Sólo el 11% de los profesionales con doctorados forma parte de la empresa privada en el país

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Falta de capital humano avanzado en las compañías dificulta mayor despegue de la I+D+i en el sector

Por Carmen Mieres G.

Pese a que existe la convicción generalizada de que el capital humano avanzado es capaz de cambiar la fisonomía de una empresa, sólo el 11% de los doctores e investigadores empleados a nivel nacional son parte del sector productivo. De hecho, apenas 65 compañías han incorporado a sus filas a personas con magíster y doctorados en el marco del Programa de Atracción e Inserción de Capital Humano Avanzado del Conicyt, desde el año 2005, aunque en Chile existen unas 750 mil empresas formales y casi 31 mil son medianas y grandes, de las que alrededor de mil están haciendo I+D.

La formación científica de un profesional doctorado le permite generar innovación en procesos productivos o crear nuevas áreas de negocios y la gran mayoría ha desarrollado nexos con centros de investigación de excelencia. Pero las cifras relativas a esta materia no son auspiciosas.

Por el lado de la oferta y considerando nuestro PIB per cápita, el país debiera contar con un número aproximado de 31 doctores por millón de habitantes y sólo tenemos unos diez (211% de déficit). Y por el lado de la demanda, el Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (Cruch) observa que entre 2000 y 2007, el crecimiento de doctores empleados en la industria fue de 26,3% y en las empresas, 7%. En contraste, la expansión en las universidades fue de 63% y 69% respectivamente.

En Chile aún no hay espacios suficientes para la rápida o eficaz inserción de doctores (sobre todo) en la industria. Por eso, la gran mayoría se va del país o se queda en la academia”, sostiene Rubén Mitnik, doctorado en ciencias de la computación que fue contratado por Woodtech.


Políticas más agresivas

El déficit de profesionales se ha intentado suplir incentivando los postgrados en el extranjero mediante Becas Chile (en revisión por el actual gobierno) y dando un mayor impulso a magíster y doctorados locales. “Hasta ahora la política de becas ha sido bastante abierta pero si queremos apostar por ciertas áreas productivas, tiene sentido focalizar ahí los apoyos”, plantea Hernán Araneda, gerente del Centro de Innovación en Capital Humano de Fundación Chile.

Además, los expertos advierten que es necesario hacer el mismo esfuerzo -o quizás mayor aún- en programas que incentiven a las empresas a contratar capital humano avanzado. Sin embargo, “los privados no siempre están dispuestos a pagar el costo de capital humano de excelencia pues el beneficio económico sólo vendrá en el mediano y largo plazo”, sostiene Mitnik.

Al respecto, Araneda dice que se requieren políticas más agresivas de estímulo a la demanda por innovación en las empresas porque eso se traduce “necesariamente” en demanda por capital humano avanzado.

“Chile requiere de una política agresiva de formación del empresariado, una difusión de las ayudas mucho más dirigida y casos de éxito”, añade Carmen Luz Latorre, directora del Programa de Atracción e Inserción de Capital Humano Avanzado del Conicyt, cuya convocatoria 2010 (que cierra este mes) contempla un presupuesto de unos $600 millones para cerca de 30 proyectos. La idea, explica Latorre, es subsidiar los honorarios de los investigadores los primeros tres años (80%, 50% y 30%).

Carlos Blondel, presidente de la Asociación Nacional de Investigadores en Postgrado, aplaude estas iniciativas pero advierte que también hay que evaluar cuántos son los profesionales de excelencia que ya existen o están por graduarse, cuáles son las condiciones adecuadas para su inserción, las necesidades del sector productivo y cómo éste piensa integrar a este capital.

El peor escenario para Chile sería una fuga de cerebros, claro “síntoma” de que las oportunidades y condiciones de inserción no son las adecuadas. Aunque no hay datos claros, se estima que cerca del 30% de los postgraduados en el exterior no regresa al país: sólo considerando Estados Unidos, entre 1996 y 2005, 14,5% de los chilenos doctorados en ciencias e ingeniería se quedaron a vivir en ese país.

“En Chile faltan nichos de excelencia en diversas áreas y no se han considerado los mecanismos de inserción. Si no se incorporan, las tasas de no retorno de seguro subirán drásticamente”, dice Blondel.

Doctores que resuelven las interrogantes productivas
Los casos de profesionales que hoy trabajan en Biosigma, Woodtech y Sirve S.A.

Desde el año 2005, noventa investigadores han pasado por el sector privado en el marco del Programa de Atracción e Inserción de Capital Humano Avanzado del Conicyt. Carolina Salhe, Rubén Mitnik y André Coté son algunos ejemplos.

Biolixiviación

Doctorada en el departamento de Ingeniería Química y Biotecnología de la U. de Chile, Carolina Salhe llegó a fines de 2006 a BioSigma, empresa formada por Codelco y Nippon Mining&Metals para comercializar procesos y tecnologías para la biolixiviación de minerales.

En aquella oportunidad le ofrecieron desarrollar temas relacionados con su tesis y con trabajos anteriores realizados en el Instituto de Innovación de Codelco (IM2), “lo que significó una oportunidad única de dar continuidad a los conocimientos adquiridos en muchos años de estudio”, dice.

Hoy, Salhe se desempeña como ingeniero de proyectos y está a cargo del desarrollo de las aplicaciones de la biolixiviación en diferentes recursos mineros.

Algoritmos

Inmediatamente después de cursar ingeniería civil eléctrica en la PUC, Rubén Mitnik realizó su doctorado en el departamento de Ciencias de la Computación de la misma universidad. Antes de terminar, lo contactó Olivier Paccot, gerente general de Woodtech -firma especializada en sistemas de medición de volúmenes de materias primas-, y pocas semanas después de doctorarse ya estaba trabajando en la empresa.

Mitnik está enfocado en el desarrollo de nuevos algoritmos de medición para los sistemas que producen y en el desarrollo de los distintos modelos matemáticos que requieren sus productos. “Es motivante trabajar en el desarrollo de nuevas tecnologías. Más aún cuando son exportadas a Europa y EE.UU.”, comenta.

Terremotos

El desarrollo de una nueva herramienta computacional para el análisis del comportamiento de edificios en casos de terremotos, diseño de dispositivos antisísmicos y el uso de nuevos materiales son las áreas de trabajo de André Coté, doctorado en Canadá y líder del área de Investigación y Desarrollo de Sirve S.A., empresa nacida en la PUC (al alero del Dictuc) y que hace investigación para solucionar problemas complejos de la ingeniería estructural (con foco en el desarrollo de tecnología antisísmica).

“En las diversas especialidades presentes en el sector productivo de un país como Chile, existen muchos problemas de naturaleza técnica cuya solución requiere estudios con todo el rigor científico. Y muchas veces, para realizarlos se precisa el uso de herramientas de alta tecnología, por lo que es muy positivo contar con personal altamente calificado que pueda llevar a cabo esos estudios y proponer soluciones”, afirma.

Fuente: Diario Financiero – 16 Agosto 2010

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