La locura anti-vacunas vulnera los derechos de los niños

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Han estado apareciendo movimientos anti vacuna y personajes pseudocientíficosenarbolando un discurso alarmante y que genera confusión entre la población, en especial entre los jóvenes padres que, en su desconocimiento y sumado a la poca convicción de un sistema sanitario, han terminado afectando la salud de miles de niños en el mundo y creando un potencial riesgo de salud pública. ¿Son atendibles sus argumentos?

 

Vamos por lo que dicen dichos detractores de la vacunación infantil.

¿Provoca autismo el mercurio presente en las vacunas? Esta es uno de las grandes dudas que los movimientos anti vacuna han ido instalando en la opinión pública: el susto al autismo. El origen de este miedo nace con las denuncias de un sicólogo, Bernard Rimland, quien por los años 50 atribuyó (sin pruebas experimentales) a las vacunas el origen del autismo. Hoy las voces anti-vacuna se basan en un estudio publicado el año 1998 en la revista especializada The Lancet bajo el título: “Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children” y realizado por Andrew Wakefield y otros. En este paper daban cuenta de los resultados de su investigación, en la que concluían que la famosa vacuna triple vírica (vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola)  provocaba autismo en los niños. Graves conclusiones ¿cierto? No es poca cosa decir que el autismo es causado por la exposición al timerosal, conservante que contiene mercurio etílico.

 

Pues bien, resulta que luego de dicho alarmante estudio proliferaron los grupos anti vacuna en el mundo, siendo sus principales exponentes en EEUU y Reino Unido Age of Autism y Safeminds, respectivamente, y en Chile la corporación BioAutismo (y blogs radicales anti-vacuna como éste de donde tomé la imagen que inicia este post). A través de éstas se ha divulgado la idea aparentemente validada de la correlación entre las vacunas (MMR, en inglés) y el autismo.

 

Bien, lo primero que hay que señalar es que una correlación no supone causalidad (ya lo he abordado antes). Vale decir, que no es lo mismo decir que dos variables se relacionan a decir que una variable provoca tales consecuencias en otra. Esa distinción sutíl es significativa, pues suponen diseños de investigación distintos. Para establecer causalidad se requiere un diseño experimental. Pero volvamos al tema ¿existe la mentada correlación entre vacuna y autismo? No. Por ejemplo en éste estudio denominado “Continuing Increases in Autism Reported to California’s Developmental Services System: : Mercury in Retrograde” (Publicado en: Arch Gen Psychiatry. 2008;65(1):19-24.) se señala que a pesar de que la retirada de timerosal de las vacunas de la infancia en los Estados Unidos se aceleró desde 1999 hasta 2001 la prevalencia estimada de autismo para los niños en cada año de edad de 3 a 12 años aumentó durante el período de estudio.  Es decir, el principal argumento de los anti vacuna que apunta al timerosal como causante de autismo no tiene validez alguna, dado que ni aun con su retiro de éstas disminuyó la prevalencia de autismo en el período. Para complementar lo recién señalado, en este otro estudio denominado “Mercury concentrations and metabolism in infants receiving vaccines containing thiomersal: a descriptive study” se observa que el nivel de timerosal presente en la sangre de los niños vacunados es insignificante como para derivar en una intoxicación de algún tipo. En concreto, la administración de las vacunas que contienen timerosal no parecen aumentar las concentraciones de mercurio en la sangre por encima de valores seguros en los recién nacidos. Esto queda refrendado en este otro estudio denominado “Prenatal and Infant Exposure to Thimerosal From Vaccines and Immunoglobulins and Risk of Autism” que señala en sus conclusiones que la exposición a etilmercurio del timerosal de las vacunas y los preparados de inmunoglobulina no se relacionan con un mayor riesgo de trastornos del espectro autista. ¿Aún no es suficiente? pues vean esta revisión publicada en ScienceDaily “No Scientific Link Between Childhood Vaccines And Autism, Review Shows” en donde se muestra que no es convincente la evidencia científica que apoya una relación entre las vacunas y el autismo.

