Un nuevo vigía de los cielos tendrá el desierto de Atacama

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Radiotelescopio CCAT. Instalado en el cerro Chajnantor, será el mayor telescopio de su tipo y mapeará grandes extensiones de cielo, lo que lo hace un complemento del proyecto ALMA.

Por Richard García

Otro radiotelescopio, esta vez tamaño familiar, se sumará al paisaje de Atacama durante la década entrante.

Se trata del Cornell Caltech Atacama Telescope (CCAT), un plato metálico de 25 metros de diámetro que será un complemento del complejo de 66 antenas de entre 7 y 12 metros de diámetro del proyecto ALMA.

En realidad, el CCAT será como su vigía, ya que estará situado en la cumbre del cerro Chajnantor a 5.600 metros de altura, 500 metros más arriba que ALMA.

La iniciativa, que implica una inversión de 110 millones de dólares, es impulsada por un consorcio encabezado por la Universidad de Cornell, el Tecnológico de California (Caltech), una agrupación de universidades canadienses y un par de universidades alemanas. En Chile estarán representados por la AUI, organización que también participa en el otro complejo.

“El plan es iniciar la construcción en 2013 para que vea la primera luz en 2017”, detalla Riccardo Giovanelli, académico de Cornell y director del proyecto.

Aclara que desde 2006 habían realizado visitas al lugar para analizar la factibilidad de instalarse allí, pero recién este año consiguieron los fondos. “Fue evaluado por el comité de la National Science Foundation en un proceso que se lleva a cabo cada diez años y salimos primeros en nuestra categoría”, destaca Giovanelli.


Gran angular

Pero un importante espaldarazo tuvo lugar este mes cuando el industrial estadounidense Fred Young donó 11 millones de dólares al proyecto.

“ALMA va a ser un instrumento capaz de detectar detalles muy finos del cosmos, pero tiene un campo de observación muy restringido. Puede ver un pedacito de cielo muy pequeño, un pañuelo de cielo. CICAT es un instrumento para hacer justamente lo opuesto, para poder ver extensiones de cielo muy grandes”, dice Giovanelli. Será el equivalente al gran angular de una cámara fotográfica.

El radioastrónomo de la U. de Chile Diego Mardones reconoce que entre ambos instrumentos hay un tema clave de resolución de la imagen en el que también tiene que ver con la diferencia de altitud. “La cantidad de vapor de agua en la atmósfera será casi la mitad de la que hay en ALMA, lo que hará el cielo más transparente. Cuando trabaja con frecuencias bajas no hace mucha diferencia porque el sitio de ALMA es bastante bueno; pero si se trata de frecuencias altas, habrá una diferencia fundamental”.

Pone como ejemplo que si se colocara un radiotelescopio en Santiago para observar objetos lejanos, éste captaría apenas un fotón de cada cien, en el sitio de ALMA, en cambio captarán 20 a 30 por ciento de fotones de un objeto distante, lo que ya permite obtener información visual de él, mientras que el CCAT obtendrá de 40 a 50 por ciento de los fotones provenientes del mismo objeto. Esto implica imágenes más nítidas y una sensibilidad mayor para captar objetos muy débiles como galaxias situadas aproximadamente a los 12 mil millones de años luz o más.

Mardones aclara que no será el mayor radiotelescopio del mundo. En España hay uno de 30 metros, en Japón otro de 45 metros, en Alemania uno de 110 y el de Arecibo, en Puerto Rico, tiene 308 metros de diámetro, pero todos ellos funcionan con longitudes de onda largas. A nivel submilimétrico, éste sí será el más grande del mundo y también el más moderno, dice.

Una curiosidad. No estará expuesto a la intemperie como las antenas de ALMA, sino que lo protegerá una cúpula. Los fuertes vientos y la nieve podrían dañarlo, explica Mardones.

Fuente: El Mercurio – 22 Noviembre 2010

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