Los cambios que sufrió el proyecto de Ministerio de Ciencia

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En la cuenta pública del 1 de junio, la presidenta Michelle Bachelet pidió agilizar la tramitación del proyecto de ley que crea el Ministerio de Ciencia y Tecnología, para que se apruebe antes del inicio de la discusión de la ley de presupuestos 2018, y así asegurar su financiamiento.

El trámite comenzó en enero, con el ingreso del proyecto al Senado, desde donde pasó a la Comisión Desafíos del Futuro, donde se le sumaron varias indicaciones: añadieron “innovación” al nombre del ministerio e insistieron en que la redacción debía dejar claro el poder de decisión del nuevo ministerio. Este borrador pasará hoy al Senado para su discusión en general. La idea del gobierno es que la tramitación termine a más tardar en octubre.

A pesar de que se indicó que el ministerio incluiría la innovación derivada de la investigación científica y tecnológica, el término quedaba fuera del nombre de la cartera, lo que ya había generado críticas. “Había un propósito de abandonar la innovación dentro del proyecto, que quedaba en Economía y Corfo”, dicen desde el equipo jurídico del senador Guido Girardi.
Por ello, presentaron indicaciones para que no se cortara la cadena de innovación, sino hasta la etapa de comercialización (que estará en Corfo).

Mario Hamuy, asesor científico de la Presidencia, dice que fue el cambio más significativo. “Innovación siempre ha estado, pero para que quedara explícito propusimos cambiar la redacción. No es sólo apoyo a la investigación, también a la innovación”.

El senador Francisco Chahuán (RN), miembro de la Comisión Desafíos del Futuro, destaca la incorporación de innovación como uno de los objetivos determinantes del proyecto -en lo que hubo una disputa con el Ministerio de Economía- y añade que existe un compromiso del Ejecutivo de enviar una indicación para avanzar en la regionalización de la cartera, con representantes en cada región. “Otro de los elementos dice relación con las facultades de los comités interministeriales, donde incorporamos otros actores a esta articulación. Finalmente, entender que no soló se requiere una nueva institucionalidad, sino más recursos y el compromiso que le queremos pedir al Ejecutivo es que avancemos en el mediano plazo al 1% del PIB en innovación”, dice.

Otros ministerios

Otra discusión la gatilló la participación de algunos ministerios que formarán el Comité Interministerial (Economía y Educación), mencionados en el proyecto original y que los senadores consideraron innecesario, pues marginaba otras carteras vinculadas a la ciencia. Se enfatizó que la redacción debe asegurar el poder de decisión de la cartera en la política científica, lo que no quedaba tan claro.

Hamuy explica que Educación y Economía son parte del pilar de la nueva política, los que serán unidos por el nuevo ministerio. “Cada ministerio tiene su potestad, queremos que en el Comité Interministerial se junte, para que la política sea coherente. No se trata de inmiscuirse en el espacio ajeno”, aclara. La estructura original no ha cambiado, agrega, la investigación no es exclusiva del ministerio de CTI y la propuesta es que la política se haga desde los tres ministerios, “hay ámbitos que se topan, por lo que se necesita que se pongan de acuerdo”, dice.

Pablo Astudillo, de la Fundación Más Ciencia, dice que se mantuvo el espíritu del proyecto, lo que es satisfactorio. “El proyecto da énfasis no sólo a la creación el ministerio, sino que a una completa institucionalidad que hasta hoy no existe”, dice, aunque agrega que les hubiese gustado más menciones a la inserción y atracción de investigadores.

Desde la Comisión Chilena de Energía Nuclear (Cchen), el investigador Leopoldo Soto, valora la nueva política, pero dice que los institutos públicos de investigación (como Cchen, Inia o el ISP) quedaron fuera, pese a su importancia. “Más allá de que se hable de formar un comité Corfo, no está explicitado en la ley y no necesariamente se va a cumplir”, dice sobre el acuerdo que pretende coordinarlos, pero que aún no se crea.

La diputada Karla Rubilar (Ind) agradece el envío del proyecto, pero dice que es muy deficitario. “No queda claro dónde irán las nuevas platas para innovación. Es el principal problema de la estructura, porque crea un corral para la ciencia y no la deja conversar con nuevas oportunidades de desarrollo (económico y social)”, enfatiza.

Astudillo lo advierte también. “Se da más énfasis en algunos artículos a la necesidad de vincular la ciencia a las necesidades productivas, pero no se hace el mismo énfasis en las necesidades sociales. Hay que mantener el balance entre curiosidad y orientación a objetivos del desarrollo del país, recordando que el conocimiento sobre nuestro mundo también forma parte del desarrollo”.

 

Fuente: La Tercera

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