 

Para dejar más claro todo copio íntegramente una parte de un texto de la OMS respecto del timerosal:

En la actualidad no hay evidencia de toxicidad derivada del mercurio que contienen las vacunas. Son pocas las alternativas a las vacunas que contienen timerosal cuya eficacia e inocuidad haya sido comprobada experimentalmente.

Como si esta refutación no fuera suficiente, la misma revista en donde Wakefield publicó su estudio, en un comunicado público señala que retira de sus registros el paper en cuestión (vean esta nota: Lancet Retracts 1998 MMR-Autism Paper). En concreto el artículo es retirado por serias observaciones metodológicas:

…las afirmaciones del documento original de que los niños fueron “enviados a consulta repetidamente” y de que las investigaciones habían sido “aprobadas” por el comité local de ética han demostrado ser falsas. Por lo tanto, retiramos ese artículo del archivo. Los editores de la revista The Lancet.

Pues bien, si con esto aún tienen dudas y no se terminan de convencer de la inexistencia de la correlación entre vacunación y emergencia de autismo no crean en éste post (es sólo un blog de un sociólogo, dirá más de alguien) consulte los papers que enlazo y, si prefiere, revise este comunicado de la OMS (Organización Mundial de la Salud) denominado “Seis ideas falsas extendidas acerca de la inmunización“. Es más, otro documento que les recomiendo leer es éste “Toxic myths about vaccines“.

 

Ahora bien, ¿debe ser una decisión de los padres el vacunar o no a sus hijos? pues absolutamente no. Debe ser una obligación en el marco de una política pública de sanidad. No hay motivo alguno (ni de conciencia, ni religioso, ni menos empírico) que avale el exponer la vida de los niños a tamaño desatino negligente y criminal ¿tanto así? sí. LaConvención sobre los Derechos del Niño en su artículo 3.1 ordena anteponer el interés del niño a cualquier otra consideración.

 

Justo ese artículo es citado en un dictamen en un juicio en Argentina y que terminó por obligar a unos padres (que adherían al “método homeopático ayurvédico”) a vacunar a su hijo.  La irracional postura anti vacunación vulnera los derechos de los niños y pone en riesgo la salud de toda la población. Me explico a continuación de este gráfico.

 

Muertes por año según datos de 2002 de la Organización Mundial de Salud (Vía “El precio de no vacunar“)

 

Este gráfico es bastante elocuente. Si observan bien los datos del 2002 expresan la distribución de muertes asociadas a enfermedades que estaban controladas e incluso erradicadas desde los años setenta (como es el caso de la viruela, considerada erradicada el año 1977). ¿Qué pasó? ¿Por qué han aumentado las muertes por esas enfermedades? Pues eso es consecuencia de la irresponsable divulgación del discurso anti-vacunas, cuyo panfleto infundado ha influenciado a esos padres que, movidos por un comprensible temor y sentimiento de protección hacen precisamente lo contrario, exponer a sus hijos a un daño real al dejar de vacunarlos. Me resisto a poner aquí fotos de niños con viruela, es bastante acojonante verlos sufrir de esa forma, revisen en Google si quieren ver.

 

En EE.UU. la cosa es dramática. ¿No me creen? pues vean la siguiente gráfica:

 

Fuente: Pertussis Epidemic — Washington, 2012

 

Pues bien, este gráfico muestra la distribución de casos confirmados y casos posibles de tos-ferina en Washington desde 2011 a junio de 2012. Tengan en cuenta que el 83% de estos casos han sido confirmados como tos-ferina, mientras que el 17% son probables.Tos-ferina (o tos convulsiva) es una tremenda enfermedad que no sería problema si la vacunación fuera universal y obligatoria. ¿Por qué será que se incrementó tanto ahí? Bueno, resulta que el movimiento antivacunas es muy fuerte en el Estado de Washington, y también se da la circunstancia de que los padres están optando por no vacunar a sus hijos allí más que en el resto de la nación.

