Parte la segunda fase de la expedición científica más ambiciosa en la Antártica

La Expedición Científica Antártica, organizada por el Inach, reúne a más de 200 investigadores de distintas nacionalidades.

Por J.M.Jaque

“Ojalá encontráramos restos de un dinosaurio antártico. Existe la posibilidad cierta de que eso pase”, comenta optimista el jefe del área de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural, David Rubilar, uno de los más de 200 científicos de diversas nacionalidades que tomarán parte en la segunda fase de la Expedición Científica Antártica, organizada por el Instituto Antártico Chileno (Inach) y que partió este viernes con destino a la base aérea antártica Teniente Marsh.

“Para la gente a la que le gustan los récords, es la expedición más grande, con mayor número de investigadores, la más grande inversión (1.300 millones de pesos) y que rompe las barreras temporales, porque estamos remontándonos a reconstruir cómo era el continente antártico hace millones de años”, explica Marcelo Leppe, investigador jefe del Departamento Científico de Inach. Las actividades en terreno se centrarán en la zona del archipiélago Shetland del Sur, el extremo norte de la península Antártica y el mar de Weddell. La principal plataforma logística terrestre estará en la Base Profesor Julio Escudero y la marítima, en el rompehielos “Oscar Viel” de la Armada. En total, en esta fase se trabajará en 52 proyectos agrupados en cuatro líneas de investigación. Uno de ellos es el del profesor Rubilar.

Los proyectos

Junto a un equipo de investigadores de la Universidad de Chile, Rubilar explorará diferentes puntos de la isla Marambio buscando restos fósiles de vertebrados e invertebrados. Ya se han encontrado algunas evidencias, “pero hasta ahora es sólo un botón de lo que debería haber, porque es todo un continente cubierto de hielo”, dice Rubilar. ¿Qué debería haber? Ballenas, reptiles marinos, pájaros y dinosaurios. “La roca de la edad de los dinosaurios que existe en isla Marambio es justo previo a la extinción del cretáceo”, explica el investigador, parte del proyecto Anillo Antártico que lidera la doctora Teresa Torres, de la U. de Chile.

Esta segunda fase de la Expedición Científica Antártica comenzará su fase marítima el 13 de este mes y se extenderá hasta el 31 de enero. El ornitólogo de la Universidad de Concepción, Daniel González, también es parte de la expedición. Lo suyo son los pungüinos: existe abundante evidencia científica de las enfermedades que las garrapatas le producen a esta especie. Y la idea es buscar esa evidencia en distintas localidades de la península antártica. “Cuando hay un desequilibrio inmunitario entre el patógeno y el alojador puede terminar en la muerte de la especie y provocar problemas en la conservación de esa población”, explica González. Se trata del proyecto que llegará más cerca del polo.

La localización de estos proyectos en el extremo sur podría llevar a pensar que se trata de investigaciones que poco tienen que ver con la vida alejada de esos parajes. Marcelo Lepe desecha esa creencia. “El nivel de dependencia de nuestros ecosistemas con el continente antártico es tan grande que no lo podemos dimensionar”, dice.

La investigadora Angie Díaz, alumna de doctorado de la U. de Chile y que forma parte del Instituto de Ecología y Biodiversidad que lidera Mary Kalin, premio nacional de Ciencias Naturales 2010, se abocará a estudiar la separación y conexión entre las faunas marinas de la Antártica y Sudamérica. “Hay un estudio previo donde establecimos que existe una relación tanto en fauna marina como en plantas. Tienen un ancestro en común, pero la divergencia es de hace siete millones de años”, explica. Esta vez, su foco estará en encontrar una población de erizo de mar en el estrecho antártico.

Fuente: La Tercera – 9 Enero 2011

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