Opinión: La Pedagogía, el perfeccionamiento docente y la formación ciudadana

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Photo/Tomas MunitaComunicaciones ANIP, a propósito de la celebración del día del profesor en Chile, ha  querido abrir este espacio para reflexionar sobre temas de educación, desarrollo y ciencia. Aquí el primer artículo de este especial.

En los últimos meses, Chile ha vivido un fuerte remezón cultural y político a propósito de las grandes movilizaciones que han emprendido los estudiantes y otros sectores sociales por la mejora de nuestro sistema educacional. Por cierto los docentes hemos participado de manera importante en este movimiento, siendo nuestra mayor apuesta el pasado “Plebiscito Nacional por la Educación” del 7 y 8 de Octubre, en donde participaron más de 1 millón de personas que expresaron en una enorme mayoría el apoyo a las demandas de un sistema nacional de educación pública financiado por el Estado. Dado el contexto anterior, es importante señalar el rol que cumplimos los profesores en el desarrollo educativo nacional.

Existen diversos mitos acerca de los docentes: que somos flojos, que somos malos, que no tenemos vocación, que somos los grandes responsables de la crisis del sistema educacional, etc. Como primer punto, es importante decir que mucho profesores tenemos el ánimo de mejorar nuestro dominio teórico y práctico del saber pedagógico y del manejo de una disciplina científica, técnica o artística. Lo anterior se evidencia en que docentes de todas las edades se encuentran realizando perfeccionamiento en postgrados y otros programas, con el fin de mejorar las prácticas pedagógicas al interior del aula y aportar desde la responsabilidad que nos compete a la formación de las futuras generaciones, ya que existen factores que escapan de nuestras manos. Por ejemplo, muchos profesores jóvenes se encuentran cursando magíster en educación (en especial los de educación básica), ya que su formación de pregrado les resultó insuficiente, dado el alejamiento de las escuelas de pedagogía de la realidad escolar y del cambio en las mallas curriculares centradas ahora en la formación disciplinar. La educación es un proceso permanente, al igual que el perfeccionamiento y la evaluación, y desde la pedagogía son muy importantes dado el carácter constructivo y formativo que le damos a los aprendizajes, incluidos los del docentes, que nunca termina de aprender, al igual que todas las personas. Cuando se dice que los profesores no nos queremos evaluar, en realidad nuestra posición es que toda evaluación debe ser formativa, dando espacio al perfeccionamiento permanente destinado a que el docente pueda convertir sus debilidades y fortalezas, y así de manera colectiva mejorar la educación, no separando entre buenos y malos. Precisamente la anterior concepción del proceso educativo es la que genera las mayores desigualdades en el sistema, y es por eso que la competencia en la pedagogía es inaceptable desde nuestro punto de vista.

La solidaridad es uno de los valores más importantes de la educación: el profesor busca que todos sus alumnos desarrollen los conocimientos, habilidades y actitudes que le permiten desenvolverse lo mejor posible dentro de la sociedad. Se dice que la educación es la principal herramienta para el desarrollo del país: sin duda que es cierto, sin embargo la educación por sí sola no soluciona todos los problemas que tiene el ser humano, es un medio no un fin. ¿Un medio para qué? Para darle a las personas las cualidades necesarias para abordar su condición de seres pensantes y constructores de realidad. Existen demandas y anhelos de reforma que son entendidos y apoyados por gran parte de los chilenos, pero lamentablemente no son escuchados, es por ello que el docente es un constructor de ciudadanía en sus alumnos. La ciudadanía se define como la aceptación de una persona de su rol político, y por tanto de la participación en la toma de decisiones en los distintos niveles de la sociedad; si una persona logra sentirse parte de la solución de los problemas lo más lógico es que la organización colectiva se fortalezca y de esa forma se profundice una democracia donde efectivamente se cumplan los deseos de las grandes mayorías. Los profesores no imponemos nuestra decisión a los alumnos, porque nuestra esencia de basa en el diálogo y la comprensión de los demás, y es por eso que nuestra labor se entrelaza de manera intrínseca con el mejoramiento de la calidad de vida de todas las personas.

 

Gabriel F. Lozano.

Profesor de Historia y Geografía (UTA)

Estudiante de Magíster en Desarrollo Curricular y Proyectos Educativos (UNAB)

Miembro ANIP.

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