Retrasar la red sismológica sería tan tonto como pegarnos un tiro en un pie

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Sergio Barrientos, director del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile. El científico asegura que la ex Presidenta actuó desinformada al afirmar que la universidad tenía los fondos para instalar la red sismológica nacional. Además, y aunque la burocracia no lo hubiera retrasado, el proyecto no habría estado listo para febrero.

Por Lorena Guzmán H.

“No nos hemos quedado de brazos cruzados mientras aprueban los fondos”, dice a “El Mercurio” un tranquilo y confiado Sergio Barrientos, director del Servicio Sismológico de la U. de Chile. “Nosotros más que nadie estamos interesados en instalar la red sismológica; retrasar este proyecto sería tan tonto como pegarnos un tiro en un pie”.

Barrientos responde a las palabras que el martes pasado dijo la ex Presidenta Michelle Bachelet en una entrevista con 24 horas de TVN. La ex Mandataria culpó a la Universidad de Chile de la no existencia de la Red Sismológica Nacional antes del terremoto de febrero pasado.

Ella aseguró que en el discurso del 21 de mayo de 2007 había comprometido recursos para instalar la red, pero que por burocracia de la institución académica ésta no estuvo lista.

Efectivamente, luego del discurso, cuenta Barrientos, el ministro del Interior de esa época, Belisario Velasco, pidió al servicio que elaborara un proyecto de red. Dos meses después el documento se presentó a La Moneda, donde finalmente se aprobó y se incluyó en el presupuesto de 2008.

El Servicio Sismológico fue creado en 1908 por el Presidente Pedro Montt, tras el devastador terremoto de 1906. Se instaló una red sismológica de última generación en todo el país, “la inversión más grande que se ha hecho en el tema hasta ahora”, asegura Barrientos.

Poco después, el servicio pasó a funcionar bajo el alero de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, que asumió el rol de informar a las autoridades de las magnitudes de los grandes temblores.

“Por tradición hemos seguido haciendo esa labor, pero no hay nada escrito, ninguna ley que obligue al servicio a dar esa información”, aclara el sismólogo, “pero somos los únicos con capacidad de hacerlo”.

El proyecto original presentado a La Moneda pedía 24 millones de dólares para instrumental y formación de capital humano, pero finalmente el ejecutivo destinó 18 millones de dólares, entregados en tres cuotas (entre 2008 y 2010), directamente a la Onemi. Esta institución debía generar convenios con la universidad para traspasar los fondos.

Desde las conversaciones entre ambas entidades y la aprobación del convenio por parte de la Contraloría General de la República pasó un año, todo el 2008, por lo que las platas no pudieron ser entregadas porque provenían del presupuesto del año que terminaba. Por ello, en 2009 ambas instituciones debieron elaborar un segundo convenio que incluyera los presupuestos de 2008 y 2009.

Luego de ser aprobado en septiembre pasado por la Contraloría, “elaboramos las bases para la licitación de los instrumentos”, cuenta Barrientos. “Recién este mes recibimos la confirmación no oficial de la aprobación de esas bases y esta semana se debería concretar oficialmente”.

“Estos instrumentos son tan complejos que se tienen que comprar a pedido. La mejor empresa que hay en el mundo tiene dos años de espera”, finaliza.

Barrientos no fue el único en confrontar a la ex Mandataria. En un comunicado de prensa, el decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, Francisco Brieva, dijo que “la burocracia y el Estado no ayudan a que este tipo de proyectos que requieren de urgencia, se concreten en los tiempos adecuados”. Y “lamentó” el nivel de desinformación de la ex Presidenta, “sus dichos no se ajustan a la verdad”.

”El 21 de mayo de 2007 anuncié al país… el fortalecimiento de todo el equipo de
sismografía y sismológico… Y lo que hicimos fue traspasar los recursos para que (la U. de
Chile) comprara equipos de última tecnología. No los compró por temas burocráticos; no los
instaló. El problema fue de la universidad”.

MICHELLE BACHELET EX PRESIDENTA

En funciones

La red tendrá 65 estaciones a lo largo del país. Cada una contará con equipos de banda ancha que miden los movimientos más pequeños y equipos que medirán los fuertes, además de un GPS. Las estaciones enviarán vía satélite sus mediciones y por las frecuencias de la Dirección General de Aeronáutica. Además, tanto la Onemi como el SHOA tendrán computadores gemelos a los del servicio para que reciban los datos al mismo tiempo. También, el Servicio Sismológico está trabajando con el Instituto Geográfico Militar para definir dónde se instalarán los instrumentos.

Fuente: El Mercurio – 13 Mayo 2010

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