Una institucionalidad anhelada

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Señor Director:

La crisis de Conicyt no es nueva, puesta de manifiesto por el largo período en que estuvo acéfala y acentuada con la reciente renuncia de su presidente, Francisco Brieva. Ha sido una problemática de larga data.

Y es en las universidades donde este tema ha cobrado una mayor repercusión, ya que es en ellas, fundamentalmente en las instituciones adscritas al CRUCh, donde se realiza más del 90% de la investigación científica del país, cuyos resultados son un real aporte tanto al desarrollo social como económico de nuestro país.

Ellas, pese a concentrar el mayor número de investigadores activos, no han sido escuchadas y, lo que es peor aún, no se les ha preguntado sobre la institucionalidad para la ciencia y tecnología.

Creemos firmemente que esta última representa una necesidad imperiosa que no se puede ni debe seguir aplazando. Esta demanda ha sido transversal e internacional, y todos los actores han concordado en la urgente necesidad de llevarla a cabo. Por ello, es justificable preguntarnos si realmente existe voluntad política en Chile para dotar a la ciencia de su anhelada institucionalidad y de contar con la contribución de las universidades en ese proceso.

Hoy, todos los estudios realizados por expertos en desarrollo científico, innovación y emprendimiento coinciden en la falta de masa crítica en las capacidades de investigación en Chile. Sin embargo, algunas de las políticas diseñadas para reparar esta situación, como la enorme inversión realizada al enviar a nuestros jóvenes a doctorarse a las mejores universidades extranjeras, se han llevado a cabo sin considerar su impacto futuro. Es así que, con una inversión en ciencia del 0,34% del PIB, no hemos sido capaces de integrar a estos doctores en nuestros planteles o centros de investigación. Esto es, en gran parte, por la ausencia de un diagnóstico inicial en el que se contara con la opinión o visión de un actor fundamental en investigación y desarrollo de talentos, como lo son las universidades. Lo anterior constituye uno entre muchos ejemplos de desarticulación en relación con políticas públicas de gran envergadura.

Como universidades del CRUCh, que realizamos investigación desde Arica a Punta Arenas y que formamos talento para el futuro del país, queremos colaborar en la construcción de una nueva institucionalidad que puede implementarse aún en la situación económica actual. Una educación superior de calidad no será posible sin una sólida investigación, y esta requiere rediseñar la institucionalidad vigente de manera que tenga la capacidad de responder a los nuevos desafíos que enfrenta el desarrollo científico en un contexto global y nacional.

Mario Ramos
Universidad del Bío-Bío

Marcelo Oliva
Universidad de Antofagasta

Sol Serrano
Universidad Católica

María Cecilia Hernández
Universidad Católica del Norte

Hans Richter
Universidad Austral de Chile

Joel Saavedra
Universidad Católica de Valparaíso

Comité Ejecutivo de Comisión de
Vicerrectores de Investigación y Desarrollo, CRUCh

 

Fuente: El Mercurio

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