Subsidio a la reinserción laboral de doctorados. ¿Se justifica?

Compartir

Desde 2009 formalmente, el Estado busca llevar profesionales con post grados a diversas industrias en Chile. La idea es que éstos aporten innovación a las compañías y para ello subsidia una parte importante de los salarios que perciben por hasta 3 años por montos anuales de entre $18 millones y $27 millones. Expertos lo cuestionan.

Chile y el mundo ya no tienen duda que la innovación es prioritaria en distintos tipo de instituciones. Si la academia ya lo lleva implementando hace mucho tiempo, y los gobiernos también se han ido sumando, las empresas e industrias no podían quedar atrás.

En Chile, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), a través del Programa de Atracción e Inserción de Capital Humano Avanzado (PAI) cuenta con 3 líneas de apoyo, las cuales buscan la inclusión de talentos científicos para contribuir de mejor modo a las actividades académicas y productivas que se desarrollan en el país, mediante subsidios compartidos.

Uno de esas líneas de acción es el Programa de Atracción e Inserción, el cual ofrece la posibilidad de financiamiento a todas aquellas empresas e instituciones vinculadas con el sector productivo, que deseen mejorar sus capacidades de Investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) a través de la incorporación de investigadores de nivel doctoral.

La idea, explica la directora del PAI, Carmen Luz Latorre, es que aquellos doctorados que vuelvan al país luego de sus estudios en el exterior, ingresen a diversas empresas. Esto, apoyado por subsidios del Estado a los salarios de los doctorados por hasta 3 años y en montos que van desde $18 millones a $27 millones anuales (ver recuadro).

¿POR QUÉ HACERLO?
Según cuenta la profesional, hasta ahora el proceso “ha sido muy lento” para que las empresas nacionales “abran la mente a incorporar gente de muy buen nivel”.

Uno de los mayores reparos, indica, es que generalmente los dueños de las industrias dicen que si bien “esta gente que está muy bien formada”, lo que van querer es “pura investigación teórica”, siendo que ellos necesitan soluciones de corto plazo.

Frente a esta duda, Latorre aclara. “Como nosotros los subsidiamos, aquellas empresas que han incorporado a doctores después no los quieren soltar. Se dan cuenta que ellos son importantes e incluso muchos pasan a ser socios de las empresas. Hay casos increíbles con respecto a esto”.

Precisa que a las empresas “les cuesta romper esa resistencia” a este tipo de trabajadores. Lo mismo pasa con los doctores que se ven más en la academia que en la empresa, “lo que no es el caso de los países desarrollados”, acota.

La iniciativa, comenta ha subvencionado no más de 100 doctores, ya que se están incorporando de a 20 cada año “y por eso digo que el proceso es lento. Nosotros podríamos perfectamente financiar 200 si reaccionaran las empresas, pero como tenemos todavía una lentitud grande en poder reaccionar”, esto ha marchado más pausadamente.

Indica que el programa funciona desde junio de 2009, que fue cuando reiniciaron los concursos, ya que hubo una experiencia anterior, desde 2004 al 2007 con un proyecto del Banco Mundial, donde se incorporaron 73 profesionales, pero después se suspendió y se reinició en 2009, que a la fecha lleva 53 beneficiarios.

El sistema opera por concurso público y en este caso “nosotros hemos abierto una cuasi ventanilla abierta para darle mayor agilidad a las empresas, con tres aperturas  al año. De hecho, el 14 de junio se cerró la segunda convocatoria”, dice.

Respecto a la justificación de entregar un subsidio para un beneficio que apunta al doctor o a la industria directamente, Latorre señala que en el mundo “la gente se va casi más al sector empresa que a las universidades y cosas académicas, entonces es un retraso que tenemos como país, porque incorporar gente de muy buen nivel, que está recién formada, tiene el ingenio para buscar soluciones a los problemas de la empresa en todas partes del mundo. No se limita al problema que pueda solucionar en la esquina. Esto es introducir un elemento innovador en la empresa. Tenemos que hacer un cambio cultural”, asegura.

MATICES
Una mirada más crítica de este programa es de la investigadora del programa social del Instituto Libertad y Desarrollo, María Paz Arzola, ya que considera que el aporte de la persona que ha estudido fuera debería ser “independiente del lugar donde trabaje”.

Precisa que esta medida “de tener que incentivar a la empresa para que contrate a una persona con esos estudios es innecesaria. O sea, ¿sin este subsidio la empresa no estaría dispuesta a contratar?”.

Acota que el doctor o postgrado “debería entrar a trabajar sin necesidad de este subsidio, sino por la necesidad que la empresa requiere”.

Dado que una fábrica o industria “gana con un doctor,  no se entiende por qué es necesario subvencionar su contratación, ya que una persona que estudio y tiene un capital humano mayor le puede aportar más que otra persona sino sus estudios. La empresa por sí debiera querer hacerlo”, comenta Arzola.

Pese a lo anterior, la economista da crédito a que este programa ya que -quizás- busca “abrir la puerta y romper la reticencia” que tienen las empresas en un principio de contar a una persona que es más cara de llevar a su compañía y además la posibilidad de invertir en la innovación que ésta puede aportar.

 Fuente:Pulso 22 de Junio, 2013
Comentarios de Facebook

Un comentario sobre «Subsidio a la reinserción laboral de doctorados. ¿Se justifica?»

  1. Los profesionales con doctorado no deberían sólo pensar en ser empleados de empresas. Deberían crear empresas basadas en I+D. Como google, por ejemplo. Los subsidios deberian ir orientados a integrar los doctores jovenes en el circulo del emprendimiento.

Los comentarios están cerrados.