la formación de redes de contacto, las que serán muy valiosas en el futuro para el desarrollo de la carrera profesional. En otras palabras, el realizar estudios en el extranjero permite al estudiante acceder a otros beneficios que fortalecen su formación, lo que resulta en una experiencia muy enriquecedora.

    Creo que el foco debería estar centrado en el cómo hacer más atractivo para esos estudiantes el retornar al país. Deben existir alternativas en donde ellos puedan insertarse, ya sea en el mundo universitario o en el empresarial. Lo mismo aplica para los investigadores que realizan su postgrado en Chile, nada asegura que se queden en Chile porque han realizado su postgrado en el país.

    También es importante trabajar en fortalecer y estrechar los lazos de colaboración entre los científicos chilenos que se quedan en el país y aquellos que están en el extranjero pues de esa forma se aprovecha la experiencia ganada por los investigadores y es muchas veces posible trabajar en proyectos mucho más potentes.

  2. Existen ciertos puntos que me llaman la atención en este interesante artículo:

    1. Según lo presentado, el nivel de investigación dependerá de que los “mejores cerebros” se queden por estos lados… sin embargo la política actual consiste en tratar de enviar parte de estos para afuera. Por otro lado, me parece que falta mucha discusión para definir “mejores cerebros”. Para mí, tiene más utilidad para Chile aquella persona que es capaz de comunicarse muy bien con sus pares así como con aquellos que no lo son y que, por otro lado, posee capacidades de liderazgo y el atrevimiento para innovar en un país que no motiva ese patrón de comportamiento. Por lo tanto, prefiero los cerebros más preparados e inquietos, que no necesariamente son los más brillantes.

    2. Los (cito) “estudiantes de doctorado son los principales agentes promotores de la investigación”. Pese a ello, no somos considerados como investigadores al momento de describir cuantos científicos hay en el país… en ese momento sólo pesan los “doctores”.

    3. ¿Por qué tantos estudiantes se van para afuera? Tengo varios motivos posibles, pero no necesariamente válidos: para conocer más del mundo; para interactuar con otro tipo de formas de hacer ciencia (buscando una mirada horizontal de la academia, y no vertical); para tener más roce con la gente que está liderando su campo profesional en estos momentos; buscando una mejor situación socio-económica a futuro; buscando lugares adonde las empresas y las universidades tiran para el mismo lado…

    4. ¿Es lo mejor para el país que vuelvan los investigadores? ¿No será mejor que funcionen como enlaces entre Chile y el resto del mundo? Si vuelven, ¿adonde van a poder trabajar? ¿Quieren los investigadores que están en Chile que el mercado ya escaso de oportunidades incorpore a otros centenares o miles de investigadores que se encuentran o se irán al exterior? Adonde están los análisis sociales y económicos que avalan una u otra postura.

    Bueno, creo que hay harto que discutir. Que venga el próximo…

  3. Comparto absolutamente el articulo, pero adicionalmente, tenemos que promover mecanismos para que ese conocimiento llegue a las empresas las cuales son los agentes que llevan al mercado esa investigación y no quede en una publicación, así logrando la Innovación.

  4. ¿Por qué me da la impresión de que siempre el concepto de innovación ha sido expropiado por todas las carreras que son funcionales al modelo productivo del país? ¿Las humanidades no pueden innovar? ¿El saber tiene que inexorablemente estar ligado a la generación de riqueza?

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