Microalgas comienzan a ganar terreno en la producción de biocombustibles

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Proyecto impulsado por cidere se desarrolla en UdeC Chillán. La obtención de biodiésel a partir de las algas marinas es una realidad. De hecho cada vez existen más países que disponen de extensos cultivos dedicados a la obtención del preciado “oro verde”.

Por Javier Martínez Gutierrez

En vista de la creciente escasez de recursos petroquímicos y el cambio climático, el desarrollo de combustibles sostenibles (neutros en emisiones de dióxido de carbono, CO2) es uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo. Los vegetales ricos en energía potencial, como la colza o la palma aceitera, generan acalorados debates, ya que estas plantas también pueden usarse para la alimentar a la población humana. Por lo tanto, el cultivo de microalgas, que no interfiere con la agricultura alimentaria, puede contribuir de manera decisiva al suministro de energía en el futuro.

La Corporación Industrial para el Desarrollo Regional del Bío Bío (Cidere), la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción y la empresa Ite, entre otras entidades, realizaron el lanzamiento del proyecto “Desarrollo de Fotobiorreactores de alta conversión para el cultivo de microalgas oleicas y producción de biodiésel” en el campus Chillán de la casa de estudios.

Los fotobiorreactores en términos sencillos producirán biodiésel a partir del cultivo de microalgas, que fueron extraídas desde el lago Chungará. La inversión superó los $308 millones, de los cuales un 80% proviene de fondos de Innova.

Las microalgas son organismos unicelulares, semejantes a los vegetales, que realizan la fotosíntesis y convierten el CO2 en biomasa. Tienen esta ventaja: las emisiones industriales de CO2 pueden usarse como “abono”, ya que las algas crecen más rápidamente en altas concentraciones de dióxido de carbono y generan más biomasa para la obtención de energía.

Marcos Delucchi, gerente de Cidere, enfatizó a este medio en la importancia de la inversión privada en este tipo de investigaciones. En este proyecto creyeron dos empresas: Transportes Conguillio y pesquera Bayona, proyectando credibilidad.

El ejecutivo explicó que se lograron controlar las técnicas de crecimiento a velocidades insospechadas para nuestra latitud. Explicando que sólo en el sector comprendido entre Quillón y Bulnes existen más de 5 mil hectáreas para la instalación de equipos necesarios para el cultivo de microalgas. Al optimizar el diseño se podría emplear entre 3 a 4 personas por hectárea.

Agregó que el futuro de este proyecto es enorme y se hace rentable si el precio del barril del petróleo supera los US$78 y hoy está en US$82 (aprox.), pero con tendencia al alza. Además, como Chile es dependiente de los combustibles externos, el potencial es grande y es clave la producción propia de biocombustibles para hacer frente al reajuste constante del petróleo.

Pero no sólo es combustible, sostuvo Delucchi, pues el 60% de lo que produce el alga es aceite combustible, pero el 40% restante es proteína. Si se compara con la alfalfa, ésta sólo contiene un 18%, es decir, es el doble de proteína por unidad de peso que un animal puede consumir. En todo caso, acotó el ejecutivo, esto hay que estudiarlo con detención, pues la ingesta puede ser mayor a lo que realmente se necesite.

El director tecnológico del proyecto, José Fernando Reyes, coincide con el representante de Cidere, puesto que a través de la investigación, y que también fue uno de los objetivos planteados inicialmente en el proyecto, se comprobó que las microalgas contienen componentes beneficiosos como carbohidratos y proteínas, que pueden ser utilizados con fines de alimentación animal, que tal como se planteó y creyó pesquera Bayona, se utilizarán para alimentar a salmones.

Para Margarita Reyes, de la empresa Ite, los análisis preliminares han arrojado indicadores muy interesantes en el contenido de proteínas, lo que también contribuirá a generar alternativas para el mundo de la alimentación. “Las próximas tareas serán en torno a respaldar científicamente propuestas en esta materia, que ha sido un hallazgo en la microalgas con las que estamos trabajando y que nuestro norte era otro, pero sin duda que se incorporará en las propuesta que forman parte de nuestro portafolio”, contó a El Sur.

Añadió que actualmente están colocando en conocimiento el tema de la producción de biodiésel derivados de microalgas a quienes deciden políticas al respecto en el país. “Desde el Ministerio de Energía hubo mucha resistencia en apoyar esta iniciativa porque existía el mito de que sólo en el norte era posible desarrollarla por la mayor radiación. El trabajo realizado por los investigadores y la tecnología implementada han demostrado que en nuestra región también están las condiciones para que se reproduzcan las microalgas, es un problema de tecnología, porque el sol alumbra en todas partes y con el que tenemos es más que suficiente”, explicó Reyes.

CONDICIONES DADAS

Acá, sostuvo la ejecutiva, están las Ues. y los activos complementarios, la cercanía con los centros productivos, están las condiciones. Ojalá, dijo, que los resultados mostrados cambien esa percepción y existan mayores apoyos. Por lo menos de parte del Ministerio de Energía “logramos que esta mirada cambiara”.

El profesor Reyes manifestó que el impacto económico de la tecnología puede provocar cambios importantes, siempre y cuando se economice en los costos de capital y operaciones, así se ampliarán las hectáreas de cultivo, existe una tremenda perspectiva. Asegura que es difícil que sustituya a los combustibles líquidos, pero que puede llegar al 20% del consumo.

Pero ¿es posible llegar al 100% de consumo en el futuro? El profesional señaló que la implementación de granjas para el cultivo de microalgas con el propósito de fabricar biodiésel pueden ser rentables solamente si se aprovecha íntegramente la biomasa como subproducto. Lo atractivo radica en que la producción de alimento por hectárea puede ser decenas de veces la que se logra con un cultivo tradicional típico como trigo o maíz. De manera que el biodiésel puede aportar a la matriz de combustibles líquidos en la medida que se puedan masificar estas explotaciones utilizando el concepto de biorrefinería para aprovechar en su totalidad la biomasa. “Estas biorrefinerías podrían ser centralizadas para atender muchas granjas acuícolas distribuidas en una zona geográfica. De manera que el porcentaje de petróleo que pueda substituirse va a depender de la evolución de esta tecnología en las próximas décadas”.

El plan de desarrollo para estas energías en el país es aún muy tímido y esencialmente está subsidiando inversiones extranjeras de grandes empresas, concluyó Reyes.

Prueba con especies

El profesor Reyes manifestó que “hemos tratado de probar un par de especies incluyendo la del Lago Chungará, pero actualmente se está trabajando con una microalga llamada Scenedesmus sp. que es muy común por su estabilidad, aceptable contenido de aceite y gran productividad de biomasa y cuyo inóculo está disponible para adquirirse en varios ceparios”.

Margarita Reyes dijo que espera que los resultados mostrados cambien percepción y existan mayores apoyos. “Por lo menos de parte del Ministerio de Energía logramos que esta mirada cambiará”, acotó.

Fuente: Diario el Sur de Concepción – 22 Noviembre 2010

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