La era de la energía solar

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La Segunda Región debe preparase para un nuevo cluster. Iniciativa de instalar una planta de invetigación, desarrollo e innovación de energía solar suma apoyo transversal.

Por David Pasten Ramos

La Segunda Región posee uno de los más altos niveles de radiación solar del planeta; energía primaria y casi inagotable que la podría transformar en el futuro, cuando se agoten los minerales no renovables, en una zona exportadora de electricidad, potenciando un nuevo sector productivo y generando un encadenamiento o cluster entorno a tan importante sector de la economía regional y nacional.

Estudios señalan que una superficie de 20×20 Km. de nuestro desierto donde se utilice la tecnología de concentración solar o CSE, podría satisfacer la demanda energética de nuestro país.

Las ventajas son muchas y el trabajo por hacer enorme, pero ya existen avances y apoyos transversales para la instalación de una planta piloto de investigación, desarrollo e innovación en energía solar.

CDEA

Aglutinador de este esfuerzo es el Centro de Desarrollo Energético de Antofagasta, CDEA, impulsado por la Universidad de Antofagasta y otras instituciones universitarias y de gobierno. Avanzar en este ámbito es estratégico para Chile, pues su desarrollo y crecimiento económico no puede seguir dependiendo de la importación de combustibles fósiles para generar energía. El factor ambiental aparece en escena también como un importante jugador por donde deberán pasar todos “los pases” que se den en esta cancha.

El ingeniero e integrante del CDEA, Carlos Arenas Coronil, explica que el costo de producir hidrocarburos va en aumento, mientras que se espera que antes del 2018, el valor de producir electricidad por medio de concentración solar baje, se iguale o incluso sea menor al de producir con combustibles fósiles.

DIVERSIFICACIÓN

“Por eso Chile debe investigar ahora este tema, pues de la diversificación de la matriz dependerá nuestro desarrollo futuro e independencia. De hecho, el Estado fijó que el 2020 el 20% de nuestras fuentes energéticas deberán provenir de la generación limpia”, explicó.

En este contexto, el decano de la Facultad de Ingeniería de la UA, Marcos Crutchik señaló que como se trata de una tecnología aún en desarrollo y considerando las ventajosas condiciones que presenta la región “Chile tiene la posibilidad de convertirse en exportador de conocimiento y tecnologías asociadas a la energía solar”.

En este ámbito existen varias alternativas, entre ellas las llamadas plantas de Torre Central que consisten en helióstatos (espejos especiales ubicados en superficies planas) los cuales “rebotan” los rayos solares hacia una torre de entre 100 y 200 metros de altura, en la cual se encuentra un concentrador que calienta un fluido que llega hasta los mil grados Celsius.

Este calor hace funcionar una turbina a vapor (como las viejas locomotoras que surcaron el desierto), la cual a su vez, transforma todo a energía eléctrica.

CILINDROS

Bajo este mismo principio, existen más variantes tecnológicas, como la del cilindro parabólico, que también está en estudio.

Una planta piloto de este tipo es la que se quiere instalar para obtener los parámetros chilenos respecto al uso de esta tecnología. Sin embargo, para tener resultados realistas, debería tener una potencia de entre 1,5 a 2MWe.

Otra de las ventajas de la energía solar es que puede almacenarse mediante sales fundidas, como nitratos de sodio y potasio.

RESERVA

“Esta ‘reserva’ es fundamental por ejemplo, para satisfacer necesidades eléctricas en horarios punta, durante la noche o cuando se nuble. Tenemos en nuestra zona grandes cantidades de dichas sales, las cuales incluso compran otros países para utilizarlas con este fin”, explicó Marcos Crutchik.

Como la Región de Antofagasta posee uno de los mejores niveles de radiación solar del mundo, además grandes reservas de sales útiles para el almacenamiento térmico y miles de hectáreas de terrenos fiscales sin utilizar, queda de manifiesto la necesidad de generar alianzas entre el sector público y privado.

UNIVERSIDADES

Acá, las universidades regionales deben jugar un rol científico clave, que involucra articular el trabajo, transferir tecnologías desde los países líderes en este ámbito, atraer expertos, preparar los profesionales y técnicos, y fomentar el emprendimiento para ir creando las pymes base del futuro “Cluster Energético”.

MEDIOAMBIENTE

Hoy son más fuertes las voces en Europa y Estados Unidos que comienzan a exigir que los productos que llegan a sus puertos hayan tenido durante su fabricación, extracción y transporte, el menor impacto posible en el medio ambiente, especialmente en lo relacionado con la emisión de gases invernadero.

“A esto se le denomina la trazabilidad de la huella de carbono, en el caso chileno el vino ya está comenzando a tener ciertos problemas, lo mismo podría ocurrir más adelante con la producción de cobre, pues sabemos la gran cantidad de estos gases que se emiten desde las plantas termoeléctricas que generan la electricidad para que esta industria funcione”, explicó el director del CDEA y académico de la UA, doctor Edward Fuentealba.

PRÁCTICA

Todo indica que llegó la hora de pasar de la teoría a la práctica. Chile no debe ser un espectador, sino que un protagonista en cuanto a la utilización de la energía solar. Es la nueva era de la energía solar y el escenario esta frente a nosotros, aquí en la región.

APOYO

Las iniciativas del Centro de Desarrollo Energético de Antofagasta ya suman un importante apoyo transversal de todos los sectores políticos, del Consejo Nacional del Cluster Minero y de la Cámara de Diputados, donde recientemente se aprobó un proyecto de acuerdo para fomentar y desarrollar un polo energético en el norte de Chile, comenzando con el proyecto piloto de la planta de investigación, desarrollo e innovación en energía solar.
El camino esta trazado. El Sol y las sales de nuestro desierto, serán la base de la energía del mañana. Bienvenidos a la Era Solar.

LAS SALINAS

Si bien la energía solar es un tema de presente y futuro, es necesario señalar que ya fue utilizada en nuestra región, específicamente para desalar agua. En 1872 el ingeniero sueco Charles Wilson en las cercanías de lo que después fue la oficina salitrera Chacabuco, instaló una planta, considerada la primera de la historia de una superficie de 4.757 m2 cubierta de vidrios, que tenía una capacidad de producción de 22.5 m3 de agua destilada por día.
Fuente: Instituto de Energía Solar, Universidad Politécnica de Madrid, España

Fuente: El Mercurio de Antofagasta – 16 Mayo 2010

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