Valdivia levantará el primer “museo del terremoto” del país

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Inédito proyecto se ubica en el islote Haverbeck, en el río Valdivia. Visitantes podrán conocer las ruinas de una naviera, acceder a información científica y navegar por los ríos de la zona.

Por Sergio Bustos

El terremoto de 1960, que con 9,5 grados Richter es el de mayor magnitud que se ha registrado en la historia del mundo, sumergió parcialmente en las aguas del río Valdivia al islote Haverbeck. Su hundimiento dejó en ruinas la naviera del mismo nombre (fundada en 1890) y provocó la desaparición de varios aserraderos, un astillero, una fábrica de cal, una escuela y 30 casas.

Sin embargo, pequeños movimientos geológicos lograron que en cuatro décadas la pequeña isla volviera a asomar en la superficie y hoy se transforme en el sitio que albergará el primer museo del país dedicado a recordar el sismo. La zona, que hoy cuenta con instalaciones turísticas, cabañas y una cafetería, ofrecerá desde fin de mes este proyecto, denominado “Museo & Archivo Terremoto Tsunami Valdivia 1960”.

A pocos minutos del centro de la ciudad se plantea “un recorrido didáctico e interactivo para entender las causas de este fenómeno, potenciando la educación sismológica”, dice Rodolfo Boekemeyer, operador turístico y autor de la iniciativa.

La idea de Boekemeyer es asociarse con armadores fluviales para realizar un city tour que incorpore la travesía hacia el islote. La apuesta es captar al 10% de los 60 mil turistas que cada año contratan paseos fluviales.
El costo del viaje, más el ingreso al museo, será de $5 mil. Los visitantes orillarán el islote y serán recibidos por un guía.

“Hemos asesorado los contenidos científicos y se entregará información relacionada con la tectónica de placas, los orígenes de los maremotos y sismología”, explica Mario Pino, geólogo de la Universidad Austral de Chile. También habrá imágenes en 3D, proyección de videos de la época y fotos inéditas del sismo.

El proyecto es valorado por Alan Trampe, subdirector nacional de Museos de Chile. “El tema de los terremotos está muy ausente de la oferta museológica patrimonial. De hecho, ninguno la aborda”, afirma Trampe.

9,5° Richter alcanzó el terremoto de 1960, el mayor del mundo.
Dos metros se hundió la tierra en 30 km de la costa valdiviana.
6 mil turistas que al año surcan los ríos de Valdivia irían al museo.


Fuente:
El Mercurio – 17 Octubre 2010

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2 comentarios sobre «Valdivia levantará el primer “museo del terremoto” del país»

  1. Hola, soy Lic. de Arquitectura, hago mi proyecto de título en Valdivia y me interesó de sobremanera el tema expuesto, cómo puedo obtener mayor información acerca de él, por estos días tengo la suerte de estar en valdivia, espero su pronta respuesta, atte.

  2. Todo lo que se haga en relación a los grandes Terremotos-sunami que han afectado a nuestro país, servirá para que los chilenos tengamos real conciencia, tanto de antecedentes históricos como de aspectos científicos que definen y caracterizan a los acontecimientos telúricos que suceden a menudo, no sólo en el territorio nacional, sino que afectan también a nivel planetario. Cabe destacar que, dentro del Islote Haverbeck, el Terremoto del 22 de mayo de 1960 tuvo características realmente apocalípticas, dada la constitución sedimentaria de la Isla, formada desde tiempos remotos como una verdadera barra en medio del cauce que se bifurca del río Valdivia. El movimiento que experimentamos los 450 habitantes de la Isla(aprox.), de la cual no se ha encontrado aún una relación en detalle de las Familias que vivían allí, lo cual me causa bastante extrañeza el hermetismo al respecto, dado que pertenecía a una renombrada y solvente Empresa Marítima, tanto en el concierto nacional como internacional. Quienes vivimos el terremoto en el Islote, pensamos que sobrepasó los 9.5 grados Richter. Los variados movimientos que se produjeros eran capaces de levantar como palitos de fósforo la ruma de varones que teníamos frente a la casa para convertirlos en leña para el invierno. Esos varones medían 10 metros de largo y un diámetro de hasta 50 pulgadas. Los vimos levantarse hasta alcanzar una posición casi vertical. La superficie del suelo se movía circularmente por retazos, como las esferas del reloj, ondulatoriamente y se abrían zanjas de 15 o más metros de longitud por 50 centímetros o más de espesor. Además, se veián verdaderos geysers, chorros de agua que saltaban hacia el cielo. Lamentablemente no vivimos en tiempos en que la tecnología fotográfica tuviera el avance y la cobertura que tiene hoy día, para haber registrado como testimonio evidente lo que vivimos.

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