La imperiosa necesidad de difundir la certificación de huella de carbono

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ProChile trabaja para lograr la incorporación de las pymes a esta creciente práctica. El desafío está planteado en lograr la asociatividad de empresas afines, para lograr así abaratar los costos que supone cuantificar las emisiones generadas en un proceso productivo y luego lograr reducirlas hasta llegar al punto neutro.

Por Javier Ochoa Provoste

Hoy, son muchas las grandes empresas que exigen el respeto de normas ambientales y de calidad en todos los eslabones de su cadena de abastecimiento, donde ya no basta con elaborar productos de calidad y ofrecer precios competitivos. De esta forma, los países desarrollados se muestran cada vez más interesados en negociar con empresas que se preocupen del tema medioambiental. En este sentido, las regulaciones o barreras impuestas por algunas naciones, basándose en normas que propenden una producción sustentable, constituyen una preocupación fundamental para las economías emergentes.

Es el caso de la denominada huella de carbono, la que hasta el momento ha sido solicitada por grandes empresas del retail de Europa, tales como Teseo o Casino. A su vez, existe una ley que entrará en vigencia en Francia el 1 de enero de 2011, llamada “ley Grennelle”, la que obligará a informar la huella de carbono a los productos que ingresen a Francia. También existen proyectos de ley en otros países que no han derivado en una ley aprobada y promulgada, pero que podrían ser normativas aplicables en un futuro próximo.

La directora regional de ProChile, Carmen Gloria Cerda, reiteró que el tema de la huella de carbono cobra mayor relevancia en la Región del Bio Bio por su vocación exportadora, pese a que las cifras hayan bajado un 10% al mes de junio, en comparación al año pasado.

“La idea es repuntar y volver a los sitiales históricos en el concierto exportador regional. No hay que olvidar que las exportaciones son pilar fundamental de nuestra economía”.

Lo anterior, fundamenta la necesidad de agregarle valor a los distintos productos, es decir, cómo propender a que las empresas valoricen más aún su oferta, para obtener así mayores retornos.

Es cuando la huella de carbono cobra relevancia, ya que precisamente, los mercados más exigentes, que piden cada vez más una serie de certificaciones, son los que pagan más.

Pero lo que hay que tener claro es que ahora no se trata sólo de calidad, de buenas prácticas productivas y de precio, sino que también, el impacto ambiental que generan los productos de exportación.

La directora regional comentó que a nivel regional, las grandes empresas están trabajando en el tema de la huella, pero el foco es cómo apoyar a las pymes para que se suban a este carro de la diferenciación del valor agregado y llegar así a los grandes mercados.

Un buen ejemplo es el trabajo impulsado por Viñedos Corpora, en la zona de Nacimiento, empresa que está trabajando para poder determinar su huella de carbono, para después impulsar las acciones necesarias para llegar al denominado carbono neutro.

Empresas del área frutícola y pesquera también han comenzado a trabajar en esto, pero el desafío es sumar un mayor número, explica Carmen Gloria Cerda, porque es una tendencia que está creciendo.

Para la jefa de Comercio Sustentable de ProChile, Paola Conca, la mayoría de las empresas conocen el tema de la huella de carbono, pero no en la profundidad que se requiere, porque aún no están viendo cómo la implementan y que recursos tienen que invertir.

Sin embargo, sectores como el vitivinícola han estado a la vanguardia, desde que hubo la primera señal a fines de 2007, cuando hubo certeza que esto venía con fuerza en los mercados internacionales.

De esta forma han trabajado con fuerza en proyectos de eficiencia energética y en otros que permiten la reducción de emisiones, para finalmente hacer la cuantificación de las propias huellas que tienen los vinos.

“El comprador de vinos es una persona bien informada y posee otra disposición que favorece el interés por el tema medioambiental y quiere aportar a frenar el cambio climático”.

Conca recordó que esto no es algo antojadizo, sino que viene del Protocolo de Kioto, cuando los países desarrollados acordaron reducir los efectos del cambio climático, lo que tiene muchos caminos, uno de los cuales es la certificación de la huella de carbono, lo que al menos puede permitir mantener estables las emisiones.

