La iluminación nocturna amenaza nuestra astronomía

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Los cielos del norte chileno son los más puros del mundo. Antofagasta acogió ayer un Seminario Internacional de Contaminación Lumínica, en que se discutieron vías para recuperar la noche.

Por Nicolás Luco

En las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, las regiones con los cielos más puros del mundo, si una fuente de luz artificial envía más de un 2% de la luz hacia el cielo la autoridad puede amonestar a su dueño. También puede apagarla, pero no multarlo.

El destino de Chile como el foco astronómico del planeta está corriendo riesgo.

Ayer, la alcaldesa de Antofagasta, la doctora Marcela Hernando, inauguró el Seminario Internacional de Contaminación Lumínica que se lleva a cabo en el Museo del Desierto, en las Ruinas de Huanchaca. Más de la mitad de las luminarias de la ciudad están fuera de norma. Hubo disputas técnicas sobre qué solución aplicar y, entre tanto, el gobierno regional le quitó el presupuesto al proyecto. Se necesitan más de 7 millones de dólares.

Entretanto, es cada vez más difícil ver la Vía Láctea desde Antofagasta, galaxia que ya desapareció de los cielos de Londres, París, Nueva York, Frankfurt, Beijing. Peor es que al observatorio Paranal llega el fulgor de la ciudad, opacando la observación de los astrónomos, al igual que las faenas de Minera Escondida contaminan los cielos de Cerro Pachón. El decreto 686 de 1998 daba un plazo de 5 años para adaptarse.

Esto afecta no sólo a la astronomía, dice la alcaldesa, sino también a la biodiversidad y la salud.

Álvaro Boehnwald, ingeniero ambiental, explica que la melatonina, que regula el sueño, se detona cuando aparecen la luz crepuscular y la oscuridad; que gran parte de las aves migratorias nocturnas se despistan con la luz y mueren, volando en círculos. El fitoplancton, base de la alimentación de los moluscos y peces cercanos a las rocas, se hunde ante las luces de las playas, arrastrando a todos los que se alimentan de él. Por eso, pide que recuperemos la noche.

Luz azul vs. luz blanca

En el seminario, junto a los grandes especialistas del mundo en el tema, las empresas muestran nuevas luminarias. Schréder, por ejemplo, ofrece iluminación por LEDs, esas minilucecitas ornamentales que la tecnología lleva más y más a funciones prácticas. Sus competidores -Aladdin, Philips- dicen que el LED no está listo aún.

También Peter Strasser, de la International Dark Sky Association, pide que esperemos unos 5 años antes de adoptar los LEDs, porque aún no solucionan problemas de temperatura y emiten mucha luz azul, que opaca la de las estrellas.

El doctor Eduardo Manzano, de la Universidad de Tucumán, Argentina, no sólo advirtió contra los LEDs, sino también contra los focos halógenos de luz blanca que en Europa están reemplazando a los de luz anaranjada, en base a sodio. La blanca tiene mucho más azul que la de sodio, dice.

Cada cinco años, la norma sobre contaminación lumínica se ajusta a la experiencia y a los desarrollos tecnológicos; la nueva regulación saldrá en 2011. Pedro Sanhueza, director de la Oficina de Protección de la Calidad del Norte de Chile (OPCC) de la Conama, cree que hay que incorporar a la nuevas reglas la posibilidad de multar a los infractores, y la de incorporar un mejor presupuesto para fiscalizar.


El telescopio más grande está avanzando

El astrónomo Roberto Gilmozzi, responsable de coordinar la construcción del E-ELT del Observatorio Europeo Austral (ESO), acaba de entregar el plan de instalación del inmenso telescopio con un espejo de 42 metros que se instalará en el Cerro Armazones, Antofagasta. Gilmozzi afirma que todos los componentes están probados. Incluso se mandaron a hacer 14 componentes del espejo y sus sensores, para demostrar que el diseño era factible. “Pero hemos identificado partes y áreas donde pueda haber nuevos desarrollos. El diseño contempla la sustitución de tecnologías”.
Seguramente, agrega, el talento chileno va a involucrarse. El ESO ha trabajado ya tantos años en Chile que tiene una base importante entre los trabajadores y profesionales nacionales. “Los ingenieros chilenos están entre los mejores del mundo, no tienen nada que envidiarle a nadie”.

Fuente: El Mercurio – 3 Agosto 2010

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