Más allá de un temor al autismo derivado de la vacunación (empíricamente infundado), circulan popularmente algunas concepciones erróneas sobre ésta. He oído a muchos decir que la vacunación debilita nuestro sistema inmunológico al “ahorrarle” el producir defensas de manera natural y espontánea. Eso es un contrasentido absoluto, pues justamente el rol de las vacunas es “motivar” a nuestro sistema inmunológico a producir defensas. La variabilidad de nuestro sistema inmune impide que las vacunas sean 100% eficaces, es verdad, pero dejar de hacerlo aumenta significativamente la probabilidad de enfermar, que duda cabe. También es cierto que las vacunas tienen efectos secundarios, algunos bien molestos, pero aquellos suponen una consecuencia infinitamente menor frente a los beneficios que reporta a la salud.

¿Mis argumentos no le suenan convincentes? Pues en este video lo explican con gran claridad, véanlo, no tiene desperdicio:

 

 

El problema es que por creencias irracionales, infundadas y alarmistas hay padres que no quieren vacunar a sus hijos poniéndolos en riesgo a ellos y al resto de la población. Las vacunas sirven si todo el mundo se vacuna, si dejas poblaciones sin vacunar lo que consigues son cepas más virulentas. Así que lo siento, pero no es una elección (como no es una elección ir borracho conduciendo) porque la salud de los demás también está en riesgo.

Como bien dice Mauricio Schwarz aquílos fanáticos que creen sin ninguna evidencia que las vacunas dañan a sus hijos, no sólo ponen en peligro a sus vástagos, sino a los de otros. Son un riesgo para la comunidad equiparable al que corre a gran velocidad en un auto llevando a sus hijos sin cinturones de seguridad ni sillas, pero que además transcurre por un denso distrito escolar con riesgo de atropellar a los hijos de los demás.

 

La mejor vacuna contra el miedo es la información. El bienestar de nuestros niños ha de estar siempre por sobre los delirios de la ignorancia, y en eso supongo hemos de estar todos de acuerdo.

 

Acerca del autor

Mi nombre es Alexis Rebolledo Carreño, estudié sociología y cursé mi Magister en Investigación Social y Desarrollo en la Universidad de Concepción. Actualmente soy Jefe de la Unidad de Investigación de la Facultad de Educación y Hdes. de la Universidad del Bío-Bío, sede Chillán. Imparto asignaturas de metodologías de investigación cuantitativa y cualitativa a estudiantes de pre y posgrado, para quienes además he creado una revista virtual (www.licentiare.cl) de la cual soy editor y en la que se publican sus ensayos, tesis y opiniones. Mis áreas de investigación son educación científica, formación laboral, empleabilidad y sociabilidad contemporánea”.

Contacto: arebolledo@ubiobio.cl, Twitter: @el_alexis

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Artículo original en: http://hyphotesis.blogspot.com/2012/07/la-locura-anti-vacunas-vulnera-los.html

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2 comentarios sobre «La locura anti-vacunas vulnera los derechos de los niños»

  1. AHORA EL MERCURIO ES SEGURO?… TAN SEGURO COMO LAS BEBIDAS AZUCARADAS O LOS TRASGENICOS DE MONSANTO

  2. Me quedo con: La mejor vacuna contra el miedo es la información.
    Soy cientifico, trabajé en inmunologia y conozco el tema de las vacunas, tambien soy padre de dos niños, ambos con las vacunas”al dia” y otras mas. Es facil para mi tener acceso a informacion confiable, como un estudio de salud publica publicado este año llamado “Vaccine-related beliefs and practices of parents of children with autism spectrum disorders” Am J Intellect Dev Disabil. 2012 May;117(3):233-42, en donde se resume un poco las creencias infundadas de que el contenido de mercurio esta relacionado al autismo, creo que es un tema delicado y deberia existir una manera de educar a la poblacion al respecto, y no por medio de videos de youtube.
    Saludos

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