Vital, y en eso trabaja ProChile junto a las empresas, es ver cómo rebajar la huella que tienen, vía, por ejemplo, análisis de los procesos que tienen o actualización de sus tecnologías por otras menos emisoras.

Cuando ya no se puede rebajar la huella, el camino es la neutralización: el llamado carbono neutro, lo que se logra a través de la venta de los bonos de carbono.

“Puedo neutralizar la huella a través de un proyecto que puede estar en cualquier punto del orbe, y que sea capaz de reducir emisiones de gases de efecto invernadero. Es decir, si emito 100, yo compro un producto afuera que reduzca cien. Esto no es una obligación hoy, pero sin duda es un plus para las empresas que logren llegar a esto”.

Desafíos

Para que alguna Pyme comience con el proceso, debe partir con las llamadas cuantificaciones, lo que es un tema difícil porque tiene una metodología estandarizada, explica la jefa de Comercio Sustentable.

“Es complicado que lo puedan hacer con recursos propios, por lo que se debe contratar externamente”.

Para la ejecutiva, un gran desafío sería que Corfo tomara un rol más activo, para que las empresas puedan postular a proyectos para alcanzar estos fines.

Mientras, la directora regional reconoció que el proceso no es nada económico, menos para una sola empresa. Por eso, el desafío es poder trabajar asociativamente.

De esta forma, haciendo economías de escala, es factible que un grupo de empresas de características similares puedan llegar a optar por estas certificaciones a un costo más bajo para cada una.

“Importante es pensar en el círculo virtuoso que se puede generar, pensando que son los mercados que mejor pagan. No hay que ver esto como un costo, sino como una inversión, ya que la posibilidad de abrir nuevos y mejores mercados es real”.

En cuanto al diagnóstico general del país, Conca manifestó conformidad con lo que se ha alcanzado en estos dos años.

“Internacionalmente, hemos comenzado a ser reconocidos por nuestros avances. Tenemos datos de los estudios que hemos sacado que hoy permiten contraargumentar algunas posturas que apuntan a que tenemos una gran huella de carbono por nuestra distancia”.

Lo anterior, en alusión a la eficiencia del transporte marítimo, lejos el más usado por nuestro país.

Tipo de emisiones

La huella de carbono contabiliza emisiones directas e indirectas.

Las emisiones directas son aquellas que se generan en fuentes de propiedad de la empresa o son controladas por ella, por ejemplo, el consumo eléctrico, uso de combustibles fósiles, entre otras.

Las emisiones indirectas son aquellas que la empresa no controla directamente, como las generadas por actividades tercerizadas, transporte, entre otras.

Amenazas

Un factor que puede complicar el panorama es la matriz energética regional, la que se ha carbonizado el último tiempo con la aparición de centrales térmicas a carbón.

A juicio del director de la Conama Bio Bio, Bolivar Ruiz, es un elemento que puede jugar en contra de la Región, y manifestó que el argumento de la huella de carbono puede ser utilizado para crear restricciones a los productos chilenos, de ahí la importancia de impulsar proyectos energéticos basados en energías renovables en la zona.

Requerimientos de los mercados de destino

Unión Europea

En enero de 2010, el Parlamento Europeo modificó el esquema de ecoetiquetado, con un sistema voluntario, al que adhirieron 5.494 productos de 44 países, donde lideran Francia, Italia y Alemania. A estos se suman 237 productos de 16 países no europeo, donde lideran: India y Corea.

Reino Unido

Elaboró el Código de buenas prácticas para emisión y reducción de gases de efecto invernadero (GEI) en octubre de 2008. Cerca de 5 mil empresas, sector público, bancos, hoteles y escuelas deberán registrarse.

EE.UU.

Aprobó proyecto de ley “Energía limpia y seguridad”, que establece que al año 2020, se debe reducir en un 17% las emisiones respecto de las de 2005. Para lograrlo, impondría aranceles compensatorios sobre bienes intensivos en carbono.

Fuente: Diario de Concepción – 28 Agosto 2010

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