La desconocida negociación con la que Chile se adjudicó el telescopio

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Esta semana se dio a conocer la decisión de que el E-ELT se queda en el Cerro Armazones. No bastaba con que Chile tuviera el mejor cielo para la observación astronómica. El terremoto del sur casi hizo perder para siempre las opciones chilenas, lo que fue contrarrestado por una fuerte ofensiva diplomática. Las gestiones fueron a alto nivel: el propio Presidente Piñera sostuvo reservadas reuniones con Lula da Silva para conseguir que el instrumento se quedara en la región y no en España, el otro candidato fuerte.

Por Sergio Acevedo Valencia

El terremoto del 27 de febrero, además de los trágicos estragos del sur, casi causa otro de diferentes características en el norte: el movimiento telúrico casi provocó que Chile perdiera el proyecto del Telescopio Extremadamente Grande (E-ELT, por sus siglas en inglés), en la cerrada competencia con España. Fue un problema de proporciones para el Gobierno y el círculo científico.

Después del sismo, la administración de Bachelet inició una veloz ofensiva diplomática de cuatro días ante los 14 países integrantes de la ESO (Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral), para demostrar que el telescopio no correría riesgos si finalmente era instalado en Chile.

Era una lucha contra el tiempo, porque estaba estipulado que el 2 y 3 de marzo la cúpula de la ESO se reuniría en Alemania para tomar la decisión del emplazamiento del E-ELT. Hasta ese momento, antes del terremoto, todos los estudios técnicos los estaba ganando Chile. Pero el sismo dejaba en entredicho la designación. Sin embargo, gracias al lobby realizado por los embajadores chilenos, se logró aplazar la fecha en que se tomaría la decisión final.

Y justamente se produjo el temblor del 4 de marzo, de 6,4 grados Richter, en Calama, que ayudó a demostrar la inexistencia de daños en los otros telescopios emplazados en la zona. Fue la razón por la que el Gobierno le pidió a la ESO hacer público que el observatorio de Paranal no había sufrido daño alguno, como estrategia mediática, la que dejó sin pie la teoría española ante la ESO, que apuntaba a demostrar que Chile era un sitio inseguro.

Entra Brasil

Fuentes de la Cancillería aseguraron que luego de la investidura de Piñera como Presidente, otro país comenzó a jugar un rol clave en esta competencia por el E-ELT. Era una nación ajena a la ESO y menos europea: Brasil.

El capítulo brasileño comienza a mediados de febrero, una semana antes de que Chile entregara su propuesta. La ESO invitó a Chile al ministro de Ciencia y Tecnología de Brasil, Roberto Amaral, para que conociera los observatorios. El ministro brasileño estuvo una semana de forma exclusiva en esta misión, la cual pasó desapercibida para los medios de comunicación.

Al enterarse de la visita, en la Cancillería chilena propusieron integrarse a la comitiva para conocer el objetivo del viaje del alto funcionario brasileño. Fue como se enteraron que la ESO estaba interesada en ofrecer a Brasil ser país socio de la organización.

Funcionarios allegados al proyecto astronómico indicaron que la supremacía técnicamente sobre España no era del todo convincente. Para el observatorio europeo no era fácil dejar de lado los 300 millones de euros que aportaría el país ibérico si el E-ELT era instalado en la isla de La Palma, dinero que aún falta para completar el valor del proyecto.

El lobby presidencial

En marzo, en la Cancillería del nuevo gobierno supieron que el tema de financiamiento pesaba en la propuesta, a pesar de las versiones de prensa que decían lo contrario y que era más importante el cielo. Ahí fue cuando el Presidente Piñera inició gestiones con el Gobierno de Brasil para lograr compensar los 300 millones de euros que le faltan a la ESO para construir el telescopio.

Piñera pensaba iniciar su gestión el día de la investidura, pero los planes se dañaron debido a la ausencia del Presidente Lula da Silva en Valparaíso. Sin embargo, los contactos continuaron a nivel de cancillerías y surgió la idea de que Piñera visitara Brasil con prontitud para acelerar la gestión del E-ELT con Lula.

Tras la visita a Buenos Aires y una escala en Sao Paulo, Piñera aterrizó en Brasilia. El 9 de abril se realizó el encuentro. La conversación de los Mandatarios se extendió por una hora más de lo pactado y uno de los temas tratados fue el E-ELT y la ESO.

El Presidente chileno le dijo a Lula que conocía la intención de Brasil de entrar a participar seriamente en la ESO. Da Silva manifestó que su país tenía planeado incorporarse a alguno de los proyectos del grupo y más sabiendo que los observatorios estaban tan cerca, lo que beneficiaría inmensamente la ciencia y tecnología de su país.

En la tertulia de Brasilia, Lula se comprometió informalmente a enviar un relevante comunicado a la junta directiva de la ESO en Alemania.

Y lo hizo: una semana después de la visita de Piñera y una antes de la elección del cerro Armazones como ubicación del telescopio, el Gobierno brasileño le dijo a los 14 representantes europeos que a su nación le interesaba participar de la ESO, con la condición de instalar el E-ELT en “un país sudamericano”, sin dirigirse directamente a Chile. El mensaje era claro ya que no había otro país del continente americano participando.

En la Cancillería chilena consideran que la determinación de Brasil fue definitiva. Aseguran que la pronta designación del cerro chileno Armazones para amparar el que va ser el más grande telescopio del mundo los tomó por sorpresa. El Gobierno estimaba que la decisión sería en junio, pero al parecer las palabras brasileñas tuvieron peso.

En tiempo extra y con un jugador más, ahora en la ESO piensan que tienen la mejor porción de cielo para su telescopio y que conseguirán con Brasil parte de los 300 millones de euros que no aportará España. Para Brasil, el negocio se sustentaba en poder transformarse en socio astronómico de Chile y ser en conjunto parte de los mismos proyectos.


“Había muchos intereses y grandes competidores”

Alfredo Moreno, ministro de Relaciones Exteriores

El ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, explica cuáles fueron las gestiones de la Cancillería para que Chile se quedara con el telescopio y el lobby político realizado por los embajadores en Europa.

-¿Por qué era tan importante para el Gobierno que Chile se quedara con el E-ELT?

-La calidad del cielo era muy relevante, y con el E-ELT ahora el país va tener el 60% de la investigación astronómica, lo que da prestancia ante el resto de países. Va a haber nuevos desarrollos tecnológicos alrededor del proyecto donde participaran nuestros científicos. Todo se hizo para consolidar el país como el campeón de la astronomía mundial.

-¿Cuáles fueron las gestiones del Ministerio de Relaciones Exteriores y sus embajadas, en los 14 países europeos miembros de la ESO?

-Fue un trabajo largo, que viene de tiempo atrás. Nosotros solo hemos consolidado y concretado el proyecto. Había muchos intereses y grandes competidores. España tenía la ventaja de integrar la ESO, lo que le daba una voz al interior de la organización, aportaba 300 millones de euros y no tienen suelo sísmico. Los funcionarios del ministerio debimos trabajar, para que todo eso no fueran solo desventajas para Chile.

Fuente: El Mercurio Reportajes – 2 Mayo 2010

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