Un mal colegio disminuye el coeficiente intelectual de los alumnos

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Estudio de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica. Así lo demuestra la investigación longitudinal a cargo del docente Ricardo Rosas. Para el especialista, la mala educación es la única responsable.

Por Marisol Olivares A.

La escuela influye en el desarrollo de la inteligencia. Al menos así lo han publicado diversos estudios que sostienen que la instrucción formal, el estímulo y mantener a los niños bajo una exigencia que los haga pensar constantemente, hace que éstos aumenten su capacidad intelectual y que ese logro se mantenga en el tiempo.

Una mala educación, en cambio, hace todo lo contrario. Una escuela que no estimula a sus estudiantes, que deja fuera del aula a los “malos alumnos” y no incentiva la capacidad lectora de los niños, puede hacer que el coeficiente intelectual (CI) de los alumnos disminuya con el tiempo.

A esa conclusión llegó el equipo liderado por Ricardo Rosas, director del Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica, luego de seguir durante dos años a un grupo de 89 niños de dos escuelas básicas de Peñalolén.

Educación excluyente

Jorge Manzi, psicólogo especialista en educación de Mide UC, describe el CI como “la capacidad actualizada de la inteligencia que se mide en base a la experiencia”. Entonces, la escuela ayuda a crear niños inteligentes por la vía de la enseñanza y oportunidades que entrega a sus alumnos. La noción de inteligencia de una escuela se puede centrar, por ejemplo, en la información, entonces ésta se enfocará en entregar capacidad para reproducir y estimular la memoria. Otros la entienden como creatividad y proponen combinar los conocimientos de formas novedosas. El trabajar en grupo y relacionarse con los compañeros también suma puntos al test de CI. Todas estas destrezas promovidas por el colegio van a repercutir en la medición de la inteligencia.

Para la investigación de la UC se seleccionaron estudiantes de entre 6 y 9 años de dos escuelas diferentes, de sectores vulnerables, con dificultades lectoras y con un promedio en la prueba Simce de entre 244 y 245 puntos.
A los alumnos, todos con un promedio de CI de 90, se les realizó un examen para medir sus capacidades lectoras y luego, al cabo de un año de seguimiento, se les repitió el examen.

Los datos mostraron que los alumnos de una de las escuelas habían subido levemente su coeficiente intelectual y mejorado su capacidad lectora. Los otros, en cambio, seguían presentando problemas en comprensión de lectura y al leer en voz alta lo hacían de manera poco fluida. La prueba de fuego, el test de coeficiente intelectual, demostró que su inteligencia bajó desde 90 a 82,5 puntos. Además, disminuyeron sus habilidades sociales y cognitivas para resolver problemas.

Una mala educación

Ricardo Rosas concluye que el responsable de la baja del coeficiente intelectual en los niños fue la mala calidad de la escuela. Dice, el rol del director fue clave en el retroceso: no entregó asesoría psicopedagógica a los estudiantes que tenían malas calificaciones, sino que propuso que se cambiaran de colegio.

En el establecimiento donde se logró subir el CI, el director tenía un proyecto integrador, con apoyo psicopedagógico y reforzamiento para los con peores resultados.

La baja de coeficiente intelectual también repercute en el desempeño de los alumnos en pruebas estandarizadas. El colegio donde bajó el CI de los niños bajó nueve puntos sus resultados en el Simce. La otra escuela, en cambio, subió dos puntos.

“Este tema se soluciona de tres formas: primero, cambiando al director. Luego entregando una asesoría psicopedagógica a los alumnos con problemas e implementando un nuevo programa en matemáticas y lenguaje, de manera que no sigan bajando el puntaje del Simce”.

Lo que mide el test de CI

La inteligencia cristalizada: Es la que se obtiene por la influencia del colegio. Mide conocimientos e información. A modo de ejemplo: ¿cómo se devuelve el oxígeno al aire?, ¿Quién fue Charles Darwin?

La inteligencia fluida: Consiste en una prueba donde con cubos de diferentes colores deben recrear las figuras que aparecen en las láminas. Es un tipo de inteligencia más abstracta.


La diferencia por nivel socioeconómico

Otra investigación realizada por el Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión de la Escuela de Psicología de la UC, midió transversalmente la inteligencia de dos mil niños desde que ingresaban al colegio hasta los 16 años de edad.

El primer hallazgo al estandarizar el CI es que hay notables diferencias por dependencia: los estudiantes de colegio particular promedian 110, los particular subvencionados 100 y los municipales 90.

Aunque hay grandes fluctuaciones a través del tiempo, al terminar la enseñanza media en los colegios públicos el CI se mantiene, en los subvencionados tiende a subir y en los particulares baja levemente.

Según el psicólogo experto en educación, Jorge Manzi, “puede darse una baja en los colegios de altos ingresos porque estos tocan techo y cuesta subir más allá de los 110 puntos y mantenerse”. En los municipales, al principio se ve un logro (suben hasta 94 puntos en segundo básico), pero luego vuelve a bajar. Para Rosas, esto ocurre porque en un comienzo el estímulo del colegio comparado con el de sus casas es mayor, pero se estanca al no entregar más estímulos.

Por último, el alza del particular subvencionado, según Manzi, se explicaría porque las familias de bajos recursos invierten en este tipo de educación para sus hijos que son mejores alumnos.

“Más allá de la diferencia de comportamientos, lo más preocupante es la diferencia de 15 puntos que presentan los extremos sociales. Lo que demuestra que el capital cultural pesa mucho antes de entrar al colegio y éste atenúa un poco las diferencias. Eso indica que se debe reforzar el preescolar”.
Jorge Manzi, psicólogo UC.

Fuente: El Mercurio – 6 Septiembre 2010

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